La copa de la fatalidad

Por Revista Veintitres

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Amor, anarquía, Nochebuena y vino ⭐⭐⭐⭐


La boda de Fanny Fonaroff

Dramaturgia y dirección: Roxana Berco. Con Julieta Raponi, Leopoldo Davis y Maximiliano Frydman.
Los jueves a las 20.30 en Patio de Actores, Lerma 568. Entrada: $ 180.

 

Por Luis Mazas

 

Dos familias inmigrantes, una judía y otra italiana, celebran juntas la Navidad de 1921 en una áspera y bella tierra de promisión: la provincia de Entre Ríos. Sobre el enamoramiento de una adolescente y un joven de etnias diferentes, la sutil trama va exponiendo las grietas que contradicen el instante idílico. Roxana Berco, con mucha carrera recorrida como actriz, se pasa del otro lado de la escena con esta poética dramaturgia y dirección: La boda de Fanny Fonaroff es una lírica, bella y trágica amalgama de sentimientos y lazos que se insinúan y desvanecen alternativos, hasta el remate fatal, instalando una duda, cierta incerteza trágica. Sobre aportes personales del grupo sobre sus propios ancestros, Berco trabajó La boda… con sugestiones de Gerchunoff y fiebres de Horacio Quiroga.
Hay también otra boda. La del realismo mágico (de raíz europea) con ese “real maravilloso” latinoamericano que acepta la irrealidad sin interrogarla. La puesta en escena crea una delicada visualización; el manejo sensible de los tiempos y los climas simultáneos. Son varias las tenues subtramas de amores cruzados, bien diferenciados sobre las condiciones de desarraigo y asimilación arduas; las políticas inestables y los prejuicios. Contra cámara negra, unos pocos practicables articulados le alcanzan a Marcelo Valiente para servir las sugerencias de Chagall, con un espacio virtual que se construye y diluye como reflejos en el agua, avivados por la luz de Lamberto Arévalo; los sonidos de Mariano Schneier. La boda… es una bella, evanescente ópera prima compuesta coralmente y sostenida por un elenco fervoroso, consustanciado, del que destaca el joven encanto de Julieta Raponi; la romántica Fanny.