Más leídas

Arte, letras y política, las pasiones de Berger

¦

El escritor y pintor inglés murió a los 90 años en Francia

Vamos a jazzear por ahí

¦

Música. Un paseo musical a través de los estímulos

El desasosiego que deja Bauman

Por Revista Veintitres

LECTORES@VEINTITRES.COM

¦

La obra del sociólogo polaco va más allá de lafama que ganó con sus textos sobre la sociedad líquida. El hombre atrapado por el sedentarismo y las falsas ideas de la globalización.

Por Alberto Biglieri 

 

La transformación que produce la lectura de Zygmunt Bauman en nuestros razonamientos lineales y aburridos es copernicana. Quizás esa endemoniada minusvalía, que impone la contemporaneidad, consiga un nuevo y sucio éxito en esta ocasión. Subirán las ventas de los trabajos del filósofo polaco a partir de sus exequias. Sus exégetas replicaremos algún que otro resumen de su obra, y ese impulso de difusión elevará la presencia de los textos más consagrados del autor en las vidrieras reales y virtuales de ambos mercados del libro.


La mayoría de las reseñas, necesitan señalar a La Modernidad Liquida y Tiempos Líquidos como los estandartes de sus ideas. Verdaderamente, la concepción de la noción líquida de las nuevas relaciones humanas, sociales, políticas e internacionales frente a la antigua solidez, ha sido uno de sus grandes legados. Desde una lógica borgiana le disgustaba acercarse a la calificación de posmodernidad, para nuestra era que todavía sostiene los hitos de la era moderna.


Para mí gusto y orientación La globalización es un pequeño libro que merece entrar en un nivel de calificación cercanos a Seguridad, Territorio y Población de Michel Foucault y La nobleza de Estado de Pierre Bourdieu. Una trilogía indispensable para comprender las trasformaciones y el cambio de siglo. Como el punto de inflexión entre derecho privado y derecho público en el ámbito internacional , señalado por Foucault; o la endogámica educación de las elites denuncias por Bourdieu, el nomadismo multimillonario y todopoderoso de la sociedad del consumo, completará el podio de herramientas obligatorias para asomarnos a lo que vendrá.

El desasosiego sobreviniente a las lecturas de Bauman, varias veces criticado como un pesimista de la talla de Thomas Malthus o David Ricardo, impacta rápidamente en el hipotálamo del lector. De sentirse un homo sapiens superior y sedentario, caerá en un instante ante la lógica perversa de un mundo globalizado para los que pueden recorrerlos sin visas ni limites materiales, mientras la gran mayoría de la humanidad queda atrapada bajo las instituciones nacionales que apenas los contienen.


Toda nuestra educación basada en la noción de nomadismo como fenómeno tribal y retrógrado, versus el sedentarismo, la contracara necesaria de una sociedad culta y organizada, naufragan en el líquido debate del fallecido polaco.
A los 91 años, sobreviviente de la persecución nazi, condecorado por su lucha en el ejército rojo cuando Stalin cambió, se despidió de su tabaco en pipa y de sus libros, que nos quedan como legados y, tal vez, como los hitos que nos faltaban para definir un cambio de era.