Nebbia y aquello clásicos que nadie escuchó

Por Revista Veintitres

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En su nuevo disco recopila los temas que quedaron escondidos detrás de los hits masivos.

Litto Nebbia
No Hits: 20 canciones que nadie supo escuchar
Untref / Melopea


Por Pablo Strozza

 

“Quiero agregar que el nombre 1992 se me ocurrió a partir de una experiencia que se ha repetido en mi carrera: escribir canciones que no son aceptadas masivamente y casi diez años después me las piden en todos lados. Debo confesar para mi satisfacción que esta vez me equivoqué, ya que en casi todos los lugares donde nos presentamos con nuestro repertorio de más de dos horas de duración, tocando un 90% de canciones nuevas, éstas son aceptadas inmediatamente (…) En definitiva, yo quiero que la gente disfrute con lo que hago y no por lo que hice. Para eso están los discos, para recordar. Como una fotografía. Para eso está el presente, para que uno crezca y el público reciba al compositor tal como es hoy día”.

 

Estas palabras fueron escritas por Litto Nebbia en julio de 1984 e incluidas en el sobre interno de su disco 1992, pero bien pueden haber sido redactadas antes de ayer e incluidas dentro de No Hits: 20 canciones que nadie supo escuchar, una antología de tonadas alejadas del éter radial, de la difusión televisiva u on line, pero que se anotan como clásicos dentro de la inagotable trayectoria solista de Litto, que incluye más de un centenar de discos y otro número inabarcable de producciones y ediciones a través de Melopea, sello discográfico independiente y ejemplar dentro de la música popular argentina.


Ahí están, entonces, temas como Yo no permito (junto a Los Reyes del Falsete, un combo veinteañero made in Adrogué que interactúa con el Maestro como si no hubiera ninguna diferencia de edad), la genial Música para las estrellas, Mexican Blues (grabada junto a La Luz, el grupo de apoyo que contaba con la guitarra de Ariel Minimal), Coplas del musiquero,  Nadie es tan importante como uno cree y Sueña y corre (el tema de Los Gatos en una versión acústica registrada en vivo en Londres), entre otros. Canciones para volver a escuchar o para descubrir mientras Nebbia edita, casi en simultáneo, otro puñado de discos que serán, salvo para su barra de seguidores fieles, celebrados en unos años por los demás. Ya lo dijo él mismo, y no hay por el momento ninguna posibilidad de contradecirlo: El compositor no se detiene. Que así sea, y siga siendo.