Trimestre cero

Por Marcelo Zlotogwiazda

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Al optimismo de Dujovne y Macri se le oponen el tarifazo y otras variables económicas que hacen que las consultoras revean sus pronósticos de crecimiento para este año.

El Ministerio de Energía les concedió a Edenor y Edesur un aumento de tarifas de casi el 100 por ciento, pero su titular, Juan José Aranguren, decidió que ese ajuste se realice en tres etapas. Aysa aplazó de marzo a mayo el aumento del servicio de agua y cloacas, que será más moderado que el previsto hasta hace algunas semanas. El Ministerio de Transporte sigue sin definir la actualización de las tarifas de trenes y colectivos, y en el Palacio de Hacienda no descartan que la indefinición se siga postergando varios meses.

La coincidencia no es casual y tiene varias explicaciones. La primera es que el 2,5 por ciento de inflación del mes pasado resultó bastante mayor que lo esperado y algo similar se espera para marzo. Eso complica el cumplimiento de la draconiana meta del Banco Central que aspira a que los precios no aumenten en el año más de un 17 por ciento, y dificulta los acuerdos salariales porque eleva las expectativas de inflación y los reclamos de los sindicatos.

Agregarle a esa situación tarifazos desmesurados sería como echar nafta al fuego, recalentando el proceso. El informe que el Estudio Bein difundió esta semana entre su clientela incluye una simulación del efecto inflacionario de aplicar aumentos de 60 por ciento en gas, 90 en electricidad, 25 en agua, 33 en transporte, 95 en peaje y 19 en naftas: esa combinación sumaría a la inflación anual 3,5 puntos porcentuales si se toma en cuenta la ponderación de esos precios en la canasta del Indec, y el impacto adicional treparía a 5,5 puntos porcentuales en base a la gravitación que esa consultora les adjudica a los servicios públicos en el presupuesto familiar.

Más ilustrativo resulta la simulación de cuál sería el impacto mensual en los gastos de una familia si se aplicaran los ajustes mencionados: el ejercicio arroja que el gasto adicional sería de 1.098 pesos, lo que elevaría el total del gasto mensual en servicios públicos a 3.431 pesos. Eso implica que, por ejemplo, un hogar con 26.000 pesos de ingreso debería destinar a cubrir tarifas el 13 por ciento de su presupuesto, que es mucho más que el 5 por ciento que le insumían los servicios en 2015.

Esos números también ayudan a entender por qué el Gobierno decidió suavizar lo que había previsto.

Más se comprende al considerar que absolutamente todas las encuestas reflejan creciente disconformidad, caída en el nivel de aprobación del gobierno y disminución de las expectativas de mejora. Y que en octubre próximo hay elecciones.

En Gobierno no sólo confían en llegar a las elecciones con la economía en crecimiento, sino que afirman que eso ya está ocurriendo. A la apresurada declaración de Nicolás Dujovne afirmando que la recesión terminó, se sumó Mauricio Macri diciendo en Expoagro que la economía está creciendo hace cinco meses.

No es cierto ni lo uno ni lo otro. Existe una convención entre los economistas en dar por iniciada o terminada una recesión cuando el Producto Bruto cae o se recupera durante dos trimestres consecutivos, o cuando se identifica un punto de inflexión que proyecta una tendencia prolongada. Sobre el primer criterio, es indiscutible que no han transcurrido dos trimestres de recuperación. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) que elabora y publica el Indec como indicador preliminar del Producto Bruto muestra recuperación en noviembre y diciembre, y un acumulado positivo en el cuarto trimestre del año pasado. Pero aún no hay datos del Emae correspondiente al trimestre actual. Y aunque pareciera que la economía tocó un piso en octubre pasado, todavía no hay señales contundentes de que la recuperación será sostenida.

El último informe de la consultora Macroview que dirigen Rodolfo Santángelo y el ex titular del Banco Nación, Carlos Melconian, se titula Trimestre Cero. Comienza explicando: “Entre el peor momento de una recesión y el comienzo de una recuperación evidente, se suele transitar por un período gris en que la actividad deja de caer pero todavía no aumenta. Por “x” cantidad de meses (¿uno/dos trimestres?), la economía no está ni en recesión profunda ni tampoco en reactivación palpable. Nosotros nos referimos a esta etapa como ´trimestre cero´”.

La réplica a Dujovne contiene la desmentida de lo afirmado por el Presidente: un trimestre es menos que cinco meses. Podría conjeturarse que Macri exageró el crecimiento influenciado por el clima de algarabía con que lo recibieron en Expoagro, el evento cumbre del sector donde el crecimiento es clarísimo. Tan claro como oscura es la situación de buena parte de la industria. Fue notable el contraste entre el clima festivo de Expoagro y lo que sucedió el martes pasado en la reunión de Junta Directiva de la UIA. De ese encuentro salió un informe muy crítico sobre la situación del sector, que da cuenta de fuertes caídas en la producción y el empleo, y de una capacidad ociosa del 35 por ciento.

Si bien es cierto que los consultores siguen pronosticando que 2017 será un año de crecimiento (la encuesta del Banco Central sigue arrojando un aumento promedio del PBI de 3 por ciento), algunos de los economistas ya están recortando sus vaticinios. Un caso es, precisamente, el de Miguel Bein, que sigue siendo el más optimista de todos, pero redujo su pronóstico del 5 al 4,2 por ciento, y lo explica por menores subas de salario real y del consumo que las que esperaba. Y el informe de Santángelo y Melconian no dan por seguro que la economía crezca este año. El Trimestre Cero “es un indicio de que la actividad dejó de caer y está mas cerca de una salida, pero no significa que la reactivación venga seguro, esté a la vuelta de la esquina o se nota enseguida”.

En el Trimestre Cero el consumo está bajo cero. Los números de la Asociación de Supermercados y de las consultoras que miden el nivel de las compras minoristas coinciden en que en el primer bimestre hubo una fuerte contracción del consumo privado, la variable que motoriza alrededor del 60 por ciento de la demanda agregada de la economía (el resto es inversión, exportaciones y consumo público).

El mismo Dujovne, que se apresuró a dar por finalizada la recesión, aseguró que “el consumo va a tener un muy buen año pero va a ir ganando fuerza y tracción a través de los meses”, y precisó que “el consumo se va a reactivar a partir de mayo o junio (…) una vez que se cierren las negociaciones paritarias”.

El año pasado al gobierno le falló su promesa de que la economía iba a crecer a partir del segundo semestre. Este año, sus chances electorales dependen en buena medida de que la economía se recupere, y particularmente de que se cumpla el pronóstico de Dujovne sobre el consumo.