"Vivo un momento de mucha plenitud"

Por Florencia Canale

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José María Muscari es el director que más obras tiene en cartel. Su camino por el under y la llegada al circuito comercial. Los nuevos proyectos.

José María Muscari es uno de los claros referentes de la escena actual. Con un camino particular -del under al teatro comercial -tiene cuatro obras en cartel, prepara un espectáculo a la gorra y tiene en carpeta un bombazo que aún no puede develar.

 

-¿Cómo ve el panorama teatral actual?

-Es difícil verlo separado del panorama social. Como país estamos en un momento de transición, de cambio, de reajuste, con cosas que a un montón de gente la pone contenta y a otra la frustra. Me parece que después de una época larga, en donde ya como sociedad estábamos habituados a una forma de utilización de la legislación o el poder, un cambio tan abrupto como produjo este nuevo gobierno genera un montón de sensaciones encontradas. Por eso creo que las calles están un poco que arden y las emociones de los argentinos también. Yo, como particularmente no tengo ningún partidismo político, ni por los que estaban ni por los que están, siempre tengo una asociación mentirosa y brutal con los políticos, que me hacen creer algo en época de campaña y me decepcionan cuando ganan. Si a la gente le cuesta más ir al supermercado a comprar la leche o mandar a los hijos al colegio, imagínate, en las prioridades, el lugar que ocupa el consumo cultural. Dentro de eso, siento que el teatro es un hecho histórico que se ha sobrepuesto a todas las crisis en todas las épocas. De una u otra manera, yo vivo un momento de mucha plenitud.

 

-Tiene muchas obras en cartel.

-Hice temporada con cuatro espectáculos divididos en las tres plazas más importantes como Mar del Plata, Buenos Aires y Carlos Paz. Mis obras estuvieron entre las más vistas de cada lugar. En Buenos Aires Falladas, que actualmente está en escena y que por suerte sigue todo el año, está entre lo más visto desde que se estrenó. Casa Valentina, en Mar del Plata, estuvo tercera todo el verano. En una temporada que se avecinaba como difícil, Rotemberg la definió como "cauta", que la obra haya estado entre las más vistas también es una genialidad; y de hecho, desde abril comienza una gira por todo el país conmigo como actor. En Carlos Paz tenía a Los Corruptelli, con el debut de Gustavo Sofovich en la plaza, que se solidificó muy rápidamente y estuvo en el quinto lugar de las obras más vistas de Carlos Paz. Aunque en el país está todo un poco delicado, hablando de la economía, no puedo quejarme de cómo me va. Sería un idiota, un egocéntrico y soberbio si dijera que me va fantástico y no ver que las calles están cortadas, que la gente reclama, que no le alcanza. Y no es de este gobierno, es de todos los gobiernos. Es increíble que en este país tan rico siga habiendo gente sin trabajo, gente que muera de hambre, que siga siendo mala la educación porque a los docentes no les pagan lo que les tienen que pagar, que siga siendo pésimo nuestro sistema de salud porque no hay insumos, habla de que históricamente los gobernantes hicieron todo mal. No soy tan ingenuo de culpar a los que gobiernan hace un año y pico ni a los que estuvieron antes.

 

Mujeres. Las Falladas en escena


-Además de las obras ya puestas, tengo entendido que hará un casting multitudinario para un nuevo proyecto fuera de lo comercial.

-Lo vivo como una remasterización de un circuito o de un tipo de teatro que me vio nacer, que me nutrió y me formó. Esta multiplicidad que tengo, que puedo pasar un verano con cuatro espectáculos en cada lugar, donde puedo convertir una obra como Extinguidas, mujeres que fueron íconos en los años 70, principios de los 80, y expulsadas del sistema en un éxito comercial, eso no viene del mundo del mainstream. Eso viene del mundo under, que está en mi cepa, que tiene que ver con mi esencia. Por ejemplo, Falladas es un éxito y está protagonizado por Patricia Palmer, y ella hace dos años que no hace teatro comercial. No es que yo llamo a la persona que está de moda, la que vende entradas. La combinatoria de lo que hago tiene que ver con un resabio o un gusto particular, que tienen un valor artístico y que logro ponerlo en circulación o que logro interesar al otro para que lo venga a ver.


-Pero tiene que ver con aquel teatro, con otro tiempo.

-Tiene que ver con mis 15 a 30 años, que transité mucho el under. Y me convirtió en este Muscari al que el circuito comercial le prestó atención. Al que un Palito Ortega reparó y le produjo su primera obra comercial, o cuando le escribí a Faroni para proponerle trabajar con él. De alguna manera, reconocer esa esencia en mí, me hace tener ganas de volver a reencontrarme con ese sistema. Viéndolo más socialmente, te podría decir que como parte del circuito comercial pienso que, de hace unos años para acá, en el under no hay movida. Hay muy buenos espectáculos, hay fenómenos muy singulares, hay mucho talento. Te puedo nombrar Mi hijo camina más lento, La sala roja, Los Coleman, pero creo que son espectáculos aislados, no como circuito. De alguna manera yo quiero que Bollywood, que es este espectáculo que voy a hacer, genere una movida. Por eso un casting abierto muy masivo, en el que ya hay 4 mil inscriptos, por eso la decisión de que sea un espectáculo a la gorra y eso generará una circulación de público. Viene acompañado del deseo de buscar algo, de que algo se mueva. Va a tener 50 artistas en escena, sin recursos. Como tema, me atrae mucho Bollywood, un cine sin estrellas. Bollywood es la industria de cine de la India. La consigna del casting es que los famosos deben abstenerse.

 

-¿Le resulta difícil lidiar con actores?

-Me llevo bien con los actores porque soy actor. Esencialmente soy director pero haber tenido un recorrido como actor, me hace tener un idea del adelante y del atrás. Entiendo que actores que no tienen ese recorrido tengan una mirada un poco más acotada. Los profesionales muchas veces vienen con un chip extraño como si la producción fuera la contra o los que los están usando. Siempre trato de que en mis elencos eso no exista. Esa visión más global de los actores me permite entenderlos más, me llevo muy bien con los que tienen ejercitado la correcta colocación de su ego. Y obvio que los que no tienen ego no sirven, pero aquellos que lo tienen muy mal colocado tampoco sirven. La gran vedette es la obra, siempre. Quien no lo entiende y se cree que es la obra, se choca con una parte mía que es muy frontal, soy un tipo que dice las cosas sin dobleces. Tengo bien colocado mi ego como para saber que gran parte de mi éxito tiene que ver con la responsabilidad del trabajo que hago diariamente y tengo claro que no estoy empezando. Funciono y lo hago valer en el momento de trabajar con alguien. Eso creo que a los actores que trabajan conmigo, les da tranquilidad porque es un reposo. Sólo se coloca el ego en su lugar ante la dificultad del trabajo.

 

 

Fotos: Soledad Gryciuk