Cuento chino al descubierto

Por Revista Veintitres

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Una investigación del periodista Santiago Cuneo demostró que el actual gobierno pagó de más (solo de intereses) 2.600 millones de pesos por revisar el contrato (firmado por la gestión de Cristina Fernández) para la ejecucción de una represa. 

El periodista Santiago Cúneo se refirió anoche al 35º aniversario del desembarco argentino en las Islas Malvinas, que se cumplirá pasado mañana.

 

Con su conocido estilo frontal, Cúneo cuestionó duramente el hecho de que funcionarios del gobierno viajen a Londres a gestionar "préstamos de dinero inglés", como también que se permita que el magnate Joe Lewis haya comprado grandes extensiones en la Patagonia y en ellas haya recibido al presidente Mauricio Macri y tenga "una pista de aterrizaje que hace de puente aéreo con las Malvinas".



"Existe una grieta entre el proyecto nacional argentino y el de las colonias anglosajonas ¿Por qué el gobierno se sienta con los británicos a negociar?", se planteó luego el periodista en su editorial, para añadir que "nos quieren convencer de que el Estado argentino se debe entregar por miserables monedas", en alusión a los acuerdos por vuelos entre las islas y el continente "que van a ser efectuados por una aerolínea chilena".



Cúneo también refirió que "el empresario argentino Marcelo Mindlin, del cual Joe Lewis es socio, compró obras públicas a Ángelo Calcaterra y en poco más de un año ya se quedó con más plata que Lázaro Báez en 12".

 

Seguidamente, ironizó con que "en este gobierno no hay delitos de corrupción, hay conflictos de intereses", y luego anunció la difusión posterior del informe titulado "Cuento chino", sobre el cual adelantó que "a la Argentina no vienen inversiones chinas, vienen sueldos chinos".

 

El costo de frenar una obra


En ese contexto, recordó que el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, acordó un préstamo de China de 5.500 millones de dólares para la represa Néstor Kirchner. Tras la asunción de Maurico Macri, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, frenó la obra, por lo cual la Argentina ya pagó 633 millones de pesos, además de otros 2.600 por no utilizar el dinero prestado por China.



El acuerdo para hacer la represa es entre la empresa china Gezhouba y la argentina Electroingeniería. Una parte de esta última fue comprada por Calcaterra -primo de Macri-, que a su vez se la vendió a Mindlin y Lewis. Para Cúneo, la demora fue para permitir toda esta operación.



"Es decir que se usaron 3.200 millones de pesos de todos los argentinos para hacer un negocio privado de 5.500 millones de dólares", señaló el periodista. En respuesta, el diputado Daniel Lipovetzky (PRO), uno de los panelistas del programa, señaló que la demora en el comienzo de la obra "se debió a cuestiones estrictamente ambientales". Cuando se corrigieron, se permitió la continuidad del trámite.