Ecuador rompió la tendencia

Por Alfredo Grieco y Bavio

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Triunfo de Lenin Moreno. El llamado socialismo del siglo XXI pudo retener el poder. ¿Podrá resistir la crisis econòmica y la andanada conservadora de la oposición?

 

De los Andes nacen los dos grandes impulsos que imprimen su propio y seguro freno al contragiro hacia la derecha del llamado “giro rosa” sudamericano de la década y media pasada. Ante todo, acaso, porque han sabido diseñar finalmente adecuadas políticas anti-cíclicas para la crisis económica nacida del declinar del boom exportador regional de materias primas (agropecuarias, hidrocarburíferas, mineras) y del crac del boom exportador chino y asiático. Así lo demuestra el estable crecimiento de la Bolivia del Movimiento al Socialismo (MAS), país al que este año corresponde presidir en la Organización de los Estados Americanos (OEA), y que retendrá a Juan Evo Morales Ayma como su presidente al menos hasta 2020. Y así lo ha demostrado Ecuador en la segunda vuelta de este domingo 2 de abril, que con el 51% de los votos válidos ha consagrado presidente a Lenín Voltaire Moreno Garcés, candidato de la coalición Alianza País (AP), y expreso sucesor y heredero de Rafael Vicente Correa Delgado, presidente ecuatoriano desde enero de 2007.

 

Mala racha, ¿buena racha? Como otro presidente de centro-izquierda hemisférico, el Franklin Delano Roosevelt del New Deal de los Estados Unidos de América, también el presidente electo de Ecuador se acerca a iniciar su mandato en silla de ruedas y también tiene delante varios incendios en ciernes de una crisis ante todo económica al que ha de demostrar que sabe poner cortafuegos. De más de dos puntos porcentuales, la victoria electoral de Lenín Moreno ha sido estrecha, pero cortante y decisiva, en un balotaje que estaban llamados a dirimir casi 13 millones de votantes. Desde una perspectiva subcontinental, el triunfo ha sido interpretado, saludado y aun resistido como un corte a una racha de derrotas de gobernantes y candidatos nacionales y populares en la región. Pocas dudas parecen quedarle a la mayoría de los analistas que estos días han publicado sus opiniones en los países vecinos de que Moreno, ex vicepresidente de Correa (2007-2013) y ex Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas (ONU) Ban Ki-moon sobre Discapacidad y Accesibilidad (2013-2016) será, así lo expresan, un inerte continuador de las políticas populistas de alto gasto social de la década “correísta”, sólo que ahora con menos dinero y menos poder. La sola, probada capacidad del gobierno de Correa de proponer un sucesor, designarlo como candidato presidencial viable de AP e imponerlo en las elecciones ganadas por el voto popular, contra las voces de todos aquellos mismos analistas que habían anunciado que el presidente saliente buscaría perpetuarse en el poder con la re-reelección indefinida que la Constitución no prohíbe, ha dado ya una primera y anticipada desmentida a esas vigorosas profecías.

 

Viejo Bienestar social vs. Neo-liberalismo. Las oposiciones, en el balotaje de la elección presidencial ecuatoriana, tenían al menos la ventaja de ser nítidas, cristalinas. El rival del candidato del católico Rafael Correa, graduado en la muy católica universidad belga de Lovaina, era Guillermo Lasso, un católico de la estricta prelatura católica del Opus Dei, que siempre ha preferido a líderes empresariales como él, ex banquero, ex ministro de Economía en la crisis de 1999, ex representante de Coca-Cola en Ecuador. Aun el semanario británico The Economist, tan escuchado en el entero mundo empresarial, no deja de constatar lo obvio: Moreno ganó porque los votantes preferían un horizonte vital con un Estado de Bienestar ampliado antes que otro, prometido por Lasso, con recortes a los impuestos y a la burocracia estatal. La receta de Lasso, a los ojos de la publicación londinense, es sin duda más factible, pero aun ellos se abstienen de decir que sea deseable.

 

La vía sin descarrilar del siglo XXI. Según Juan Paz y Miño, veterano historiador y cronista de la ciudad capital de Quito, en los años de gobierno de la reelecta AP, “se reinstitucionalizó al Estado sobre la base ciudadana, se afirmaron las capacidades regulatorias del Estado en la economía”. Y añadió, en declaraciones citadas por BBB Mundo, ”que gracias a la Constitución de 2008 se garantizaron los derechos más amplios; se dio prioridad a las condiciones de vida y de trabajo de la población por sobre los intereses del capital". Entre 2007 y 2012, los años de las presidencias de Correa, había resultado duplicada en el Producto Bruto Interno (PBI) la fracción que correspondía al gasto social. Moreno prometió triplicar los planes sociales, construir 100 mil viviendas populares por año, y, al fin de su mandato, dejar como legado casi medio centenar de universidades técnicas (la bien paga excelencia de las “universidades de élite” se había vuelto casi obsesión personal de los últimos años del presidente y universitario Correa). Contra la propuesta criminalizadora de su rival Lasso, que había prometido deportar al australiano Julian Assange a Suecia –en los tribunales de Estocolmo lo espera el síndrome de unas inciertas acusaciones de acoso sexual-, Moreno ha asegurado que el fundador de WikiLeaks –tan incómodo para Washington y para Londres- seguirá gozando del asilo político del que ahora goza en la embajada de Ecuador ante la Gran Bretaña del Brexit.

 

El horizonte abierto. La estrategia del derrotado Lasso de clamar por fraude electoral y reclamar un recuento de votos, aunque atendida en la costa y en la portuaria Guayaquil, su ciudad natal, ha sido menos escuchada en la sierra. Se ha visto limitada y refutada este miércoles por la ratificación de las declaraciones de Luis Almagro, ex canciller uruguayo y secretario general de la OEA, que invitan a reconocer un resultado favorable al oficialismo que su Organización tiene por válido y legítimo. Con margen también estrecho, pero también decisivo, Alianza País había retenido, en la primera vuelta del 19 de febrero, la mayoría en el Poder Legislativo. País de contrastes, este Ecuador “socialista” que en el año 2000 había dolarizado la economía y que en los años de Correa ha retenido el dólar estadounidense como moneda oficial sin acuñar ninguna como propia, no es dogmático. Al presidente electo de 64 años aun sus adversarios han sido reticentes de llamarlo “dogmático”. Nacido en la tercera región geográfica nacional, la lejana, muy poco accesible selva amazónica, sin poder caminar por sus medios desde 1998, cuando atacaron su automóvil, nunca negó Lenín Moreno que Ecuador corteja la recesión económica desde 2014, cuando se derrumbaron los precios internacionales del petróleo. Nada invita a anticipar que el presidente electo en silla de ruedas vaya a volverse ciego después de asumir su primer mandato el 24 de mayo en el quiteño Palacio de Carondelet.