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Gas pimienta, la estrella de la represión

Por Jorge Repiso

LECTORES@VEINTITRES.COM

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Cómo bloquear al enemigo. Se generaliza el uso de esa sustancia para reprimir. Cómo está compuesto, qué trastornos ocasiona y de qué manera aminorar su efecto. 

El signo político que gobierna el país y la ciudad de Buenos Aires cuenta con antecedentes en eso de utilizar el gas pimienta como instrumento represivo. En abril de 2013 y siendo Mauricio Macri alcalde porteño, cien policías de la nueva Policía Metropolitana y algunos operarios tiraron un portón del Hospital Borda para ingresar maquinaria destinada a la demolición de un taller interno. Esa noche, la fuerte resistencia de los médicos y residentes justificó el accionar de aquella policía, la que arremetió a balazos de goma y spray para bloquear la vista.

 

Del gas pimienta se sabe que es así llamado por el extremo poder que posee para volver loco de ardor a quien lo padece. Los televidentes del frustrado partido entre Boca Juniors y River Plate hace dos años vieron a los jugadores del club de Núñez retorcerse en el piso después de que un fanático les arrojara el gas antes del encuentro por la Copa Libertadores.

 

Está fresco el recuerdo de una intervención policial en un merendero de Lanús. Los efectivos, siguiendo el rastro incierto de un delincuente, repartieron gas pimienta y balas de goma en el interior del comedor hiriendo a niños y jóvenes. El domingo 9 de abril por la noche, la vedette de las armas volvió a utilizarse durante la represión contra los maestros que pretendían levantar un aula frente al Congreso de la Nación.

 

El gas pimienta no es otra cosa que un compuesto químico derivado de un principio activo denominado capsaicina, un compuesto a su vez derivado de las frutas del género capsicum como los ajíes, los chiles y pimientos. “Hay distintos tipos, y los más frecuentes son los que vienen en formato de aerosol y se usan para la defensa personal como un arma de bolsillo en algunas fuerzas. También existen diferentes componentes, algunos homologados por la Organización Mundial de al Salud, y otros que contienen ácidos especiales y no son se uso común”, explica el doctor en oftalmología, Alejandro Coussio.

 

“La consecuencia común en las personas es la reacción inflamatoria en los ojos y en la mucosa ocular, es decir, en la conjuntiva. También se pueden dar dificultades respiratorias por obstrucción en la vías superiores, picor, tos, y dependiendo de la concentración será la duración del trastorno. Lo normal, los efectos duran hasta 40 minutos en los aprobados.  Algunos casos pueden complicarse, presentándose en personas alérgicas a las que les puede producir un edema de glótis, una especie de obstrucción en la garganta. En personas con asma puede provocar broncoespasmos y, en ese caso, hay que administrar broncodilatadores. La irritación en la piel es otro de los trastornos pero al ser alcanzado por el gas pimienta en los ojos, lo mejor es aplicarse agua para disminuir el tiempo de picazón. Cuando el gas alcanza la piel, el ardor puede mitigarse con leche o detergente.”

 

 

Coussio cuenta que en países como Alemania, Estados Unidos y Canadá, el uso está autorizado. “En la Argentina, la venta libre está prohibida, pero sin embargo igual se comercializa”. Este último dato es corroborable. Basta ingresar a Internet para adquirir un aerosol desde 150 pesos.