Frente a la grieta, Massa calla y espera

Por Pablo Galand

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Bajo Perfil. El líder del Frente Renovador cree que la polarización que impulsa el Gobierno es artificial y que el electorado terminará inclinándose por la vía intermedia. Esperará a ver qué hace Cristina para definir su candidatura. 

La profundización de la grieta que plantea el Gobierno como estrategia electoral puso en un dilema al Frente Renovador y a su líder, Sergio Massa, quien sigue presentándose como el mejor intérprete de “la ancha avenida del medio”.

 

Luego de un viaje que lo tuvo por China e Israel, Massa eligió el bajo perfil y evitó dar definiciones sobre los temas más calientes de la política argentina. Desde su entorno aseguran que la decisión obedece a la presunción de que todo lo que diga será utilizado a favor de alguno de los dos lados de la “grieta”, cuando lo que le interesa al massismo es erigirse como una fuerza superadora a esa división.

 

“El Gobierno exacerba la idea de la grieta porque la economía no arranca y tiene que insistir con mostrarse como el cambio con respecto al pasado. Pero esa división es más artificial que real. La gente está esperando que le solucionen los problemas concretos, vengan de donde vengan. Y ahí es donde nosotros podemos mostrarnos como una alternativa al pasado pero también de este Gobierno que no da soluciones”, afirma una fuente a Veintitrés.

 

En un escenario de polarización, las terceras fuerzas suelen salir debilitadas. Sin embargo, en el Frente Renovador están convencidos de que, al menos en territorio porteño, el electorado se sigue dividiendo en tercios. Reconocen que difícilmente se logre ganar la elección legislativa pero conservar el 22% de voto obtenido en el 2015 es visto como una opción posible y exitosa, sobre todo porque permitiría conservar el número de bancas actuales. Además, sostienen que las elecciones legislativas suelen ser menos polarizadas que cuando hay en juego cargos ejecutivos. “Si repetimos el desempeño de 2015, Sergio queda muy bien posicionado para las elecciones presidenciales”, confían.

 

Otra de las cavilaciones que hoy ocupa al Frente Renovador está referida a si es conveniente o no  que Massa salga a jugar en la contienda electoral. La decisión final estará muy vinculada a lo que pase con otras fuerzas políticas, sobre todo en el peronismo y lo que suceda con Cristina Fernández. Si la ex presidenta termina postulándose, Massa se verá empujado a enfrentarla. En cambio, si los candidatos de Cambiemos y el peronismo terminan siendo dirigentes menos relevantes, Massa evitará el desgaste de tener que someterse a una evaluación electoral. “No hay un escenario que nos favorezca más que otro. Al kirchnerismo ya lo vencimos una vez y podemos volver a hacerlo si se postula Cristina”, aseguran.

 

Con todo, en el massismo genera cierta inquietud lo que pueda suceder con Florencio Randazzo. Si finalmente el ex ministro de Transporte decide participar de una interna para enfrentar al kirchnerismo, reconocen que puede darse una fuga de dirigentes del Frente Renovador hacia el randazzismo. Por eso hay quienes están gestionando un acercamiento con el hombre de Chivilcoy, aunque hasta ahora los resultados han sido infructuosos.

 

Lo que sí está definido es la alianza con Margarita Stolbizer y Victoria Donda, de Libres del Sur. La semana pasada hubo un encuentro de las tres fuerzas en las que se definió una agenda legislativa común y también endurecer el discurso frente al Gobierno nacional. El massismo pretende que Stolbizer encabece la lista de diputados o incluso la de senadores, en caso de que Massa no sea candidato. En cuando a Donda, todavía no está definido si renovará su banca en la ciudad de Buenos Aires o si se postulará también en la provincia. Malena Galmarini, esposa de Massa, completaría el trío de mujeres con lugares expectantes.

 

 

En territorio porteño, el massismo sigue sin encontrarle la vuelta a un distrito en el que no logra hacer pie. A la negativa de Felipe Solá de cruzar la General Paz se agrega la inminente fuga de Alberto Fernández hacia una construcción filo-kirchnerista.  Allí ni siquiera la apelación a cerrar la grieta genera algún tipo de esperanza.