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Córdoba: Vecinos en guerra contra los megabasurales

Por Tomás Eliaschev

LECTORES@VEINTITRES.COM

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Rechazan la instalación de Cormecor, un vertedero de 500 hectáreas. Podría pasar lo mismo que con Taym, la planta de residuos peligrosos de Roggio que se desbordó y contaminó el agua que beben en la capital provincial. 

A medida que la contaminación avanza se propagan luchas ambientales. Sucede en las más variadas geografías del territorio nacional. Uno de los principales epicentros de la movilización en defensa de los bienes naturales es Córdoba. A unos 20 kilómetros al sur de la capital provincial se vive una de los conflictos más intensos. El pueblo de Villa Parque Santa Ana, en el departamento de Santa María, se levantó en contra de la instalación de la planta de residuos sólidos del consorcio Cormecor SA. 

 

En octubre de 2016, ni bien se enteraron, los vecinos de este tranquilo pueblo comenzaron a organizarse para frenar el proyecto. Ahora el conflicto se nacionalizó: el 28 de marzo pasado se inundó Taym, una planta de residuos peligrosos del grupo Roggio ubicada a sólo 300 metros de donde se emplazaría el basural de la discordia. El anegamiento confirmó los peores temores y contaminó el agua que beben en Córdoba capital.  Por eso, exigen que la provincia sea declarada en “emergencia ambiental”.

 

“Venimos luchando para evitar la instalación de un megabasural ubicado a 10 cuadras del ejido de nuestro pueblo. El predio elegido no es apto. El informe de impacto ambiental está plagado de mentiras. Dice que estamos a 5 kilómetros, cuando estamos a 960 metros, calcularon mal la dirección de los vientos y no tienen en cuenta como corre el agua. Ahora se sumó el desborde de la planta de residuos peligrosos de Taym”, señaló Eliana Lacombe, vecina de Villa Parque Santa Ana e integrante de la asamblea de vecinos autoconvocados “Santa María sin Basura”. Se mudó con su familia hace ocho años para vivir en un lugar más tranquilo y con más naturaleza. Su presente es de lucha, como el de todo este pueblo que tiene unos 5 mil habitantes. El rechazo a Cormecor, aseguran, es unánime.

 

En estos vertiginosos meses, los vecinos ya protagonizaron dos masivas movilizaciones que sorprendieron a la ciudad de Córdoba. Las llamaron "el Santanazo". 


 

No dejan de movilizarse y de difundir sus reclamos. Todos los fines de semana realizan cortes parciales de ruta para explicar su reclamo. Y sostienen un acampe en la entrada del predio de Cormercor. Están dispuestos a ir a fondo.

 

 

No la tienen fácil: enfrente tienen a Cormecor SA que es un consorcio encabezado por el municipio de la ciudad de Córdoba y nueve intendencias de su área metropolitana, entre ellas la de Alta Gracia, junto al Sindicato de Recolectores de Basura. Según trascendió, quien ganaría la licitación para la construcción y gestión de la planta durante diez años es Nicolás Caputo, muy cercano al presidente de la Nación Mauricio Macri.

 

 

Hasta ahora los vecinos no obtuvieron respuestas ni del presidente Mauricio Macri ni del gobernador Juan Schiaretti. Otros funcionarios interpelados por la movilización son el intendente de la ciudad de Córdoba Ramón Mestre, el intendente de Alta Gracia Facundo Torres, el ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos Fabián López y el Secretario de Ambiente y Cambio Climático de la provincia, Javier Britch. Este último es quien debe decidir si le aprueba la licencia ambiental a Cormecor. Así lo decidió el Superior Tribunal de Justicia que a fines de 2016 dictó una medida cautelar y frenó las obras. Los vecinos autoconvocados "Santa María sin Basura" piden su renuncia, tal como puede leerse en el comunicado que emitieron cuando sucedió el desborde de Taym. 

 

“No cesaremos en esta lucha hasta que se garantice nuestro derecho a vivir en un ambiente saludable impidiendo la instalación del megabasural de Cormecor en este predio”, se comprometen los vecinos.. Alertan que en localidades cercanas a megavertederos se relevaron altos índices de mortalidad prenatal e infantil, cáncer, infecciones de la piel, enfermedades respiratorias, alergias, entre otras patologías asociadas a la contaminación ambiental producidas por los contaminantes ambientales.

 

 

 

Con sus 500 hectáreas Cormecor se constituiría como el tercer basural más grande de Sudamérica. En la planta de “tratamiento” y disposición final de residuos sólidos urbanos se proyecta enterrar, durante 30 años, el 80% de la basura de Córdoba y su zona metropolitana. Son cinco plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos y hasta tres fosas de 10 cuadras de largo por 7  de ancho, con una profundidad de 25 metros de fondo desde la superficie, y una elevación de 20 metros por encima de la superficie. Montañas de residuos de 45 metros. Apenas tratarían un 12% del total de la basura recibida. Más del 85% sería enterrado.

 

Una vez cerrado el predio las emisiones de contaminantes persistirán durante décadas. Todo en un predio con una enorme pendiente oeste-este. Está ubicado entre la ruta provincial 5 y la ruta nacional 36, entre las que hay 100 metros de desnivel. La pendiente continúa hacia el Canal Los Molinos. No se realizó ningún relevamiento sobre la calidad de la salud de la población de la zona de influencia.

 

Muy cerca del predio de Cormecor, en Bouwer, está ubicado el basural de Potrero del Estado donde la ciudad de Córdoba depositó sus residuos durante 28 años. En esta localidad los vecinos pelearon durante años para el cierre del vertedero: lo lograron por orden judicial en 2010. Todavía hoy, esperan que se lleve a cabo la Municipalidad de Córdoba lleve adelante la remediación del predio. También padecen de la contaminación provocada por el depósito judicial de vehículos y por el actual basural de Piedras Blancas. 

 

Crónica de un desborde anunciado

 

“Al inundarse Taym se cumplió exactamente lo que venimos denunciando. Todo lo que advertimos como hipótesis de catástrofe, aconteció. Los taludes de contención se derrumbaron y se escurrió muchísima agua contaminada, por encima de la ruta 36. La contaminación se expandió varios kilómetros, en dirección este. El agua contaminada llegó al canal Los Molinos, que abastece de agua a un tercio de la capital. Nos enteramos y avisamos para que nadie siga tomando agua. La empresa Aguas Cordobesas es del mismo dueño que Taym: el grupo Roggio, que informó que restringían el abastecimiento por razones de ‘turbiedad’ del agua. Nunca dijeron la verdad. Los vecinos lograron filmar con un dron lo que estaba pasando. Dimos aviso advirtiendo que tuvieran cuidado con el agua”, remarcó Lacombe

 

 

“Esa noche, entre el 28 y el 29 de marzo hubo una psicosis importante. Durante doce horas estuvo cortado el servicio.  Hasta se acabó el agua mineral.  A las 12 horas restablecieron el servicio. Ahora intentan tapar todo. La detección de metales pesados de residuos peligrosos no es un estudio que se pueda hacer en tan poco tiempo. Los análisis los hizo un centro de la Universidad Tecnológica Nacional cuyo vicerrector es Britch, que podría ser imputado por no haber controlado debidamente a Taym”, denunció Lacombe.  

 

Los vecinos se constituyeron como querellantes en la causa que inició el fiscal Alejandro Ottonello de la ciudad de Alta Gracia, que inició una investigación de oficio. Antes de declarar secreto de sumario informó que el análisis de las muestras de agua tomadas dentro del Canal Los Molinos  había contaminantes peligrosos tales como hierro, hidrocarburos y herbicidas. También realizaron una denuncia por contaminación ambiental ante UFIMA (Unidad Fiscal de Investigación de delitos contra el Medio Ambiente).  

 

Cuentan con el apoyo del intendente local y de varios jefes comunales del Departamento de Santa María. Y elaboraron una propuesta que están llevando adelante: “Tenemos un proyecto de reciclaje en el pueblo que combina compostaje domiciliario de la  basura orgánica y el fortalecimiento de la economía social, con pequeñas cooperativas de reciclado de papel, vidrio, plástico, metales. Tiene que cambiar el modelo de gestión de la basura. Hay que tratarla desde el origen y empezar a asumir la responsabilidad sobre la basura que cada casa genera. No queremos más megavertederos. Este conflicto cambió la vida del pueblo. Nos hemos reconocido como vecinos, estábamos muy fragmentados en los tres barrios que tiene Santa Ana. Ahora nos conocemos todos. Y nos agrupamos con los pequeños productores de la zona. Fuimos tomando  cada vez más conciencia, y entremos en contacto con otras luchas”, reflexiona Lacombe.

 

No sólo estrecharon lazos con los vecinos de la cercana Bouwer. Se inspiran en la lucha de las Madres de Ituzaingó contra las fumigaciones y Monsanto. Y en el masivo movimiento en defensa del bosque nativo que tuvieron lugar recientemente. Son todos protagonistas de conflictos que tienen una misma raíz: la disputa entre el derecho de los pueblos a vivir en un ambiente saludable y el afán de los poderosos por hacer negocios sin medir las consecuencias.