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Macron se convirtió en el presidente más joven de Francia

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Con el país dividido. El liberal europeísta es protagonista de una ascensión fulgurante. Obtuvo el 63,1% de los votos. Divulgó una celebración grabada pero luego habló a la multitud que festejaba su triunfo.

Macron y el desafío de encaminar el país en un mar de contradicciones

Por Alfredo Grieco y Bavio

LECTORES@VEINTITRES.COM

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Cosechó un fuerte voto urbano, temeroso de que se impusiera la ultraderecha de Le Pen

Una situación imprevista, en la campaña presidencial, salvó a Francia, a Europa, y al mundo de una situación previsible, pero que habría engendrado efectos incalculables. Con menos de dos años de vida útil, un partido ciudadano, centrista, pro-europeo, pro-mercado, y su candidato, triunfaron con soltura en el ballottage presidencial francés. Ganó el candidato más joven de la historia francesa, al frente de un partido improvisado con certera celeridad para aprovechar una coyuntura electoral única. Emmanuel Macron, de En Marcha!, venció a Marine Le Pen, del Frente Nacional. Un neo-liberal que nunca antes había militado en política derrotó a una veterana política nacionalista, hija un político ultranacionalista, Jean-Marie Le Pen, que una década y media atrás había sido vencido por el candidato de la derecha gaullista Jacques Chirac en la segunda vuelta de 2002. 

 

Vencedores y vencidos. El vencedor En Marcha! toma su nombre de la consigna militar del general Pierre Leclerc, que en agosto de 1944 marchó al frente de las tropas francesas que liberaron París de los alemanes (un avance al son, según algunas fuentes, de la pegadiza Marcha de San Lorenzo argentina). Hay una coherencia en que el candidato que busca reeditar una liberación sea un (neo) liberal. Emmanuel Macron fue ministro de Finanzas del actual gobierno socialista de François Hollande, que termina su mandato con un repudio popular récord, una performance económica sin logros que mencionar, y el país en estado de emergencia ante los exitosos ataques terroristas que dejaron casi trescientos muertos en el último año y medio. El vencido Frente Nacional francés es un partido nacionalista, republicano, euroescéptico, proteccionista, con énfasis en la justicia social, la independencia económica, y la soberanía política, que había prometido regresar al franco (y abandonar el euro), y desligarse de los compromisos federales con la Unión Europea (UE) y militares con la OTAN. 


Un sobresalto de la lógica. En los últimos años, el Frente Nacional había cambiado su foco, de la lucha contra la inmigración como mal social, y origen de ese mal, a la identificación del mal con el desempleo y las élites políticas y financieras pro-europeas, sean socialistas o de derecha gaullista, que a sus ojos lo causaban. Había ganado el voto proletario, campesino, suburbano que sufría por la globalización y la ‘europeización’.

 

Marine Le Pen Reivindicaba que París era la capital de Francia, y no Bruselas, sede de la UE. Una victoria del Frente Nacional habría quedado alineada con la del Brexit en Gran Bretaña y la de Donald Trump en Estados Unidos. Habría sido, sin duda, en la práctica, incalculablemente más revolucionaria: habría significado el fin de la UE, que había nacido, en 1950, con el Pacto del Carbón y del Acero entre Francia y Alemania. Ese temor haya sido, posiblemente, más que cualquier adhesión o ilusión con Macron, el que le haya ganado un decisivo, numeroso voto urbano, que no se ausentó de las urnas porque sabía que después ya no podría dominar su propio futuro.

 

Las recetas de Macron son reformas austeras, en el estilo de las del laborista de derecha Tony Blair en Gran Bretaña, del socialdemócrata Gerhard Schroeder en Alemania. O las que la actual canciller democristiana Angela Merkel recomendó, con éxito dudoso, a Grecia, y con mucho mayor éxito, a sus ojos, a la España del conservador Mariano Rajoy. Sólo que En Marcha! es un partido ciudadano, anti-político, como los españoles Podemos o, precisamente, Ciudadanos. Cómo logrará, y si logrará, Macron, hacer marchar hacia delante este haz de contradicciones está por verse. Aun sus primeros pasos, aquellos para hacer pie, serán difíciles. Y tiene por delante las elecciones legislativas del 18 de junio, que, por ser de representación local, ya los sondeos le dan ventaja al Frente Nacional, fuerte en las provincias.