La increíble defensa de Miranda, el ladero de Bressi

Por Andrés Klipphan

LECTORES@VEINTITRES.COM

¦

Crisis en la cúpula de la Bonaerense. El abogado del comisario mayor dice que su defendido es víctima de una "opereta". La salida del jefe de Policía. Entretelones de una historia conocida, que siempre termina igual pero que nadie se animó a cambiar.

 

Tras la abrupta salida de la jefatura de la Bonaerense de Pablo Bressi, y los entretelones vinculados con la detención del comisario mayor Alberto Miranda –detenido por presunta recaudación ilegal a través de las Plantas Verificadoras de la provincia de Buenos Aires– Veintitrés dialogó con el abogado defensor de este último. El letrado, Walter Brizzio, adelantó que la línea argumental que utilizará ante Marcelo Papavero, el fiscal de la causa, y el juez de Garantías de Morón, Alfredo Meade.

 

“Los casi doscientos mil pesos que encontraron en su despacho no son coimas, o recaudación ilegal, como asegura el fiscal y en Asuntos internos. Es producto de la venta de un Chevrolet Cruze modelo 2013 que ayer (por el martes 9) vendió a través de Mercado Libre. En la publicación que acercaré a la fiscalía, consta su venta y que el valor era de 250.000 pesos”, contó Brizzio.

 

¿Usted presentará ante la justicia los papeles de venta?

–Hoy mismo voy a pedir que la fiscalía libre un oficio a Mercado Libre para que informe desde cuándo está en venta el auto, para que quede demostrado que esto no fue armado de un momento para el otro. Y ya sé quién es el comprador. Es un empresario de Quilmes. En sus cámaras de seguridad se ve ingresando a Miranda a la fábrica y saliendo. Miranda fue hasta allí a buscar la plata que después dejó en su despacho.

 

Qué casualidad que justo lo allanó la policía porque Asuntos Internos lo está investigando desde 2016 por presunta recaudación ilegal en las Plantas Verificadoras...

–Esta es una opereta. Y Bressi también pidió el retiro por eso.

 

¿Una opereta?

--Sí, desde hace tiempo quieren dar en concesión las plantas verificadoras, igual que hicieron en la Ciudad de Buenos Aires y éste es el momento justo.

 

En el allanamiento también encontraron un arma calibre .38 que no era de él y se sospecha que es una de las famosas armas “perro”.

–El arma es de un amigo que ya está viniendo de Villa Gesell y que también voy a presentar ante la fiscalía.

 

¿Y por qué la tenía Miranda?

–Porque le pidió que se la llevara a una armería porque no andaba. Mire, yo no digo que hay chorros con placa, pero a Miranda lo están matando mal. Miranda es un policía honesto.

 

La caída. Mientras tanto, el ex comisario general Pablo Alberto Bressi también deberá explicar el confuso episodio, aunque por ahora no hay un abogado designado. En principio, la verdad no es que solicitó su pase a retiro de manera voluntaria a través de una prolija carta en la que aduce “razones personales” y “profesionales”. En realidad lo echaron.

 

La conversación entre el malogrado jefe de la Policía Bonaerense y el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, que devino en su alejamiento, ocurrió exactamente dos horas antes de que efectivos de la Auditoría General de Asuntos Internos(AGAI) esposaran al comisario mayor Alberto Miranda en la construcción ubicada en Lima 443, en Villa Tesei. Allí funciona la Dirección de Prevención Delito Contra la Propiedad Automotor, también conocida como “La Cueva”, que regenteaba Miranda (a) “La Máquina”.

 

Una denuncia anónima, recibida el mismo día del operativo (martes 9 de mayo), en Asuntos Internos, aseguraba que alrededor de las 19 de la tarde, Miranda terminaría de recibir parte de la recaudación ilegal que sus subordinados debían entregarle. Y que un porcentaje de ese dinero seguiría escalando hasta lo más alto de la cúpula policial. Un hecho que no se podrá probar porque, de ser cierto, el viaje de los billetes se cortó allí.

 

Miranda no era un desconocido del jefe Bressi. Todo lo contrario. Cuando la gobernadora María Eugenia Vidal lo nombró al frente de la fuerza de seguridad más numerosa del país, y lo presentó como una especie de Maradona policial, pidió ser él quien nombrase a sus hombres de confianza en los cargos claves.

 

El detenido Miranda (que se ganó su apodo porque se lo consideraba “una máquina de facturar” dinero en negro) era uno de ellos: tenía a cargo las plantas verificadoras de automotores. Desde esos lugares habrían llegado los miles de pesos descubiertos en su despacho.

 

Otro de sus hombres de confianza era Jorge Pissaco, el director general de investigaciones que cayó en la purga de la semana pasada donde fueron pasados a retiro siete jefes policiales. Pissaco era nada menos que el tercer hombre con mayor poder en la bonaerense, detrás de Bressi y el subjefe, Fabián Perrone, el comisario general que quedó a cargo de la fuerza.

 

La “Máquina” Miranda, Bressi y Pissaco fueron denunciados ante Asuntos Internos el 28 de mayo del año pasado por el oficial principal Pelayo. El oficial, que se desempeñaba en la Planta Verificadora de Pilar –una de las 7 que están ubicadas en el Conurbano– , los acusó de estafar al Estado provincial a través de las verificaciones vehiculares.

 

Pelayo se presentó con el libro de actas de la Planta Verificadora de Pilar, en donde se deja constancia de los autos que la policía controla por día en Pilar. El libro, según el análisis de los abogados de la DGAI, demostraría el mecanismo de recaudación ilegal en las Plantas Verificadoras.

 

Pelayo relató: “El negocio es simple. En el libro de actas figura que se realizaron, por ejemplo, 100 trámites por día, cuando en realidad se realizaron, por lo menos, 150. Cada verificación cuesta (en mayo de 2016) 150 pesos y la policía no hace figurar las otras, para de esa manera quedarse con la plata. Ese dinero es el que sube hasta el despacho del jefe Miranda”.

 

Pelayo también aseguró que a él le constaba que esto sucedía al menos en “la Planta Verificadora de Pilar, en la de Quilmes y en la de La Matanza”. Solo a través de este modus operandi la policía recaudaría de manera paralela unos seis millones de pesos anuales que deberían ir a las arcas del estado provincial.

 

Ritondo le recordó a Bressi que él no podía desconocer este negocio negro de la policía.

 

La causa penal está a cargo del fiscal Marcelo Papavero y del juez de Garantías de Morón, Alfredo Meade.

 

 

El rol de Lilita. La diputada Elisa Carrió, una de las fundadoras de la Alianza Cambiemos, ya había denunciado por graves actos de corrupción a Bressi y le pidió públicamente a Vidal su desplazamiento. A pesar de la embestida mediática contra Bressi, la gobernadora lo sostuvo.

 

Bressi había llegado a la cúpula de la Policía de la Provincia de Buenos Aires por los buenos oficios realizados –según lo denunció la misma Carrió– por solicitud de la Drug Enforcement Administration (DEA), a través de la Embajada de los Estados Unidos en nuestro país.

 

Parte de esos buenos lazos con la DEA fueron estrechados durante la administración provincial anterior, cuando Bressi, también por consejo de la DEA, fue designado al frente de la Superintendencia de Drogas Peligrosas. Las raíces nacieron cuando el ahora ex jefe policial tomó cursos de capacitación como “negociador” en toma de rehenes en el FBI norteamericano.

 

Con el desplazamiento de Bressi de la fuerza policial, Vidal también elimina un posible frente de tormenta durante la campaña electoral que se avecina.