Preso por tres plantas de marihuana

Por Tomás Eliaschev

LECTORES@VEINTITRES.COM

¦

Hace 70 días que Lautaro Ferraro está detenido. Cultiva cannabis para uso recreativo y medicinal. Piden su inmediata libertad. 

Eran las siete de la tarde de un lunes. Alicia acababa de llegar a su casa, en el centro de San Martín. Volvía de su trabajo como niñera. Se había tomado el tren, como lo hace todos los días. Puso la pava para tomar unos mates. Su hijo, Lautaro Ferraro, de 25 años, estaba en su cuarto. Viven los dos solos, desde que su marido falleció y su hija se fue a vivir a Mar del Plata. De repente escuchó un estruendo. Sin entender qué estaba pasando, comenzó el terror.

 

Su humilde vivienda se llenó de policías, uniformados y de civil. Para ingresar, tiraron abajo la puerta. Estuvieron hasta la una de la mañana. Encontraron tres plantas de marihuana, una treintena de plantines de la misma hierba y unos fertilizantes. Desde el pasado 6 de marzo está preso. Ya pasaron más de 70 días.

 

El nombre de Lautaro Ferraro se transformó en bandera. Es un símbolo de cómo el sistema arma causas absurdas en nombre de la “lucha contra el narcotráfico”. La causa se inició ante la denuncia de un vecino. Los policías no encontraron es ninguna prueba de venta, por la sencilla razón de que las plantas son para consumo personal, recreativo y terapéutico, para calmar los dolores lumbares crónicos de su madre y de su novia. 

 

“Cuando Lautaro fue a declarar no podían creer lo preparado que está. El es muy estudioso de todo lo que se puede hacer con la planta de marihuana, es un apasionado. Yo tengo dolores lumbares crónicos, lo único que hacía es tomar Difoclofenac, que me hacía muy mal al estomago. Una noche, me vio que me levanté con gastritis. Me preparó una infusión con alcohol, con eso dejé de tomar otras medicaciones”, contó su madre, Alicia Neimark en diálogo con Veintitrés.  

 

Unos días después de la jornada de movilizaciones que en todo el país (y en el mundo) reclamaron por la legalización de la marihuana, se realizó una nueva marcha. Esta vez fue en un lugar poco habitual. El jueves 11 de mayo pasado,  el Frente de Organizaciones Cannábicas de la Argentina (FOCA), junto a familiares de Ferraro, se congregó frente a la sede del ministerio de Seguridad para reclamar su "inmediata libertad".

 

 

“Presentamos un escrito pidiendo la libertad de Lautaro. Una funcionaria de la jefatura de gabinete del ministerio nos dijo que ellos luchaban contra el narcotráfico. Le dijimos que la lista de allanamientos de los últimos meses refuta esa teoría. Se comprometieron a ayudar: Le pedimos una reunión con la ministra Patricia Bullrich o con quien ella designa. Nos están persiguiendo a nosotros.. Ahora vamos a ir al Ministerio de Justicia.  Nos están persiguiendo a nosotros. Nosotros damos la cara, nuestro documento y decimos lo que hacemos”, dijo a este medio Facundo Rivadeneira, integrante de la agrupación Cogollos del Oeste, que es parte del FOCA.

 

Ferraro está acusado de “cultivo y siembra de cannabis para la producción de estupefacientes”. Primero estuvo en la Delegación Departamental de Investigaciones del tráfico de drogas ilícitas en Villa Bosch, partido de 3 de Febrero. Luego fue trasladado a encerrado en la alcaldía de la Unidad 48 de José León Suárez. No tiene antecedentes, trabaja, estudia y tiene un domicilio constatable.

 

La causa fue iniciada por la UFI Temática N° 16, a cargo del fiscal Raúl Germán Martínez y el juzgado de Garantías Nº  4 de San Martín, cuyo titular es Alberto Ramón Brizuela.  Mantienen preso a Ferraro en virtud del artículo 5 de la cuestionada ley  23.737, que indica “será reprimido con prisión de cuatro a quince años” a quien “siembre o cultive plantas o guarde semillas, precursores químicos o cualquier otra materia prima para producir o fabricar estupefacientes, o elementos destinados a tales fines”.

 

Tal vez Martínez y Brizuela venían entusiasmados luego de haber realizado un procedimiento, el fin de semana anterior a detener a Ferraro. Este operativo sí fue difundido por la página del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el operativo en el que allanaron la casa de Ferraro no fue difundido.

 

“¿Qué foto van a sacar, si no hay nada más que mostrar más que tres plantas, todavía en floración, y unos plantines. Dieron vuelta toda la casa y no encontraron nada. Mi casa es humilde, no tenemos auto, ¿cómo vamos a ser narcotraficantes? Mi hijo no es ningún narco ni delincuente. Toda la familia está destruida, estamos desesperados. Tenemos miedo que lo lleven a un penal”, dice la madre de Lautaro, Alicia, que entre lágrimas recuerda la situación.

 

Desde los 16 años Lautaro trabaja. Empezó como ayudante de albañilería, fue repositor en un supermercado y en una farmacia, fue administrativo y vendedor de ropa. Se recibió de martillero público. Estaba cursando economía en la UNSAM. Y estaba estudiando piano y guitarra en el Conservatorio de San Martín. Con un amigo había puesto un growshop, un local donde se venden productos para cultivar. Ante el nuevo panorama tuvieron que cerrar.  

 

 

“Hay muchos prejuicios: no pueden entender que una persona que consume marihuana puede trabajar, estudiar y tener su vida normal. Los caratulan de drogones”, se queja su madre, que hace un llamado desesperado: “Como madre les pido que lo dejen en libertad. Apelamos la prisión preventiva.  Si el proceso sigue pedimos por favor que no vaya a un penal, que puede estar en casa hasta el juicio. Hasta ahora lo trataron bien, pero tenemos miedo que le pase algo. Cuando lo voy a visitar a la alcaidía  los penitenciarios me dicen que no entiende que hace mi hijo en ese lugar. Es un disparate que esté preso, ¿cuánto dinero invierten para ese operativo y para mantenerlo detenido? Sólo nos queda seguir luchando hasta que salga”, dijo la mujer, que destacó que al principio, la que se puso la lucha al hombro fue su hija Julieta. 

 

 

“Se vienen produciendo allanamientos sistemáticos, como en Azul, Córdoba y general Lamadrid. Y también robos seguidos de allanamientos, como pasó en Necochea y capital. Esas flores que roban entran al mercado negro. Con la persecución a los cultivadores lo único que hacen es favorecer el narcotráfico Se incrementó la violencia institucional: el mismo momento que cientos de miles marchábamos al Congreso, a unas 30 cuadras de ahí, en Plaza Francia, la policía le estaba pegando en el piso a un chico por estar fumando marihuana”, indicó Rivandeneira.  

 

“Los que trabajamos con la planta sabemos que se necesita cantidad y variedad para poder darle un uso terapéutico. La persecución nos lleva a organizarnos cada vez más, buscamos la regulación del cannabis. Necesitamos una nueva ley. Hay que reglamentar la Ley 27350 de Investigación médica y científica del uso medicinal de la planta del Cannabis y sus derivados. Queremos que se incorpore la figura del cultivo solidario y colectivo. Estamos ayudando a 160 familias a cultivar, nuestra premisa es el no lucro. Esas familias se están abasteciendo para su propio tratamiento”, explicó el referente cannabico.  

 

“Es muy importante que nos movilicemos y que el tema salga en los medios. Eso lleva a la Justicia a tomar resoluciones más rápidas. Así sucedió con Adriana Funaro. Así sucedió en mi caso. Mientras tanto, las autoridades se ríen en nuestra cara y nos dicen que sólo persiguen a los narcos mientras siguen metiendo presos a usuarios y cultivadores”, agregó Matías Faray, de la Asociación de Cannabicultores del Oeste (ACO), y también integrante del FOCA. A medida que pasan los días, crece el reclamo para que dejen de perseguir a las personas equivocadas.