Temer no renuncia, en un Brasil conmocionado por la corrupción

Por Revista Veintitres

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Un año después de la destitución de Dilma Rouseff, Brasil se moviliza para que se vaya Temer

El presidente de Brasil, Michel Temer, dijo que no renunciará pero su supervivencia en el cargo frente al terremoto político provocado por escuchas autorizadas por la Corte Suprema sobre corrupción está amenazada por siete pedidos de juicio político, el quiebre de su base de apoyo en el Congreso y manifestaciones que claman por elecciones anticipadas.


El Supremo Tribunal Federal (STF) abrió una investigación contra Temer por obstrucción de la Justicia de acuerdo a la decisión del juez de la corte Edson Fachin, quien instruye la Operación Lava Jato para personas con fueros, en una jornada de altísima tensión en la que fue suspendido del cargo por corrupción el senador Aecio Neves, jefe del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).


Fachin suspendió en el cargo al senador y ex candidato presidencial Aecio Neves, grabado planificando entorpecer la Operación Lava Jato y pedirle unos 600 mil dólares en sobornos al dueño del frigorífico JBS Friboi, Joesley Batista, quien lo grabó y le envió el dinero, una operación filmada por la Policía Federal, que hoy divulgó fotografías del dinero y de la entrega de valijas.En medio del derrumbe de la Bolsa de Valores de Sao Paulo, la depreciación del real de casi un 8% ante el dólar y manifestaciones que se realizaban esta noche para pedir "elecciones ya", Temer resolvió permanecer en el cargo y enfrentar las acusaciones de que avaló el pago de sobornos, algo por lo cual fue grabado por un empresario colaborador de la justicia.


"No renunciaré; repito, no renunciaré", sostuvo, y negó haber avalado comprar el silencio de su ex aliado preso Eduardo Cunha, quien en la cárcel recibió sobornos por parte de la empresa JBS. Cunha fue el cerebro el juicio político que destituyó a Dilma Rousseff y le dio la presidencia a Temer.

 

 

 


Parte de la base aliada del mandatario dejó el gobierno y el ministro de Cultura, del Partido Popular Socialista (PPS), Roberto Freire, renunció. "Escuché el relato de un empresario que dijo que auxiliaba a la familia del ex parlamentario. En ningún momento compré el silencio de nadie. No le temo a ninguna delación. No necesito un cargo o fueros; siempre honré mi nombre", dijo Temer en un pronunciamiento en el que expresó su disposición a permanecer en el puesto.
El presidente calificó las escuchas autorizadas por el Supremo Tribunal Federal como "pruebas clandestinas" y dijo que pidió el acceso a los audios que fueron grabados el mes pasado.


La tensión no se redujo por la negativa de Temer. Sin fueros y sin cargo, su expediente viajaría hacia la sureña ciudad de Curitiba, para ser investigado por el juez Sergio Moro, que ya tiene en sus manos procesos contra los ex presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.


Una grave acusación revelada en las grabaciones según Folha de S.Paulo indica que Temer le habría dicho a Batista en la conversación grabada en marzo que en abril el Banco Central iba a bajar un punto la tasa de interés básica de la economía, lo que le puede costar más argumentos sobre delitos contra el Estado. 

 


En tanto, ya fueron convocadas manifestaciones convocadas para los próximos días tanto por la derecha como la izquierda. Ahora, la consigna de la oposición y parte de los aliados será "elecciones ya". El escenario frágil de la dinámica de la crisis brasileña, que se reproduce como un juego de muñecas rusas, continúa impredecible, sobre todo porque ahora la Operación Lava Jato no ofrece apenas delaciones, sino también micrófonos ocultos.