“La vida está llena de combinaciones posibles y la pregunta es qué hubiera pasado si hacía otra cosa”

Por Revista Veintitres

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Entrevista a María Fasce

María Helena Ripetta
Especial para BAE Negocios

“Un hombre bueno” es el tí- tulo del nuevo libro de la escritora y editora argentina María Fasce, directora literaria de Alfaguara. “Me gustó como sonaba. Hay un cuento de Flannery O’Connor que se llama ‘Un hombre bueno es difícil de encontrar’, tal vez es una especie de homenaje. Y claro también me parece algo difícil de encontrar”, dice en la mesa de un bar Fasce durante su viaje a Buenos Aires. Ella vive en Madrid donde es editora, y agrega: “Además lo elegí porque es el primer cuento, pero también es una manera de leer todo el libro. En todos los cuentos hay un hombre bueno, o se extraña un hombre, o falta un hombre bueno. Me pareció un buen titulo como genérico”.

“No escribo pensando en un tema. Se me ocurren historias, lo que le pasa a una persona determina en una situación determina. Cuando te lees ves que hay temas que vuelven como el amor, la maternidad, el deseo, la muerte, la familia, la soledad. Esos son los temas, están ahí porque son las cosas que te preocupan, las cosas en que pensas. Pero cuando escribís no pensas en los temas; es al revés, cuando escribís el cuento te va marcando los temas”, explica Fasce que modula cada palabra con precisión.

“De ahí también sale la ficción de explorar otras posibilidades, de explorar otras vidas posibles”

“Un libro de cuentos tiene un proceso distinto que una novela. Una novela va madurando en la cabeza, vas tomando notas, la escritura lleva meses, después la corrección. A mi me sirven mis viajes a Buenos Aires para escribir novela porque me es muy difícil en mi día a día en Madrid en mi trabajo como editora. Necesitas un bloque de horas para meterte en la escritura”, explica en su doble rol.

“Pero mientras escribo una novela, como ahora, voy escribiendo cuentos. Que aparecen como algo que te viene en el momento, ves una escena se te dispara y tenés un cuento, que lo escribís y después corregís, es un momento de escritura concreta e intensa”, afirma la escritora cuyo libro fue ganador del XII Premio Iberoamericano de relatos Cortes de Cádiz.

“La observación es fundamental, me gusta mucho la literatura norteamericana, y la tengo muy presente. Quiero que le lector se deslice por la historia, la vea, eso me parece que le dan a la ficción una intensidad muy grande. Lograr que cuando lees estés viendo”, sostiene y señala que Gabriel García Márquez “decía que quería ser director de cine hasta que se dio cuenta que la literatura le daba una libertad mucho mayor”.

“La observación es una constante, la uso mucho para escribir. Cuando viajo no se si de ahí va a salir un cuento, pero anoto cosas: estaciones, calles, me da la impresión de que va a dar una sensación de realidad muy fuerte, y así transportar al lector al lugar”, explica Fasce.

“Lo que escribo quiero que sea verosímil, que tenga una precisión muy grande. La vida propia es lo que más se conoce, estos cuentos no son totalmente cosas que me pasaron, pero si hay un disparador que me pasó. Veo algo, hay una situación determinada, conozco a alguien y me pregunto ¿qué pasaría si...? El cuento se va por otro lado, por otras vidas posibles que te podrían haber pasado, eso te permite la literatura. Si hubiera salido de un lugar cinco minutos o después, no me hubiera cruzado a un hombre que fue importante, por ejemplo. La vida está llena de combinaciones posibles y la pregunta es qué hubiera pasado si hacía otra cosa. Conocí a mi ex marido de casualidad en una noche que no quería salir. De ahí también sale la ficción de explorar otras posibilidades, de explorar otras vidas posibles”, señala con pasión.

“Cuando escribís buscas que toque algo del recuerdo o de la sensibilidad del lector, eso es lo ideal. Todos nos enamoramos en algún momento; es mágico, todos los vivimos, es un desafío muy interesante. Lo que más me preocupa es ser efectiva, que toque algo que haga que el lector diga ‘soy yo’. Ese es el desafío”, sostiene. En cuanto a la novela y el cuento dice: “Son dos registros muy distintos, la novela es un viaje que tenés, se madura, necesitas un tiempo, mucho tiempo, mucha energía, muchas horas de escritura. Una novela de algún modo es como un viaje, hay días que ves un montón de cosas y otros días no, una novela te podes aburrir por partes. El cuento tiene otra dinámica, de algún modo es mas difícil, porque el lector no se puede aburrir en tan pocas páginas. Funcionó o no funcionó. Es mucho más intenso. Las primeras líneas son fundamentales. Es más conciso pero tiene que estar más cerca de la perfección, a lo que más se parece es a la poesía”. Ante la pregunta de con cuál de los dos géneros se siente más cómo da responde: “No sé. La novela es maleable, te da más libertad, el cuento de algún modo es más difícil, es un registro de intensidad. Soy una lectora compulsiva de cuentos. Como editora, cuando presento una novela, decís de que se trata y ya sabe lo que se espera. En cambio el libro de cuento son historias diversas a veces con una unidad de temas”.