“Es importante la mirada de los hombres”

Por Revista Veintitres

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Entrevista a Paula Hawkins

María Helena Ripetta
 

Escrito en el agua
Paula Hawkins
$390
Planeta

“Siempre me gustó inventar historias, leer ficción desde que era chica. Y siempre fui muy práctica; jamas pensé que ser escritora fuera algo que me podría tomar como una carrera”, dice Paula Hawkins, traductora de por medio, en su primera visita a América latina para presentar su novela Escrito en el Agua, luego de la exitosa “La chica del tren”, que incluso fue llevada al cine.

En el Reino Unido hay violencia doméstica contra las mujeres

Hawkins nació en Zimbabue y se mudó a Londres en 1989, donde vive desde entonces. Trabajó como periodista durante más de quince años, colaborando con una gran variedad de publicaciones y medios. También fue, como su padre, periodista de economía.

“Mi padre es periodista, es académico, conocí muchos periodistas, era muy natural serlo”, dice ya retirada de esa profesión para dedicarse a la literatura. Antes de ingresar al género del suspenso escribió novelas románticas. “Hice tres novelas románticas que les fue bastante bien y una cuarta que no le fue tan bien. Y hubo un momento que necesité ayuda económica cuando decidí escribir La chica del tren”, recuerda la exitosa escritora.

Mis personajes son conflictivos porque hicieron lo que no debían, dijeron lo que no tendrían que haber dicho

La chica del tren es un policial psicológico que vendió más de 20 millones de ejemplares, fue traducido a decenas de idiomas y llegó a la pantalla grande.

“Cuando se publicó tenía esperanzas, estaba optimista, pero no tenía idea que si iba a transformase en semejante éxito como ocurrió”, sostiene la autora que aborda en esa novela la violencia de género. “Si estas interesado en escribir policiales y sobre las mujeres es lógico que termines en este tema. En el Reino Unido la violencia contra las mujeres suceden en el plano de lo domestico”, señala.

La escritora construye personajes que tienen muchos secretos. “Es un tema que me interesa, sobre todo el trasfondo de los secretos, a veces las personas guardan secretos para protegerse o para proteger a otra gente”, dice la autora que logra mantener la atención y sorprender al lector durante todos sus textos.

“Dentro de lo que es el género del suspenso hay que administrar en qué momentos suministrar la información al lector y que momentos no, para que vaya construyendo la historia. Antes de escribir, sé por dónde empezar y dónde quiero llegar, pero lo que transcurre en el medio dejo que vaya surgiendo. Después es mucho escribir y reescribir para que al llegar al final todo encaje. Es mucho trabajo”, señala.

En las dos novelas las protagonistas son mujeres.

“En este momento me interesa el rol de la mujer en la sociedad, en el mundo, tal vez también mis protagonistas son mujeres porque yo lo soy. Pero también me importa que a los hombres les interese lo que les pasa a las mujeres, es importante la mirada de los hombres”, sostiene y ante la pregunta de cómo es escribir tras un éxito tan grande responde: “Hay mucha presión después de La chica del tren, pero entre que la termine, se publicó y empezó la promoción, tuve un tiempo de descanso y empecé a pensar esta historia. Es un personaje distinto, pero es conflictiva desde otro punto de vista. Mis personajes son conflictivos porque hicieron lo que no debían, dijeron lo que no tendrían que haber dicho”, sostiene la autora que escribe en su casa donde tiene su estudio.

Escrito en el agua, un thriller narrado desde diferentes voces. En la novela pocos días antes de morir, Nell Abbott estuvo llamando a su hermana, pero Jules no atendió el teléfono. Después, Nel está muerta y dicen que saltó al río. Jules se ve arrastrada al pequeño pueblo de los veranos de su infancia, un lugar del que creía haber escapado, para cuidar de la adolescente que su hermana deja atrás. Pero Jules tiene miedo al agua, miedo de sus recuerdos enterrados largo tiempo atrás, y miedo, sobre todo, de su certeza de que Nell nunca habría saltado.

Esta última novela le llevó tres años, pero interrumpidos. “Había momentos que tenía que parar porque durante ese tiempo salió publicada La chica del tren y tenía que hacer viajes promocionales”, sostiene la escritora ya alejada del género romántico. “Este es mas mi estilo. Ya tengo algunas ideas para la próxima novela, pero aún no comencé a escribir, seguramente lo haga cuando regrese a casa en Londres”, sostiene con movimientos sencillos y elegantes.