La acción como arte abstracto dibujado con un cuerpo femenino

Por Revista Veintitres

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Crítica: Atómica

Se puede hablar de la trama de Atómica, un filme ambientado en el final de la Guerra Fría. Se puede hablar de espías, se puede hablar de traiciones. En fin, se puede hablar de lo menos importante en este caso. Le recomendamos al espectador que se acerque a este filme como si se tratara de arte abstracto, de un cuadro de Pollock o de Rothko. Lo que importa en esta película es cómo el cuerpo y el rostro de Charlize Theron dibujan movimientos en el aire. Esta super agente (debe serlo para sumergirse en peligros que requieran de la peligrosa acrobacia) es al mismo tiempo el pincel y las pinturas para el movimiento puro. Y lo que hace (mérito del realizador y coordinador de dobles -acróbata, esto es- David Leitch, responsable de otro bellísimo film de violencia, John Wick). Ahora bien: Theron es, por otro lado, una actriz perfecta que sabe mirar con frialdad o calidez según se requiera. El filme es ella.