Salvaje represión en Cataluña para evitar el referendum por la independencia

Por Revista Veintitres

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La jornada terminó con 844 personas heridas. "El Estado español ha escrito hoy una página vergonzosa de la historia en su relación con Cataluña, dijo Puigdemont

Con una salvaje represión, el Gobierno español neutralizó este domingo parcialmente la celebración del referéndum unilateral de secesión de Cataluña, utilizando la fuerza de la Policía Nacional contra los votantes independentistas para abrirse paso y cerrar centros de votación, mientras las autoridades catalanas aseguran que se está votando con "normalidad" en el 96% de los puntos comiciales.

La jornada terminó con 844 personas heridas, según informó el Sistema de Emergencias Médicas (SEM), de la Generalitat, el gobierno de Cataluña, que aclaró que esa nómina incluye a los que sufrieron lesiones físicas, ataques de ansiedad e irritaciones por los gases.

Mientras que en 2015 votaron 4.115.807 personas, en el referendum del domingo participaron 2.176.709 electores. El 90,09% votó por el sí mientras que el 7,87% lo hizo por el no.

El vocero del gobierno catalán, Jordi Turull, atribuyó los heridos a “la violencia policial del Estado” español y aconsejó a las víctimas que acudieran a hospitales para obtener certificados con los que pudieran formular denuncias ante los Mossos d'Esquadra (policía catalana).

"No ha habido referéndum, ni apariencia de tal. Nunca tuvo sentido discurrir por esta senda de irracionalidad, ni tiene sentido que continúe", dijo la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, quien defendió la actuación "proporcional" de la policía. 

"Le pido al la Generalitat (gobierno catalán) y a los partidos que la acompañan que cesen ya esta irresponsabilidad, que asuman que lo que nunca fue legal es claramente irrealizable", añadió la "número dos" del presidente Mariano Rajoy.

Pero también Rajoy habló sobre lo ocurrido en Cataluña: "Hoy no ha habido un referendo de autodeterminación en Cataluña; nuestro estado de derecho mantiene su vigencia", dijo en una declaración institucional sin preguntas en el Palacio de La Moncloa, sede del Ejecutivo en Madrid, al término de la consulta de secesión catalana, que se celebró pese a que fue prohibida por la Justicia. 

El líder conservador subrayó que los independentistas "han vulnerado derechos fundamentales y traspasado los límites del "decoro democrático", dijo. Y explicó que su gobierno "reacciona contra quienes quieren subvertir la ley" y "actúa con todos sus recursos legales". 

"Hemos visto comportamientos que repugnan a cualquier demócrata: adoctrinamiento de niños, acoso a jueces y acoso de periodistas", añadió el presidente del gobierno.

"Los responsables de estos hechos, de los que han tenido lugar hoy y de los que nos han traído hasta aquí son los que han promovido la ruptura de la legalidad y la convivencia; no busquen más culpables, no los hay", continuó Rajoy. 

 

 

Como consecuencia del operativo policial, realizado bajo orden judicial ante la prohibición del referéndum, al menos 844 personas resultaron heridas o con contusiones, según datos del gobierno catalán, que consideró "gravísimo e inaudito" el despliegue y las cargas policiales contra los ciudadanos catalanes.

La actuación de los grupos antidisturbios de la Policía Nacional, sin embargo, no evitó que el 96% de los centros de votación funcionaran con "normalidad", remarcó en conferencia de prensa el vocero del gobierno catalán, Jordi Turull. 

"Es evidente que el uso injustificado, irracional e irresponsable de la violencia del estado español no solo no para el deseo de los catalanes de poder votar pacíficamente, sino que deja más claro lo que nos estamos jugando hoy", sostuvo el presidente catalán, Carles Puigdemont.

Ante la previsión de que la fuerzas de seguridad intentarían cerrar centros de votación para cumplir con la Justicia, poco antes de que comience la jornada electoral el gobierno catalán anunció por sorpresa que había habilitado un "censo universal" electrónico, que permitiría a los catalanes ejercer su derecho a voto en cualquier centro. 

Cuando los independentistas recién empezaban a celebrar este triunfo de la "inteligencia digital" por sobre el poder "analógico" de las fuerzas de seguridad, la Guardia Civil informaba que había "desactivado" el sistema informático. 

"Ahora mismo, la misma persona puede votar varias veces en distintos colegios", explicó el Ministerio del Interior a través de su cuenta de la red Twitter.

A pesar de ello, la imagen que empezaba a dejar la histórica jornada para la relación entre Cataluña y España era la de agentes de la policía nacional cargando contra jóvenes, abuelos, y hasta niños en distintos puntos de Barcelona y en otras ciudades de Cataluña, entre ellas Girona, donde votó el presidente catalán Carles Puigdemont. 

En su primera valoración de la situación, el Ejecutivo central español de Mariano Rajoy dio por "desbaratado" el referéndum y acusó a los Mossos d' Esquadra (policía catalana) de "pasividad", por no haber cumplido las ordenes de precintar las escuelas antes de las 6 de la mañana. 

"Por eso la Policía Nacional y la Guardia Civil han tenido que actuar. El objetivo no son las personas. Es el material electoral. Nos hemos visto obligados a hacer lo que no queríamos hacer", dijo el Delegado del gobierno español en Cataluña, Enric Millo. 

"Todo es un engaño. Todo es una farsa. Es la primera vez en la historia en que a 45 minutos de que comience la votación se cambian las reglas del juego", remarcó la máxima autoridad del gobierno español en la región. 
Media hora más tarde, Turrull rebatió al Ejecutivo central al afirmar que tres de cada cuatro centros de votación estaban funcionado. 

"Pedimos serenidad y paciencia. Los miembros de cada mesa tienen un teléfono para contactar con el centro de asistencia técnica de este censo universal, y ante cada problema pondremos una solución", dijo Turull, insistiendo en que todos los catalanes podría votar. 

Desde la madrugada, cientos de militantes independentistas se habían concentrado a las puertas de cada centro de votación, donde algunos habían pasado la noche, con el objetivo de evitar que sean precintados. 

La medida de resistencia pacífica funcionó, ya que debido a la presencia de la multitud, la policía catalana no actuó. 

En el marco de su actuación, la policía española entró con violencia en varios puntos de votación. Uno de ellos ha sido la escuela Ramón Llull, en el barrio barcelonés del Example, donde unos 20 agentes saltando las rejas y rompiendo la puerta del centro de votación, mientras afuera los ciudadanos esperaban para votar y advertía que así lo harían al grito de "Votaremos".

Los ciudadanos y muchos militantes independentistas se están desplazando desde los centros de votación cerrados a otros para intentar mantenerlos abiertos a través de la resistencia pacífica y poder votar.

Muchos de los que no pudieron votar en el Ramón Llull terminaron en la cola de la escuela Fort Pierc, del barrio con este mismo nombre. Allí, Montse Bosch, de 53 años, esperaba frente a sus hijos. Ella ya había votado: "Si piensan que nos vamos a rendir, se equivocan", advirtió.

El presidente del gobierno catalán, Carles Puigdemont, afirmó hoy que "Cataluña se ganó el derecho a ser escuchada por Europa", tras denunciar que el Estado español violó los "derechos fundamentales" de los catalanes en su intento por abortar mediante la violencia el referéndum unilateral de secesión, cuyos resultados se conocerán en los próximos días.

"El Estado español ha escrito hoy una página vergonzosa de la historia en su relación con Cataluña, y lamentablemente no es la primera", dijo Puigdemont, al hacer una declaración institucional desde el Palacio de la Generalitat, sede del gobierno catalán, tras concluir el referéndum de secesión, prohibido por la Justicia española.