Pensar con los pies

Por Revista Veintitres

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Cerebro y danza ¦

En la Universidad de Nueva York se desarrolló el proyecto de Neurotango. Qué ponemos en juego al bailar.

Por Ignacio Brusco*

Bailar es simplemente descubrir”.
Martha Graham

La danza no es sólo movimiento con una música de base: es una acción compleja que implica una conducta holística con una planificación motora, emocional, sensorial y cognitiva; es por eso una expresión multifuncional. En ella juega un rol clave la intersubjetividad con el partner y con el público en el caso de una exhibición.

Es especial la danza porque genera procesos de cambios de ritmo, de intersubjetividad y procesos de anticipación y error. Cuando ella es conjunta se utiliza cierta “predicción” para saber qué es lo que les pasa a los otros y para tomar las decisiones a medida que se van moviendo los cuerpos. A nivel fisiológico, en esta actividad participan neuronas en espejo que se activan cuando el otro hace la actividad, aun cuando la persona que observa no la esté haciendo en ese preciso momento.

Al movernos a través de la música utilizamos diferentes funciones: la motivación, la atención, el centro motor de planificación y ejecución motora y la sensopercepción (en particular la “propiocepción”, que es la percepción consciente e inconsciente de dónde estamos ubicados nosotros mismos en el espacio). Así entonces, casi todas las funciones de nuestro cerebro y cerebelo están activas durante la realización de la danza. Gracias a eso nuestro cuerpo puede expresarse a través de la música y relacionar la sonoridad con la función y el arte del movimiento.

Por otro lado, también se genera una acumulación de memoria que nos permite recordar el movimiento realizado y así generar mensajes tanto en nuestra conciencia como en la memoria de aprendizaje motor inconsciente que, a su vez, nos habilita a aprender un determinado movimiento complejo y luego realizarlo. Es así que, una vez aprendido, es posible dar rienda suelta a la memoria emocional en un proceso creativo y asociarla a una música en especial para luego darnos cuenta de que mejoramos nuestra expresión y que le pudimos dar un contexto artístico.

Un proyecto de relevancia llamado “NeuroTango” fue desarrollado por Suzanne Dikker, de la Universidad de Nueva York (NYU), en el que considera al tango como una danza paradigmática para evaluar la funcionalidad del bailar. En este estudio se observa la integración subjetiva y sincronización electroencefalográfica compleja: las parejas que se conocían y tenían experiencia juntas funcionaban de forma mucho más sincronizada que las que bailaban sin conocimiento mutuo previo, aun sin música y aun cuando solamente les hacían imaginar que bailaban. Una de las explicaciones para esta unidad es que el tango posee una gran conectividad motora y emocional, haciendo que la pareja sea concebida como una unidad por el sistema nervioso.

Otra experiencia de danza con tango es la realizada en nuestro país por el bailarín y músico Juan Miguel Expósito (sobrino de Homero y Virgilio), que utiliza una técnica de enseñanza llamada “Tango Creativo” en la cual implementa el conocimiento y desarrollo de procesos funcionales cognitivos implícitos aparte de los aportes tradicionales del mundo de la música. Actualmente esta experiencia está siendo llevada a cabo, además de con alumnos regulares, con pacientes que tienen la enfermedad de Alzheimer en el marco de un proyecto de la asociación Alzheimer Argentina (www.alzheimer.org.ar). En este último caso se observan reacciones motoras impensadas en personas con disfunciones intelectuales graves, respondiendo con premisas motoras precisas que se encontraban abolidas.

Quizá sea el momento de seguir a los precursores de la danza aplicada (en la Argentina María Fux ha sido una de las pioneras en este ámbito) como método para el desarrollo de las personas sanas y para la ayuda a las que padezcan problemas de diferente índole, no solo neurológica. Dada su complejidad, el tango es una de las herramientas más elegidas para estos procesos. Así como existe la formación universitaria en musicoterapia, debería pensarse en la de danzaterapia como una importante alternativa para el trabajo del cuerpo y el cerebro.

*Neurólogo. Doctor en medicina y doctor en Filosofía. Investigador del Conicet