Descansar y distraerse para poder innovar

Por Revista Veintitres

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Cerebro y creatividad ¦

Salud

Por Ignacio Brusco*

Los procesos creativos son funciones muy complejas y variadas que implican desde las actividades artísticas hasta comerciales y sociales. La creatividad contiene entonces labores en las que participan la motivación que necesita una energía puesta en la actividad que es lo inverso de la apatía en la cual se abandonan los procesos básicos de la intención emocional que se les ponen a los objetivos.

Los especialistas en neurología cognitiva estudian estas funciones con tests neuropsicológicos que son evaluaciones objetivables, es decir que le puede poner puntaje a la intención de crear. Esta motivación está regulada por zonas del lóbulo prefrontal (parte más anterior de nuestro cerebro que se desarrolla última en la evolución de las especies).

Es decir que esta posibilidad intencional creativa está muy desarrollada en el ser humano y probablemente sea una actividad que condicionó la supervivencia a partir de la toma de decisiones. Esto nos llevó por ejemplo a migrar a distancias lejanas, descubrir el fuego o a generar procesos culturales diferentes.

Se proponen entonces mejorar la creatividad, sean de instancias tan variadas como la del proceso creativo artístico o la generación de una innovación.

Uno de los consejos que nos dan los estudiosos de la creatividad es no repetir el mismo camino y buscar nuevas alternativas a nuestros errores. Otro es descansar y distraerse si están trabados en la toma de decisiones nuevas o mejores. Incluso implica la necesidad de dormir para volver a empezar a crear. 

Otras investigaciones muestran una relación del pensamiento inspirador con el neurotransmisor dopamina ya que en pacientes con enfermedad de Parkinson, que tienen baja secreción de esta sustancia, se observa una reducción de los procesos creativos. El grupo de Margherita Canesi del Centro Parkinson del Instituto de Perfeccionamiento de Milán mostro que al dar dopamina como mediación los mismos no sólo mejoran sus problemas motores, sino que aumenta la flexibilidad en los procesos creativos en estas personas.

En varios trabajos también se mostró que aumentan la motivación para crear a través del arte en una especie de círculo vicioso positivo en el que además genera más adhesión al tratamiento quizás por los mecanismos de recompensa que se generan y además porque se piensan como fenómeno de aumento de satisfacción.

Durante el sueño de movimientos oculares rápidos se libera al lóbulo frontal, que aparte de manejar nuestra intencionalidad, maneja nuestras represiones. Al dormir en condiciones patológicas se libera nuestra ideación generando muchas veces sobrevaloración de ciertas emociones, aparecen entonces ideas obsesivas o sueños terroríficos en los momentos de dormir.

Esto se debe a que durante el sueño, fundamentalmente el de movimientos oculares rápidos, se inhibe nuestra corteza frontal y se expresa emoción en forma descontrolada
Entonces muchas veces el terapeuta les indica a las personas que padecen de esta situación que cuando se despierten suspendan sus pensamientos hasta que sea el día.
Es decir, esa tormenta de ideas que sucede en forma espontánea durante la noche puede ser una función positiva en la cual se generen procesos en los que se libere nuestra energía funcional generando ideas creativas o en condiciones patológicas generar una tormenta de problemas.

Se ha descrito que las modas de grupos de tormentas de ideas no siempre son efectivas y que en general fuerzan salidas que son artificiales.

Es claro que cualquiera sea la necesidad de creación, nunca es bueno forzar ni acelerar los ritmos fisiológicos de los procesos de creación.

Es conocido como los primeros discos de los músicos muchas veces son mejores que los posteriores, cuando se fuerza la expresión y salen muchas veces procesos repetitivos.
Es decir que el tiempo y la libertad de acción también son necesarios para que nuestra corteza perfecta no sea forzada y así las epifanías sean una expresión acabada de nuestra máxima creatividad. 

*Neurólogo. Doctor en Medicina y doctor en Filosofía. Investigador del Conicet