“Las antiprincesas son mujeres reales”

Por Tomás Eliaschev

LECTORES@VEINTITRES.COM

Nadia Fink y Pitu Saa, creadores de heroínas históricas ¦

Son los autores de una nueva línea dentro de la literatura infantil. Lejos del estereotipo, prefieren a Frida Kahlo, Juana Azurduy y Violeta Parra. La resistencia contra Disney.

Por Tomás Eliaschev 

Las princesas son un clásico. Su delgadez lánguida y su femineidad estereotipada, una constante. La historia puede variar pero el final es feliz, coman o no perdices. Para siempre. El príncipe azul las rescata y las protege. Y todas las niñas y niños se ven bombardeados de ese ideal imposible. Películas, cuentos, disfraces y merchandising al por mayor garantizan la perpetuidad de un modelo que todavía goza de buena salud pero que empieza a crujir. Un ejemplo contundente de esta realidad es el éxito rotundo que está obteniendo la colección de libros infantiles “Antiprincesas”. En julio de este año dieron el primer paso con una obra dedicada a la legendaria pintora mexicana Frida Kahlo. Las ventas superaron todas las expectativas. Los pedidos comenzaron a llegar de todas partes. Siguieron con una de las referentes mundiales de la canción de protesta, la chilena Violeta Parra. Y ahora acaban de lanzar a su tercera “antiprincesa”, la patriota latinoamericana Juana Azurduy, una de las guerreras de nuestra independencia. De forma didáctica pero no moralizante, los libros sirven como entretenimiento y como aprendizaje para contar la vida de personajes trascendentes. Además del aspecto biográfico, proponen a cada lector o lectora una propuesta para llevar a la práctica.

Las antiprincesas son mujeres reales. Si las hacíamos de ficción podíamos caer en otro estereotipo. Tienen que tener un modelo real. Son historias que mechan lo bueno y lo malo; lo transitorio y lo definitivo; la enfermedad, el amor, la muerte”, explica Nadia Fink, a cargo de los textos. Pitu Saa, el ilustrador, completa el concepto: “Busco hacer algo que estéticamente llame la atención y que se pueda disfrutar. No hay que subestimar a los chicos dibujando algo sencillo. También pueden disfrutar de estructuras estéticas más densas y trabajadas”.

La novel editorial Chirimbote fue creada para lanzar esta colección. Todo se hace a pulmón. Los autores, junto con el diseñador Martín Azcurra y con una persona más, se encargan de todos los detalles, desde la distribución hasta la prensa. Los libros se pueden encontrar en todas las librerías, pero también en ámbitos de militancia. Por ejemplo, llevaron varios ejemplares al Encuentro Nacional de Mujeres realizado recientemente en Mar del Plata. Entre taller y taller, los vendieron con una manta en el suelo. Del autor al lector, directo. 

–¿Cómo fue esa experiencia?
Nadia Fink: –Cuando veían el libro, nos decían que lo estaban buscando, que querían laburar con ese libro. Y otras nos contaban que ya lo estaban trabajando: docentes en el aula, militantes barriales que hacen trabajo territorial, psicólogas con sus pibes en consultorio. Valoramos mucho el trabajo de los que están todos los días con los pibes. 

-¿Cómo definieron la idea de la colección?
N.F.: –Cuando arrancamos no teníamos claro que íbamos a trabajar sólo con mujeres. Pensábamos en contar la historia del Che Guevara o del Subcomandante Marcos. Fuimos viendo la necesidad de trabajar con mujeres latinoamericanas. Queremos oponer esa cultura europea de las princesas a nuestra cultura, a nuestra realidad, a nuestro continente. Es lo que las pibas y los pibes tienen más cercano. Ahí encontramos el porqué de la trascendencia de esas mujeres que estamos investigando. Nuestra colección es profundamente latinoamericana. No quiere decir que el día de mañana tal vez hagamos mujeres de otros lados. U hombres.

–¿Cómo trabajaron la imagen de las antiprincesas?
Pitu Saa: –Con Frida tuve a favor las ventajas de Internet, puedo ver los cuadros, hay documentación pictórica, fotográfica. Traté de ver mucho vestuario, cómo se arreglaba el pelo para conocer su estilo. También puse una cuota de imaginación y dibujé el vestido que me gusta y elegí los colores. No me costó demasiado. Ella manejaba muy bien el artificio: flores, vestidos, colores, peinados. En cambio con Violeta no pasa eso. Di vueltas hasta encontrar qué la puede identificar: lo que la identifica es su sencillez, un vestido siempre parecido, el pelo despeinado y la guitarra. Ella era una música, si bien después se desarrolló en otras áreas. Todo se centraba en la música. Su fuerza no es visible, sino cuando agarraba la guitarra y la tocaba. Frida tenía más presencia estética. 

–¿Y cómo hicieron con Azurduy?
P.S.: –No hay mucha documentación. Pero hay rasgos como la trenza o el traje militar que son característicos. Por ahí no los usaba todo el tiempo pero es algo de lo que me agarré para recrearla.

–¿Cuál es su crítica al ideal de princesa?
N.F.: –El “anti” no quiere decir que queremos que las princesas desaparezcan. No decimos que esto no sirva. A las nenas les encantan las princesas: ¡son tan bonitas! Pero queremos a la vez empezar a poner de relieve otros paradigmas, otras mujeres. Las clásicas tienen esa cosa estática de seguir la tradición familiar. Son bonitas, inmaculadas, quietas. Hay un príncipe azul que les cambia la vida. Tienen un final feliz, individual o intrafamiliar. De todas maneras, en este aspecto se han ido aggiornando, incluso las de Disney. Hay nuevas princesas, distintas, como Valiente, Fiona o Rapunzel. Pero las que siguen pegando más siguen siendo las clásicas: Blancanieves, la Bella Durmiente, Cenicienta… Esas son las que están en los disfraces, en todos lados. Ahora está la Princesita Sofía, que está aprendiendo a ser princesa. Hay spa para nenas, donde les pintan las uñas. Eso reproduce un estereotipo de lo que se espera. Las nenas son tan gorditas a los 8 y se ponen vestidos apretados, ¡nunca van a poder ser curvilíneas como una chica de 18!

–¿Qué opinan de que Disney incorpore princesas no blancas?
P.S.: –Es cierto, está Pocahontas, la de Aladino; cambian la tonalidad pero sigue siendo el mismo estándar, como con las Barbies. La nena o el nene que consumen ese producto nunca se van a ver reflejados en eso. Es una bajada superperversa.