Supervivencia, ensayo y error

Por Revista Veintitres

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Salud

Por Ignacio Brusco* 

Después del poder, no hay nada tan excelso como el saber tener dominio de su uso.

 Jean Paul

Existen varias hipótesis sobre cómo y por qué el homo sapiens (es decir, nosotros) desarrolló la capacidad de distribuirse a lo largo del mundo y posteriormente dominarlo. Se conoce que la especie humana se originó en el África hace aproximadamente 200.000 años y que realizó varios intentos de salir de ese continente hasta lograrlo. Migró finalmente hace 75.000 años hacia el continente Euroasiático; esta migración, no sólo la realizó el homo sapiens, sino que miles de años antes el homo erectus (tronco común) ya había podido consumarla, transformándose luego en Neardental, que es Euroasiático.  


Fue sustancial para este gran desplazamiento la capacidad de caminar largas distancias, capacidad relacionada con la bipedestación y con la disminución del pelo corporal, así como la aparición de glándulas sudoríparas que permiten dispersar el calor corporal. Los animales veloces tienen pelos y sudan poco; esto les permite alcanzar altas velocidades pero durante poco tiempo. Esto ayudó al humano primitivo a cazar persiguiendo a la presa por cansancio, a través de largos trayectos.


Pero, ¿qué tenía en el cerebro el homo sapiens que le permitió migrar, competir con todos los seres vivos existentes, dominarlos y muchas veces extinguirlos? Por otro lado, esta lucha no fue sólo con animales primitivos, que eran muy inferiores intelectualmente, sino con los otros “homos”: neandertales y denisovanos.


Es decir, que compitieron con sus primos hermanos que se habían conformado previamente y descendían de un ancestro común (homo erectus) pero que, a diferencia del hombre, comenzaron su existencia fuera de África a partir de la migración del tronco evolutivo originario.


Estos humanos no sapiens presentaban gran desarrollo cerebral y manejo de instrumentos, armas y lenguaje primitivo, así como de rituales funerarios y religiosos. Es decir, tenían una cultura asentada. Pero al establecerse el homo sapiens se habría entablado una lucha muy fina por la supervivencia con estos humanos desarrollados pero no sapiens.


Sostiene Curtis Marean, de la Universidad Estatal de Arizona, que fueron claves dos funciones para superar al resto de las especies: la capacidad genética de sociabilidad (cooperar con grupos parecidos) y la creación del proyectil a distancia. Y que la calidad de intercambiar con nuevos homos sapiens y asociarse con objetivos logrables, generaron nuevas relaciones. 
Así se habría podido establecer una gran difusión de la información de lo aprendido, a través del ensayo error, así como la enseñanza de nuevas estrategias para lograr sobrevivir por sobre los otras especies.


Estos aprendizajes fueron importantes para sobrevivir, defenderse y atacar a otros grupos. Pareciera que los Neandertal podrían no haber desarrollado esta capacidad dificultando su supervivencia y sucumbido al Sapiens. Lo cual no evitó que se cruzara con nosotros. (Tenemos material genético de Neandertal en nuestro ADN.) 


La capacidad social, entonces, implicó nuevas funciones intelectuales como la cognición social (capacidad para sentir lo que el otro), que implica la abstracción social y el reconocimiento de amigos y enemigos. Todas funciones de nuestra s cortezas cerebrales más recientes como la Prefrontal y la Parietal superior.


Dentro de este desarrollo se plantea como hipótesis la praxis constructiva de crear armas con proyectil a distancia. Esto habría generado mayor habilidad y protección con respecto a otros humanos no sapiens que sólo tenía lanzas, quedando en contacto directo con la presa padeciendo gran riesgo (los fósiles Neandertal tienen generalmente muchas lesiones secuelares de animales).
Bipedestación, lenguaje, sudor, sociabilidad y armas a distancia, parecen haber sido parte del combo conquistador con el que se consolidó nuestra especie. Hoy hemos desarrollado más aún estas funciones, esperemos no demasiado. Pues muchas veces han servido más para la extinción del resto de las especies, que para la salvación del mundo. 

*Neurólogo. Doctor en medicina y
 doctor en filosofía.