ENTREVISTA

"En 1910 el tango, en Argentina, era considerada una danza arrabalera, que era bailada por marineros, malevos y prostitutas"

Ana S. Coarasa publicó su novela A Flor de la Piel ambientada en 1910 con el inicio del tango. 

mripetta

-¿Cómo surgió la historia?

 

-La historia surgió un día, después de leer muchas novelas, al finalizar un libro, me quedé mirando al vacío y una aventura apareció en mi cabeza: con personajes, sucesos y toda una trama que, sin saber realmente cómo hacerlo, me puse a escribir. Fueron días, meses, en los que, poco a poco, fui narrando lo que había imaginado ese día. Después de casi un año investigando, creando y poniendo el cuerpo y el esfuerzo, terminé el manuscrito. Poner la palabra “fin” fue el comienzo de esta travesía de contar y publicar novelas, algo que amo y necesito hacer cada día.

 

-¿Por qué elegiste situarla en 1910 y en el inicio del tango?

 

-Yo sabía que quería contar una historia ambientada en algún momento del siglo pasado, sólo porque me gusta ese período. Mientras estudiaba y me ponía a tono buscando información, encontré un acontecimiento del cual desconocía por completo: La feria Internacional del Centenario. Me entusiasmé indagando sobre el despliegue que se había generado en el país y lo que significó ese evento para nosotros y para el mundo, y quise contarlo. Casualmente, ese período coincidía con los inicios de una danza deslumbrante y poderosa que era mal vista por la alta sociedad y me dije: “esto lo va a bailar la protagonista”.

 

 La novela.
 La novela. 

 

-¿Qué significaba el tango en esa  época?

 

-En 1910 el tango, en Argentina, era considerada una danza arrabalera, que era bailada por marineros, malevos y prostitutas. La gente de alta alcurnia la veía con malos ojos y despotricaba ante el despliegue de seducción y sensualidad que requería por parte de los bailarines. La consideraban escandalosa y vulgar, impropia de gente bien.

 

-¿Cómo se arreglaban los matrimonios?

 

-Es bien sabido que antiguamente era habitual que las familias de clase alta, o no tanto, buscaran escalar en los estratos de la casta, intentando casar a sus hijas mujeres con “buenos partidos”, que no eran otra cosa que hombres que tuvieran una posición económica favorable y, en lo posible, que fueran de apellido renombrado. Algunas veces, era la mujer quien podía aportar este último detalle, lo cual le aumentaba a la dama las probabilidades de conseguir un buen enlace. Si el caballero carecía de este renombre, al contraer matrimonio, podía acceder a círculos exclusivos de la sociedad que le abrían puertas y le facilitaban negocios.

 

 

-¿Cómo definís a Agostina?

 

-Ella es una joven decidida, sencilla, con un gran corazón. Para la época, tiene ideales muy altos, además de una sensibilidad extraordinaria, cualidad que le permite adelantarse a algunos hechos.

 

Ana S. Coarasa 
Ana S. Coarasa 

.-¿Qué lugar ocupa la danza y la música en su vida?

 

-Desde siempre la música ha sido mi compañera en cada momento de mi vida. Bailarla fue la consecuencia natural a ese contacto íntimo. Soy de las personas que puede asociar canciones a momentos inolvidables y únicos. Es algo que mis hijos heredaron de mí y me emociona verlos disfrutar de ambas.

 

-¿El amor se les estaba permitido a las mujeres de su clase?

 

-Supongo que el amor se les estaba permitido si coincidía con los designios de unión de los padres. Si justo amaban, o lograban enamorarse, con quien estaban destinadas a contraer matrimonio, eso suponía una fantástica casualidad. Pero, para ser sinceras, sucedía en pocas ocasiones. Por lo general, se esperaba que aceptaran con resignación su destino y se adaptaran a la realidad que les tocaba vivir. Algunas mujeres, pocas, lograban “aprender a querer” a sus cónyuges, pero no es lo mismo que amarlo. Por eso, Agostina escapaba a lo esperado para las jóvenes de su clase. Ella quería libertad.

 

-¿Te costó dejar a Agostina?

 

-Creo que uno nunca termina de despedirse del todo de sus personajes. Son como esos amigos que se van a vivir lejos, pero con los que seguís en contacto. Tal vez no te comunicás tan seguido, pero, si los necesitás, siempre están.

 

-¿Te llevó mucho tiempo de investigación?

 

-La investigación fue lo que más me retrasó. Para cada detalle buscaba, indagaba, me cercioraba. No me conformaba con sólo saber un dato, lo desmenuzaba para entenderlo y, por momentos, sentía que estaba inmersa en esa época. Fue una experiencia que logró conectarme con el día a día de los protagonistas y me permitió vivirlo con ellos.

 

En las librerías y la web.  
En las librerías y la web.  

-¿Por qué te parece que la novela histórica romántica es tan buscada?

 

-Supongo que tiene el encanto de lo desconocido y nos proporciona la posibilidad de descubrir hechos históricos que ignoramos. El romance siempre es un enganche que nos facilita la conexión con los personajes y nos emociona. Uno quiere que se encuentren, que se toquen, que se besen… porque, en el fondo, queremos que nos pase lo mismo.

 

-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en esta novela?

 

-Me gustaría que descubran una historia inolvidable. Me encantaría que, leyendo las sensaciones que describo, logren experimentarlas también. Si logro transportarlos a esa época, a las vivencias de Agostina, y se meten en su piel, sabré que pude lograr mi objetivo.

 

-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

 

-Creo que fue cuando terminé la primera novela y decidí contar otra… y otra. Cuando me descubrí estudiando y perfeccionando mis técnicas de escritura, revisando cada párrafo con obsesivo detalle; en ese instante comprendí que esta pasión merece tener el título correspondiente y ser llamado con propiedad. Por eso es que me considero una escritora.

 

-¿Tenés rutina para escribir?

 

-Hoy por hoy, debido a la gran cantidad de ocupaciones y tareas que realizo en mi vida, no tengo una rutina para escribir. Lo hago cuando encuentro tiempo libre, que suele ser escaso. Pero escribir me hace sentir plena, me libera, me relaja. Cuando lo hago, desaparezco de mi casa e ingreso en una historia, viviendo cada párrafo como si fuera la protagonista.

 

 

-¿Qué te da a vos la posibilidad de escribir?

 

-Escribir es ser libre. Uno puede vaciarse y despejar su cabeza, desprenderse de pensamientos. que abruman. O puede soñar con situaciones que le gustaría presenciar. El abanico de posibilidades que proporciona la escritura es inimaginable… por eso se pueden encontrar historias de todo tipo. Cada uno puede ser libre y contar lo que quiera.

 

 

 

 

 

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