"Surge la novela gracias a que realmente hice como un esfuerzo de integrarme con la sociedad checa"
Juan Pablo Bertazza está radicado en Praga y acaba de publicar su nueva novela Memoria de la madera.
"Es mi primera novela checa, con personajes checos. Ahora que lo estoy pensando surge la novela gracias a que realmente hice como un esfuerzo de integrarme con la sociedad checa. Se puede vivir tranquilamente como extranjero, por ejemplo hablando inglés, sin tener vínculo con los checos y yo sin embargo hice todo un proceso de integración, de tratar de hablar el idioma", dice el escritor argentino Juan Pablo Bertazza radicado en Praga.
"Además los bosques checos como la atmósfera que tienen, es algo muy impresionante. Siento que se me trasladan a otro lugar y la presencia de los árboles es algo que yo ya había experimentado en algunos viajes - Yo solo tenía la información de lo que había pasado con el árbol, el nieto, el abuelo. Todo lo demás es ficción . Pero también está mi experiencia viviendo allá", agrega.
-¿El pueblo de la novela existe?
-Me puse a buscar algún pueblo chiquito que tuviera un bosque cerca. Y empecé a buscar lugares allá. Este está muy cerca de Praga, está a una hora algo así y me encantó y enseguida supe que era ese lugar. Una cosa que me sorprendió además de coincidir eso de que era un pueblo chiquito con el bosque alrededor o sea salís y está el bosque. Y los personajes que dicen, nos juntamos en el bosque, nosotros puede parecer muy lejano, pero allá es real. La Taberna estaba dentro del Ayuntamiento. Imagínate lo chico que era. Y después hablando con checos me dijeron, no es tan raro eso. dicen, pasa a veces en los pueblitos. Me pareció perfecto.
- ¿Y cómo fue meterte con personajes checos?
-Fue todo un tema, un trabajo, y me parece que también influyó mucho que el protagonista es un adolescente y di clases también de español. Estar en una me permitió conocer el país de otra manera y eso fue interesante porque es otra manera de acceder a la cultura, a la historia del país, a cómo ven ellos mismos su lugar.
-¿Y cuál es la diferencia que vos encontrás a la hora de construir un personaje checo que uno argentino?
-Creo que primero hay algo en la intensidad, nosotros somos más intensos, las relaciones son más intensas. Eso no quiere decir necesariamente que ellos sean más fríos, aunque hay más frialdad, pero yo creo que ellos tienen una calidez más contenida. Está latente porque hay gente cálida, hay gente muy amable, se pueden hacer grandes amigos checos. Pero por ahí cuesta más romper el hielo que con un argentino .Hay que seguir con ciertas formalidades que acá no existen. Por ejemplo, tratar de usted mas allá de la edad. Hay reglas fijas para empezar a tutearse. Si hay un rango jerárquico de jefe-empleado, es el jefe el que tiene que decir, empecemos a tutearnos. Nosotros es mucho más espontáneo. Pero, insisto, eso no quiere decir que sean fríos. Y después lo otro que es fundamental es la naturaleza. La relación con la naturaleza que ahí sí es muy distinto justamente porque ellos están más en contacto. Allá incluso en medio de la ciudad tenés parques, son como reservas naturales, bosques que realmente entras en la naturaleza y salís de la ciudad. Ellos también son muy aventureros, muy deportistas, de irse a dormir a un bosque, se van el fin de semana con una carpa. Yo vivo ahora al lado de un bosque. En verano que hace bastante calor y el bosque es como un aire acondicionado natural Eso obviamente te marca otro tipo de relación con la naturaleza, mucho más cercana.
-¿Y por qué elegiste el vínculo abuelo-nieto?
- Hay algo que tiene que ver con la trama, con la narración, con el árbol, con la naturaleza, que se lleva bien con este vínculo abuelo-nieto. De hecho empecé a leer muchos libros, muchas historias, literatura vinculada con árboles, y siempre aparece un abuelo y un nieto. Empecé a pensar por qué será. Tal vez la idea de árbol genealógico. La relación que mejor condensa eso ancestral es abuelo-nieto o nieta. Como que el árbol te lleva un poco a la idea de lo temporal. y de varias generaciones.
-¿Y el árbol es un protagonista más?
-Sí, recontra. Es árbol porque aparte una particularidad es que también es el narrador. Yo en general con las novelas tengo un plan bastante definido. No me gusta, no soy de ese estilo de la gente que empieza algo sin ninguna idea. Pero siempre hay algo que me gusta que me dé el propio libro. Como una cosa orgánica que me lleve a un lugar que no esperaba. Y en este caso la sorpresa fue que el narrador fuera el propio árbol. No lo había pensado de entrada. Y eso me llevó el propio libro, la propia historia.
-¿Y el título?
-El primero fue el árbol de la vida, pero en un momento me di cuenta que estaba muy usado el título. Empecé a buscar otro y este me encantó. Y además es un concepto real, existe la memoria de la madera. Tiene anillos concéntricos y eso es como la experiencia que tiene la madera. En checo incluso existe una palabra específica para hablar de los círculos concéntricos de los troncos. Entonces me gustó ese título.
-¿Y qué te gustaría que el lector encuentre en esta novela?
- Me gustaría que el lector viera la posibilidad de cómo dos mundos aparentemente lejanos se pueden integrar de alguna forma. Otra cosa que me sorprende mucho son las hay frases frases hechas que me interesan las comparaciones como es en checo y como es en español porque te marca similitudes y diferencias y es interesante establecer esas comparaciones. Esas dos culturas distintas que tienen diferencias y tienen semejanzas conviven también en mí. Eso creo que es lo que me gustaría transmitir.
