En distintas provincias se realizarán charlas abiertas y caminatas al aire libre por el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular ( ACV), una afección que en Argentina registra 126.000 casos por año, de los cuales 18.000 terminan en muerte. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de personas sufren un evento de estas características al año en todo el mundo. De este grupo, 5 millones mueren y otros 5 sufren una discapacidad de por vida. Así, el ACV representa la cuarta causa de muerte y la primera de discapacidad en el mundo.

Movete contra el ACV es el nombre de la iniciativa que se llevará a cabo el 30 de octubre, un día después de la fecha mundial instaurada en 2008, para informar y concientizar sobre esta enfermedad. La iniciativa se compone de charlas abiertas y gratuitas y caminatas entre las 10 y 12 en las provincias de Entre Ríos y Salta y en las ciudades de La Plata y Tandil.

El 87% de los ACV es del tipo isquémico (cuando un coágulo sanguíneo bloquea un vaso del cerebro) y el resto es del tipo hemorrágico (originado por la ruptura de un vaso sanguíneo hacia dentro del cerebro). En ambos casos, en apenas minutos, las neuronas se debilitan o mueren porque las células nerviosas no pueden funcionar sin oxígeno.

Paola Caro, directora médica de Vittal, señaló que la hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo y está presente en casi el 80% de los pacientes que sufren un ataque cerebral en el país. "Además, el 22% de quienes tienen un ACV padece diabetes", detalló la médica y agregó que el peligro "aumenta entre un 50% y un 70% en fumadores" y tiene un mayor impacto en las mujeres. Según indicó, otros factores de riesgo son el colesterol alto y el alcoholismo.

Los signos de un ACV son debilidad o sensación de que se duerme un lado de la cara, un brazo o una pierna, especialmente del mismo lado, y una percepción de aturdimiento, dificultad repentina para hablar o comprender, problemas repentinos para caminar y de visión en un ojo o en ambos, mareos, pérdida de equilibrio o falta de coordinación del cuerpo (por ejemplo, querer agarrar algo y no poder) o dolor de cabeza muy fuerte.

Valeria Muda, directora de Medihome, sostuvo: "Tras la pandemia sumamos como indispensable fomentar el vínculo con nuestro propio cuerpo y con otras personas" y añadió que "debemos ser más conscientes de la relación con el ambiente, que se ha demostrado que impacta en nuestra salud".

Por su parte, la divulgadora científica Gabriela Ferretti sostuvo que la pandemia generó cambios en nuestra rutina que impactaron negativamente a nivel físico y mental, como el cambio al teletrabajo o incluso la pérdida del trabajo mismo, distanciamiento físico, sedentarismo, desestructuración de las pautas horarias, aumento de calorías consumidas y disminución de las consultas médicas de control de patologías crónicas prevalentes.