Las empresas de streaming musical no consiguen sumar abonados en territorio japonés
El segundo mercado del mundo prefiere, aún, los discos compactos y el contenido local
El segundo mercado más importante de la industria de la música, después de los Estados Unidos, es Japón. Podría pensarse entonces que el desarrollo de los servicios de streaming musical facturan cientos de millones en este territorio pero no: es uno de los lugares del planeta donde menos ha "prendido" la distribución on line. Tres servicios están compitiendo por hacerse un espacio entre los consumidores nipones de música: Spotify; Deezer, que salió al mercado el año pasado, y mora -tal cual, en minúscula-, el emprendimiento de la gigantesca Sony Music en su propio país, cuya tecnología es provista por Napster. En estos días, Sony lanzará un servicio nuevo, mora qualitas, con sonido en altísima resolución, con lo cual esperan poder crecer en suscripciones. Sin embargo, en el archipiélago el negocio solo representa el 10% de la venta total de música.
Los abonos no son -relativamente- caros: mora qualitas cuesta poco menos de u$ 18, al mes, más o menos lo que cuesta un CD físico. Por otro lado, la plataforma de Sony solo estará disponible para sistemas Mac y Windows, es decir solo para computadoras personales, aunque están pensando en ampliarlo a otras plataformas. El problema en Japón consiste en que se prefiere, aún, el formato físico. Aunque el streaming está presente en ese territorio desde 2013, el crecimiento es muy pequeño: los usuarios japoneses prefieren descargar música en sus propios dispositivos u optar por el material físico en lugar de escuchar por vía de streaming. Las descargas digitales tienen más o menos el mismo crecimiento que en el resto del mundo, y son -junto con los shows en vivo- lo que sostiene el negocio musical y sigue situando a Japón como segundo mayor consumidor mundial de música. El problema solo aparece con el streaming, que en el resto del planeta es uno de los sectores que motorizan económicamente el mercado de la música.
El streaming sólo representa el 10% de un mercado de u$s3.000 millones
¿Cuál es el verdadero problema del streaming? En 2016, Spotify, prácticamente el estándar en el mercado y el que mayor cantidad de suscriptores tiene (y, por consiguiente, la billetera más abultada), no ha logrado hacer pie en ese territorio con el éxito que sí obtuvo en el resto del mundo. Cuando salió, Daniel Ek, CEO de la compañía, anunció que había firmado muchos tratos con proveedores japoneses para tener una gran cantidad de material local. Pero no es suficiente: el mercado de la música japonesa está orientado especialmente a los productos locales y los grandes del negocio se focalizan en un crecimiento más internacional. Ese desbalance es uno de los problemas para el streaming.
Finalmente, aunque el mercado japonés representa unos u$ 3.000 millones según puntúa Forbes, el 80% de ese dinero proviene de la venta de CDs, algo impensado en el resto de los mercados, donde el físico pierde terreno año a año. Y además los streamings compiten con Uula, el servicio de videos musicales japonés, otro de los grandes proveedores de música (Japón prefiere el audiovisual en este campo). Como se ve, un territorio, en todo sentido, insular.