"Todos los géneros me permiten jugar con sus reglas y convenciones"

La periodista  y escritora Sonia Budassi  ganó el Primer Premio de Letras del Fondo Nacional de Las Artes en 2021 con su libro cuentos Animales de Compañía .   

mripetta

-¿Cómo surgió la idea del libro?

-Vivo escribiendo y tengo varios libros publicados, que responden siempre a preguntas donde voy rodeando diferente problemas, incertidumbres sobre el mundo en el que vivimos, con perdón de que suene pretensioso. Van desde cosas cotidianas a las más filosóficas o graves como enfermedades, pérdidas a tensiones domésticas o laborales pero en cada área, con cosas que damos por sentadas, envueltas en frases hechas y mandatos de qué está bien y qué está mal. En este caso, fui terminando varios cuentos y me di cuenta de que tenía un libro, que conceptualmente dialogaba a la vez con mis títulos previos; desde los cuentos de Periodismo (17 Grises editora) y Los domingos son para dormir -mi primer libro, publicado también por Entropía, que es donde publiqué Animales de compañía. E incluso con otros de no ficción -donde reaparecen estereotipos y discriminaciones y estrechez de mente en algunos personajes, cooptados por una ideología radical- que conviven con aventuras e intrigas como en Apache. En busca de Carlos Tevez (HS) y La frontera imposible. Israel Palestina (Editorial Marea)

-¿Los cuentos fueron pensados en función de un hilo conductor?

-En todos los cuentos vuelvo o quiero rodear un universo a partir de un tono literario y diversas preocupaciones. Durante la escritura te vas dando cuenta '¡Ah, acá aparece también la inadecuación pero no en una historia que se debate entre lo rural y lo urbano como en el cuento La velocidad del alacrán sino en una mujer latinoamericana que viaja al otro lado del mundo, a quien hacen notar que no encaja con los estándares de belleza hegemónica que, por más conquistas que tuvimos desde el feminismo popular y el más teórico, siguen siendo crueles, como pasa en La gran muralla. O la resistencia a sucumbir ante los mandatos concretos y materiales del sistema sanitario con el personaje de El perro te mide pero vos tenés que saber quién es la autoridad, un jardinero que se maneja en bicicleta en una ciudad chica y que intenta evitar el encarnecimiento terapéutico: no quiere que le amputen una pierna pero en el hospital insisten en que sí. A su modo, todos hablan de intentar cierta resistencia al sistema, a los mandatos sociales, a las imágenes idealizadas, mientras en un doble movimiento intentan zafar pero también encajar. Las elecciones léxicas, sintácticas, la generación de climas y estructuras donde busco que la historia no reniegue de la intriga también son puntos en común en todos los relatos. Creo que se puede hacer pensar y entretener a la vez.

-¿Cuál es el rol de los animales en nuestra vida?

-Creo que funcionan en nuestra vida de manera análoga a que en la literatura. A veces como compañía, a veces como algo otro y diferente y extraño, a veces como seres cariñosos o castigados, o subalternos y toda esa multiplicidad opera como algo inquietante que nos hace preguntarnos sobre nosotros mismos. Por ejemplo, para bajar un poco a tierra, ¿por qué algunas personas sostienen que, como dice el refrán, "cuando más conozco al hombre más quiero a mi perro" y eso convive con otra gente que se horroriza cuando la gente atropomorfiza a los animales, y detestan relacionarse con cualquier tipo de fauna y son lapidarios con quienes tratan, por lo menos desde el discurso y cierta gestualidad, a gatos, perros, caballos, como si fueran hijos?.

"Hay varias teorías e interpretaciones al respecto. Rescato el trabajo de la autora Donna Haraway, una mostra que es bióloga y filósofa.Ella replantea muchas cosas que damos por sentadas y hace un cruce innovador en el campo de los estudios animales y de los estudios feministas. Hay aspectos filosóficos, culturales y biológicos de los encuentros humano-animal que son interesantísimos, inquietantes, casi inabarcables. Hay extremismos también: el mundo es complicado. En la revista que edito (la de cultura de elDiarioAR) publicamos hace tiempo un artículo sobre el veganismo y los hallazgos pero también sobre las diversas corrientes y contradicciones al interior del movimiento. Como pasa con tantos otros que tienen intención de revolucionar el status quo. A mí me sigue impresionando la escena de hace unos años cuando un grupo vegano fue golpeado salvajemente por personas en La Rural. Pero al mismo tiempo hace un mes arrié vacas subida a un caballo y sufro si alguien les pega un rebencazo, si el caballo o yegua que ando no es dócil, y si mi gata no duerme conmigo no descanso tranquila. El rol de los animales es como el de los humanos: variante, variable. A veces utilitario, a veces imposible de evitar, deseado, necesario, imposible de evitar. También las personas somos animales que acompañan a las mascotas. Me gusta dar vuelta esa mirada. Como en un cuento de Horacio Quiroga, que dice que unos perros tenían cachorros humanos, que en realidad eran los dueños. Y también somos animales de compañía de otros humanos."

-¿Los animales no se rigen por la moral y la ética, nosotros sí? ¿Qué tenemos de animales? ¿Qué de depredadores emocionales?

-De esos límites difusos habla mi libro, creo. Y se habla mucho en general de los "depredadores emocionales", de "relaciones tóxicas" como decís vos en estos días, en mi libro aparece en términos más sutiles. El tema se visibiliza en las redes ahora pero es algo histórico, tanto como el "arribismo" en el ámbito laboral. Las analogías con los animales forman parte de la cultura popular y de la literatura que me interesa, y de percepciones que hacen a lo que escribo. Hay "dichos" que están tan incorporados a nuestra cotideaneidad como los distintos seres quienes convivimos en urbes, redes, zonas rurales, zonas de metaverso global. Le adjudicamos moralidad a los animales y nos divertimos buscando imágenes de animales que nos revelen, iluminen, expliquen nuestra conducta humana. "Perro ladrador, poco mordedor", "A caballo regalado, no se le miran los dientes", "Gato con guantes no caza ratones", "Al caballo como al amigo, antes de necesitarlo, pruébalo". Y mil más super ricos en significado, varios nacidos de la oralidad presencial, pero de sentido vigente en tiempos de tanta relación virtual. Un viaje a esos mundos, con escenarios que van de Europa a Asia al Sur de la provincia de Buenos Aires, que se identifique con las situaciones aunque no las hayan vivido tal cual; que lo haga pensar y que entretenga. Que vivan una experiencia con la trama, los personajes, que son adorables y ásperos a la vez, y el lenguaje; cada palabra.

-¿Qué te da la ficción que no te da el periodismo?

-Nunca me dediqué al periodismo de actualidad o "breaking news" así que a pesar de que siempre tengo que lidear con cierres y apuros como cuando escribí, hace poco, un ensayo sobre el Mundial o cuando reseñé un libro hace unos días, en textos incluidos en el libro Donde nada se detiene. Literatura y el resto del mundo que se presenta en la Feria del Libro de Buenos Aires, creo que siempre la mirada un poco se parece entre la ficción y la no ficción. Aunque es cierto: en el periodismo cultural una desmembra las obras, libros, artes plásticas, cine, de una manera que a veces es más teórica; en las crónicas el cuidado por el lenguaje y la atención a la estructura, funciona más parecido a la ficción, diría que, por eso, ciertos textos son literatura, sean de ficción o de no ficción. Ahora bien, a veces en algunos textos de no ficción como en Apache o Mujeres de Dios o La frontera imposible hay un trabajo extra en cuanto se trata de personas reales, de acontecimientos que ocurrieron. Y ahí es otro tipo de responsabilidad y si bien siempre entra en juego la imaginación, ¡algunas personas se ponen contentas al leer una versión de sí y otras se enojan!. Igual no me pasó mucho que se ofendan.

-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

-Creo que desde los 8 años pero no sabía que se llamaba así. Escribía cuentitos torpes y poesías cursis, repletas de lugares comunes; me hacía feliz.

-¿Tenés rutina para escribir?

-Por suerte todo lo que hago es escribir y editar -y dar clases de crítica y escritura creativa. Entonces la rutina tiene la paradoja de ser estable e inestable: cuando editás el texto de otro, y lo pensás en conjunto, muchas veces no podés dimensionar a priori si te va a llevar 5 minutos o dos horas. Lo mismo con escribir reseñas, crónicas o ficción; igual pasa con la corrección; es difícil saber cuánto tardarás. No es hacer tornillos, no es algo mecanizado pero igual se intenta tener una disciplina, horarios, aunque no siempre las horas rindan lo mismo. Pero estoy en eso todo en un continuado; muchas veces te vas a dormir y antes de lograrlo se te ocurre la idea o la hipótesis de lectura o el personaje de la novela que estuviste rodeando todo el día. Pero siempre le terminás robando tiempo al ocio para escribir.

-¿Que te permite el cuento a diferencia de otros géneros?

-Todos los géneros me permiten jugar con sus reglas y convenciones. En el cuento juego con las mismas herramientas que con la novela y mis piezas de no ficción. Hay libertad y estructura pensada, todo a la vez. Hay intriga, pero también hay búsqueda de climas; hay sintaxis que intenta jugar con lo que la escritura es lineal mientras nuestro pensamiento se da en capas.

-¿Te cuesta dejar los personajes?

-¡A ellos le cuesta dejarme a mí! A veces terminás viviendo en una realidad paralela a tu cotidiano con los seres que inventás. Lo cual hace la vida más divertida. Cuando me los acuerdo, algunos me dan gracia, y creo que eso le debe pasar a las lectoras y lectores. El humor es clave para evitar la solemnidad aunque a veces todos teoricen sobre lo que les pasa.

Esta nota habla de: