La Sirenita en el Gran Rex, una imponente puesta que hace honor al clásico cuento
En versión de 90’, se destaca el trabajo protagónico de Albana Fuentes
A veces las cosas salen como corresponde. La puesta de La Sirenita en el Gran Rex es Imponente, deslumbrante y mágica, a tono tanto con el clásico animado de 1989 como con el musical original al que dio origen en Broadway en 2008. La puesta que acaba de estrenarse una versión de 90 minutos dirigida por Ariel Del Mastro. Como todos saben, a diferencia del cuento original de Hans Christian Andersen, el final de este relato es feliz. La puesta, también.
Desde el comienzo es una experiencia inmersiva de altísima calidad, con proyecciones inmensas en las que se convierte al escenario en el fondo del mar: e Gran Rex se llena de música y burgujas. Desde los techos, con arnés que se hacen invisibles, se deslizan los personajes. El aspecto técnico es, por lo tanto, impecable, algo imprescindible en esta clase de apuestas al gran espectáculo.
La Sirenita
Con libreto original de Disney, Ariel (Albana Fuentes) vive bajo el mar junto a sus hermanas, su padre Tritón (Osvaldo Laport) y sus amigos acuáticos, Sebastián (José María Listorti) y Flounder (Valentín Zaninelli). Está fascinada con los humanos y anhela salir a la superficie. Cuando el barco del príncipe Eric (Pablo Turturiello) naufraga, ella lo rescata, se enamora y decide hacer un trato con su malvada tía Úrsula (Evelyn Botto), para cambiar su increíble voz por un par de piernas.
El público se sumerge en este relato además que cuenta con una escenografía del alto nivel y vestuarios con intensos colores que retratan la diversidad de la fauna marina. Los fondos del mar varían y están magníficamente logrados. Pero nada funcionaría sin los intérpretes: Fuentes, en especial, que le otorga a su Ariel una hermosa voz, además de enfrentarse al gigantesco desafío físico de caminar ondeando su cintura casi toda la función para hacernos creer que flota, se eleva y nada. No es sencillo actuar con todo el cuerpo sin errar una nota.
Sebastián, el cangrejo al que Tritón envía a cuidar a la rebelde Ariel e interpretado por Listorti canta con acento cubano , baila con las tenazas y es quien hace reír al público. Turturiello le da a Eric el romanticismo hecho canción. Botto como la Bruja del mar, hermana mala de Tritón, es compone una gran villana cómica. Y Laport muestra el oficio enorme, pura presencia escénica con cola de pez y todo.
La Sirenita es un espectáculo de nivel internacional por su puesta, en las que varían los fondos del mar, hasta hay una peluquería a la que van las hermanas de la Sirenita, en las que se los ve subir y bajar además de lograr la sensación de desde el piso al techo hay agua. Deslumbra en todos los sentidos, sorprende y tiene mucho, pero mucho color. El punto central: Fuentes conquista a cualquier público, chico o grande, y establece el puente justo para ingresar en la fantasía. Y logra que un gran espectáculo no sólo conquiste el ojo sino que, además, emocione.