“El límite del periodismo es que solamente podés escribir lo que tenés verificado"
El periodista de investigación Hugo Alconada Mon es platense, y fue justamente su ciudad, que fue planificada antes de fundarse, la que lo llevó a escribir su primera novela.
"Comenzó como una investigación periodística, pensaba escribir un libro de no ficción de la fundación de la ciudad de La Plata, y a medida que iba avanzando, reconstruyendo pedazos del rompecabezas, iba teniendo material de los archivos, de entrevistas, libros y artículos académicos que iba leyendo fui armado el panorama. Pero me encontré con que había piezas que faltaban. El límite que tenes en periodismo es que solamente podes escribir lo que tenes verificado y en este caso era imposible porque faltan muchas piezas ", cuenta el autor a BAE Negocios.
"Ahí decidí dar el siguiente paso, la inferencia o la deducción ¿qué pudo a haber pasado?. El siguiente paso fue ¿qué me hubiera gustado que pasara?. La verdad que fue espectacular. Por un lado esta novela tiene el eje de la elite donde todo lo que escribo esta verificado. Los diálogos entre Dardo Rocha y Julio Roca están basados en lo que ellos se escribieron por carta o dijeron en público. Con lo cual lo que yo le pongo en sus bocas son lo que ellos dijeron o pensaron. Cuando muere Roca sus tres hijas destruyeron todo. Solo entregaron al Archivo Nacional la edición que ellas quisieron de su padre. Entonces me puse a buscar del otro lado, del lado del receptor, las cartas que las hijas pudieron destruir. Los personajes reales construidos sobre base chequeada. Después hay otro plano que es todo ficticio, hay personajes enteros que son dibujos míos y la verdad es que la pasé genial. Esta cosa que te dicen algunos como que los personajes cobran vida, es así. Yo sabía para donde quería ir, pero a medida que yo iba escribiendo sentía que los personajes se me daban vuelta y no concordaban conmigo. Entonces tenía el final del libro, que concluyó en el mismo lugar pero con otra forma y eso fue por la vida misma de los personajes", explica entusiasmado el autor.
El periodista es estricto con los datos a la hora de investigar, y también lo hizo así para su novela. "El germen del libro comenzó cuando trabaja en el diario El Día de La Plata desde 1999 a 2002. El trabajo de periodista te permite conocer personas que de otra forma no conocerías. Fue así que conocí más la ciudad que nunca. Hubo alguien que me habló de la masacre en la iglesia de San Ponciano y yo me puse a averiguar. Cuando ya estaba en el proceso de comprar libros, como una cuestión mía, le pedí al del archivo del diario que me pasara todo lo que tenía de la fundación de La Plata y me encuentro con un título de 'La masacre de San Ponciano' donde hablan de muertos, heridos de cuchillo, bala, y la palabra clave que me hizo arrancar: hacha. A los hachazos en el atrio de la iglesia en plena fundación de la ciudad y ahí empiezo a averiguar. Fui al archivo Histórico nacional, al provincial, al de servicio penitenciario bonaerense, al museo Dardo Rocha, el del Ejército empecé buscar información y a hacer entrevistas", recuerda.
-Siendo periodista de investigación ¿cómo encontraste el tiempo para la novela?
-Mis hijos están grandes, mi mujer estaba haciendo un posgrado los sábados. Mi día libre me puse a escribir, esto es puro disfrute, y todas las noches leía, fueron más de 200 libros y artículos científicos. Tiene mucho de periodismo de investigación, tengo un mapa de un metro y medio por metro y medio de la ciudad. Fui armando como era, donde estaban los arroyos, la laguna, los prostíbulos, la casa de cada uno de los protagonistas.
-¿La elección tiene que ver con que sos platense?
-Si claro y además que para mi encarna el ideal de futuro, de progreso de aquella generación. Es decir vamos para allá, esto es lo que queremos ser, diseñar una ciudad de vanguardia, con una plaza cada seis cuadras, la primera escuela fue para adultos la segunda para nenes. Para mi fue una forma de contar lo que quisimos y, si queres, hasta lo que pudimos ser .
-¿Qué te dijeron cuando tu libro no era de investigación?
-Para mi era un hobby. Así como hay personas que le gusta armar rompecabezas o hacer jardinería, a mi me gusta escribir, yo lo disfruto. La idea mía era yo lo escribo, si cuadra queda para mi familia como recuerdo y si no me gustaba lo tiraba, a tirarlo. Estaba embalado y le dije a mi mujer 'me voy tomar unos días a Valeria del Mar' a un monoambiente de un familiar. Me saquen pasaje y me fui solo en invierno. No había nadie. Me levantaba a la 7 de la mañana a escribir y le daba hasta las 9 de la noche, me iba a la única rotisería abierta en todo Valeria compraba la comida de la noche y para que me sobrara para el almuerzo y seguía. El 20 de julio, me saco una foto y se la mas mando a mis a amigos, entre ellos a Nacho Iraola que en ese momento era director de editorial Planeta y me pregunta que hago ahí. Le respondo que estoy escribiendo un libro para mi. Me llama y me pregunta qué libro. Le digo que se olvide, que no tiene nada que ver, que es ficción. Que si no me gustaba lo tiraba a la estufa. Me dice 'vos hace lo que quieras con el papel pero el me lo das' . Ya partir de ahí me empezó a llamar que se lo diera. En un momento se lo entrego y me dice que 'acá hay algo, dale para adelante'.
"Hay personajes reales, otros existieron, que no encontré nada pero a los que yo les doy una vida y otros puramente ficción. Una de las dificultades que tuve es la mujeres, había muy poca información. Uno de los primeros censos de La Plata dice que el idioma que se hablaba era el italiano, que había 10.400 personas, solo el 20 por ciento era mujer, porque venían los hombres solos a construir, a levantar la ciudad porque no había nada. De ese porcentaje muchas eran las esposas e hijas de los funcionarios. Había prostíbulos, pero los encontraba hasta que supe que no les decían así, los llamaba piringundín ahí empezaron a saltar y los pude poner en el mapa. Guillermina de Oliveira Cézar existió, es un personaje muy importante en novela, y lo que le pasa es real", señala el autor.
-¿Es una novela para el platense?
-Es un libro que va mas allá de La Plata, es sobre la Generación del 80, sobre las luces y las sombras de esa Generación. Es un libro que a mi me da esperanza. Resulta medio contradictorio o paradojal. A medida que iba investigando sobre la generación del 80 e iba encontrando sus sombras: corrupción galopante, desvío de fondos públicos, compra de periodistas, espionaje cruzado, conspiraciones, está en los documentos pero lejos de deprimirme a me dio más esperanzas. porque si esa generación del 80 hubiera sido perfecta ¿cuándo volvemos a conseguir una así?. Ahora si vos me decís que con esas miserias y con esa corrupción fueron capaces de alumbrar como la fundación de la ciudad de La Plata por lo que encarnó, era decirle al mundo esto es lo que podemos ser, lo que vamos a ser. Alumbrar leyes como la 1420 que establece la educación pública, laica y gratuita para todo el país y genera que en 20 años seamos el país mas alfabetizado de toda América Latina, me genera esperanza para hoy. Significa que con nuestras miserias podemos llegar a ponernos de acuerdo y fijar algunas políticas de Estado. Esos tipos no discutían por Twitter discutían con armas, pero pudieron acordar que había que educar a todos aún a sabiendas que educar a la población implicaba que se les iban a parar de manos, y aún así lo hicieron. Eso me da esperanzas, raro no?
-¿Qué hay de verdad en los masones en la ciudad?
-Tenían una muy fuerte presencia y la siguen teniendo. Hay muchos mitos. Dardo Rocha era masón. La ley 1420 es un iniciativa de lo masones.
-¿Vas a seguir escribiendo ficción?
-Tengo en la cabeza otro libro. No es la continuidad de este, pero que se cruzan y tiene mucho de la masonería también.