LETRAS

Feria del Libro: la poesía canadiense se lució con dos autoras notables

Revista Veintitrés

En el segundo día de su apertura al público en general brillaron las sorpresas en la Feria del Libro; mientras en la sala Victoria Ocampo se inauguraba el XVI Festival Internacional de Poesía, que se extenderá hasta el domingo 30 inclusive, los asistentes pudieron disfrutar la charla abierta que se lucía en paralelo en la sala Alejandra Pizarnik con las escritoras canadienses Flavia García y Gillian Sze.

Las dos autoras, moderadas por la consultora y gestora editorial Mónica Herrera, pusieron sobre la mesa sus ideas y experiencias en el mundo de las letras. “Lo que habita: Cuerpo, Cultura (s) y Memoria en la escritura poética”

Esta charla abierta estuvo colmada de interculturalidad y evidenció la importancia que tiene hoy la Cooperación Internacional en la Cultura. La Feria del Libro abre cada año sus puertas a autores y editores de todo el Mundo, y gracias al patrocinio de Instituciones, Fundaciones, Fondos culturales y las representaciones diplomáticas es posible su concreción.

Así, con el apoyo de la Embajada de Canadá, el Consejo de las Artes de Canadá y la Fundación el Libro, fue posible compartir en Buenos Aires este encuentro implicó un despliegue artístico cosmopolita importante:

Gillian Sze -una autora de segunda generación nacida en Canadá, hija de migrantes chinos, criada en Winnipeg y anglófona formada en las Universidades de la Concordia y de Montréal-, junto con la escritora argentino canadiense Flavia García, migrante de primera generación -nacida en Buenos Aires, residente en Quebec desde hace más de tres décadas, francófona por elección y formada en el Lenguas Vivas de Argentina y en las Universidades McGill y de Quebec en Montreal (UQAM)- se abrieron al público de la FIL para mostrarles que el intercambio cultural no tiene límites y es posible.

Flavia Garcíadesde hace 20 años se dedica paralelamente a la poesía y al tango canción, como poeta, traductora e intérprete. Entre sus obras, hay que destacar que en 2016 publicó el poemario Partir ou mourir un peu plus loin (Partir o morir un poco más lejos), Mémoire d’encrier y en 2021, Fouiller les décombres (Cavar entre los escombros), Mémoire d’encrier. También, en 2017 publicó l’Anthologie de poésie argentine contemporaine (Antología de la poesía argentina contemporánea), Triptyque.

“Soy francófona por elección. A los 12 años quise estudiar francés y aunque en mi familia se hablaba solamente español, accedieron. Cuando me recibí me vine a vivir Canadá. Viví toda mi vida en Quebec”, cuenta la escritora.

Dediqué mucho de mi trayectoria a la francofonía: trabajé 32 años como profesora titular de francés en el ministerio de inmigración de Quebec y publiqué 16 libros para la enseñanza del idioma francés, que ahora, de manera ‘natural’, es mi lengua de escritura”

Cuando le preguntan por qué se fue, explica que siempre supo que quería ser profesora de francés y que lo hizo durante varios años, antes de irse, y que, aunque su destino iba ser irse a la Universidad de Salamanca, porque tiene la nacionalidad española por su padre, por esas cosas del destino, un amor canadiense la condujo a Toronto, primero, y luego a Montreal.

"Yo había tenido un novio que se había ido a las Malvinas y yo no quería ni escuchar el inglés… Él tenía 18 y yo 17. Recuerdo que el 2 de abril, cuando se declaró la Guerra de Malvinas, yo estaba en Sierra de la Ventana con mis padres, y me llama la madre de mi novio y me dice ‘A Mario lo vinieron a buscar’…”

La escritora cuenta que vivió la Guerra, la vuelta de la Democracia y cuando se empezó a destapar todo el horror de la Dictadura en Argentina. Que a su novio lo habían llevado sólo porque había hecho la “colimba”, de un día para otro, y que cuando volvió era otra persona. “Nuestra pareja se terminó porque él no era el mismo. Lo habían destrozado”. Y se quiebra.

Flavia García sabe que Quebec es su lugar, su hogar. Agradece la ayuda que siempre le ha brindado la Diplomacia canadiense y todo lo que le dio su país de adopción, donde pudo ser ella misma, con el francés ‘a flor de labios’.

“Envidio a los pájaros que vuelan donde quieren/ envidio a los árboles que mueren donde nacen” es el poema que le escribió y regaló su padre antes de que viaje a Canadá. Ella voló y él se quedó. Pájaro y árbol.

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