"Hay que revisar continuamente la forma en que criamos hijos e hijas"
La periodista y escritora infantil Magela Demarco desarrolla el tema de las tareas del hogar, lo que está "naturalizado" de ellas, los esteriotipos en su libro Papá con delantal.
-¿Cómo surgió la historia de Papá con delantal?
-Siempre que escribo lo hago desde las cosas que me convocan. En este caso, desde mi infancia, pasando por mi adolescencia y mi adultez, para mí lo "natural" siempre fue ver a las mujeres haciendo las tareas del hogar. Tareas que son muchas, hay que hacerlas todos los días y varias veces en el mismo día; son efímeras, porque apenas lavaste un vaso, a los minutos alguien lo volvió a usar… y a ensuciar. Son prácticamente nada reconocidas, llevan bastante tiempo del día y, por lo tanto, generan un gasto de energía para quien las realiza, que casi siempre somos las mujeres. Lo repito siempre, pero creo que es un ejemplo muy ilustrativo. Cuando te reunís a cenar en familia o con un grupo de amigas y amigos, y terminan de comer, ¿quiénes se levantan a recoger los platos? ¿Quiénes los lavan? En mi caso, como en el de la mayoría de las mujeres de mi generación y las generaciones anteriores (tengo 46) éramos y seguimos siendo nosotras.
-¿Cómo definís a Amador?
-En Argentina, las personas que una/o contrata para que colaboren en el quehacer de las tareas del hogar siempre son mujeres. Por eso me gustó jugar con que fuera un hombre el que responde al anuncio de la madre de la protagonista del cuento. El nombre del personaje no es casual, porque se necesita mucho amor y mucha entrega para hacer las tareas de la casa. En mi caso, si hay algo que no me gusta es hacer las tareas del hogar, limpiar, ordenar, ir a hacer las compras y cocinar. Todas actividades que siempre estuvieron delegadas en las mujeres.
-¿Qué cambio logra Amador en su búsqueda de igualdad de género?
-Bueno, Amador moviliza y despabila a toda la familia. A las mujeres de la casa porque ven a través de Amador que los hombres también pueden hacer tareas que casi exclusivamente se delega en las mujeres. Y por eso, tanto la niña protagonista de la historia y su mamá están encantadas con Amador, porque como dice en el libro: "Un hombre que sabe hacer las cosas de la casa, ¿a qué mujer no le encanta? A su vez, la protagonista cae en la cuenta de que su mamá no educa de igual manera a su hermanito Santi que a ella: "En ese momento miré fijo a mi hermano Santi, que no sabe prepararse ni un jugo de naranja, y eso que ya tiene ocho años; y también la miré a mamá, que le hace las cosas porque dice que "todavía es chiquitito". ¡Pero si yo desde hace mucho colaboro con algunas tareas de la casa!, me hago las colitas desde los cinco y me sé preparar el desayuno desde los siete…", reflexiona la protagonista. Muchas veces, somos las mismas mujeres -y hombres- quienes hacemos esta diferencia en la crianza. Mi mamá lo hizo conmigo y con mi hermano, de hecho. Por eso, es importante revisar continuamente la forma en que criamos a nuestras hijas y a nuestros hijos. ¿Les estamos transmitiendo patrones patriarcales y desiguales sin darnos cuenta? Todas y todos fuimos criados en sociedades machistas y patriarcales, y eso lo seguimos arrastrando. Todavía sigo viendo hombres que se fueron a "vivir solos", pero resulta que llevan a lavar y a planchar su ropa a la casa de la madre. O la madre les prepara comida frizada para toda la semana… ¿De qué tipo de autosuficiencia e independencia estamos hablando? Tenemos que poder criar hijas e hijos independientes, autosuficientes, que puedan elegir parejas desde el amor y la libertad y no desde la necesidad o la conveniencia.
-¿Qué lo hace cambiar al papá?
-Bueno, en el cuento son los celos que le agarran a ese papá con respecto a Amador, en quien ve una posible contrincante en el amor por su mujer, aunque en la realidad no es así. En el texto la protagonista lo explica: "También, aquel mismo día, escuché que mamá le preguntaba a Amador por qué no lo había conocido antes. El problema fue que papá también lo escuchó. Y se puso como loco. Pero mamá se lo decía cariñosamente, no "matrimoniosamente". Porque, además, Amador es bastante más grande que mamá. Casi, casi que tiene la edad del abuelo. Pero da igual, se ve que a papá se le ajustó en la cabeza algún tornillo que lo hizo madurar y hacerse grande de repente. Porque empezó a hacer algunas cosas que nunca había hecho: poner y levantar la mesa, cambiarle las piedritas a nuestra gatita Pochola, ¡hasta hay días que lava y seca los platos! ¿Lo pueden creer?"
-¿Qué te gustaría que los chicos encuentren en este cuento?
-Muchas cosas que busqué que provocara ya las encontré. Siempre genera risas, sonrisas y reflexiones muy interesantes por parte de las chicas y los chicos… ¡Y también de las maestras! ¡Y adultas y adultos! Y después me interesa la reflexión genuina, el permitirnos hacernos preguntas, el poder empezar a ver algunas cosas con otra mirada, hacer foco en ciertas cosas que pasábamos por alto porque estaban naturalizadas, aunque en verdad no tenían ni tienen nada de natural, ni de equitativo, ni de justo. Porque las mujeres muchas veces terminamos agotadas por abarcar todas estas actividades extras que sólo se nos piden a nosotras. Es fácil, pongámonos a pensar: ¿quién les corta las uñas a las y los hijos? ¿Quién les mira la cabeza a ver si tienen piojos? Y si tienen, ¿quién les aplica el producto para que se les vayan?, ¿quién les mira las tareas?, ¿quién les va a comprar lo que pidió la docente para la escuela?, ¿quién les va a sacar las fotocopias que pidió la docente?, ¿quién chequea que tengan tinta en las lapiceras o que no les falte ningún útil?, ¿quién se ocupa de ver si les pasó algo a las hijas/os cuando las o los ven tristes o calladas/os? ¿Quién chequea que tengan la ropa en buenas condiciones para el otro día? Y si se descosió algo, ¿quién lo cose o le ponen el pitucón a los pantalones o se encarga de arreglarlo? ¡Quién las y los lleva al médico? ¿Quién lleva al perro o al gato a la veterinaria? Puedo seguir hasta el infinito y más allá y las respuestas ampliamente van a ser: "las madres". Bueno, en esto hay que trabajar y mucho, porque cada niña y cada niño tiene una madre y un padre, que tienen que cuidarlos y ocuparse de forma pareja y equitativa. Obviamente que estoy hablando de las familias en donde ambos están presentes.
-¿Por qué el título?
-Obviamente que el usar delantal es algo simbólico. El título apunta a que los hombres se calcen el delantal y comiencen a hacer ellos también las tareas del hogar. Hogar que es de todos los integrantes de la familia.
-¿Te parece que el libro puede ayudar a entender que la casa es una cuestión de todos?
-Sí, creo que sí. Porque visibiliza toda esa infinidad de trabajos invisibilizados que realizan las madres o las mujeres del hogar y que son los que permiten el funcionamiento armónico, ordenado y organizado de ese hogar.
-¿Los cuentos sirven para pensar los temas cotidianos?
-Sí, yo creo que los libros abren muchas puertas. Nos abren la puerta a la reflexión. Nos disparan preguntas que hasta el momento no nos habíamos hecho. Nos permiten descubrir otras realidades a las que tal vez en nuestro círculo no tenemos acceso. Nos ayudan a empatizar con otras historias, nos permiten ponernos en los zapatos del otro o la otra. Nos ayudan a ponerle palabras a las cosas no dichas, a las que se silencian o se esconden. Nos posibilitan imaginar un mundo más amoroso, más luminoso, más justo, más solidario… Un mundo mejor.