"La gente debe dejar de sentirse incómoda y alejada del mundo del arte”

Melisa Boratyn, curadora,  publicó un libro que guia de manera simple y fresca en el recorrido por museos, centros culturales, galerías, talleres de artistas y también por las expresiones del arte digital. 

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—¿Cómo surgió la idea del libro?  

—Era un deseo que tenía hace tiempo. Había usado bitácoras de viaje y sentía que al mundo del arte le hacía falta una herramienta como esta para acercar a más personas. Estaba cansada de que me dijeran "visitamos un museo y nos aburrimos mucho", aunque era consciente de que había muchas razones por las cuales se dicen cosas así. Existe una barrera entre la gente y este universo que no es sencilla de atravesar.  

¿Cómo definís una bitácora de arte?  

—Como una pequeña herramienta que busca ayudarte a soltarte, relacionarte y sentirte cómodo con el mundo del arte en todas sus formas. Desde museos y galerías, hasta la posibilidad de comprar arte o conocer talleres de artistas. Lograr que estos espacios y actividades sean habituales en nuestro día a día y no cosas que solo unas pocas personas pueden hacer. La bitácora busca eliminar palabras como elitista, alejado o imposible. Desde hace varios años que mis objetivos profesionales como curadora, escritora y productora independiente están alineados con ese deseo. Socializar o democratizar al mundo del arte y para hacer que eso deje de ser un deseo hay que proponer alternativas.

—¿La selección de los museos ?  

—Fue una de mis tareas preferidas ya que el museo fue el primer territorio que habito desde muy chica. Son refugios, donde me siento cómoda, protegida, feliz y quiero que otros perciban lo mismo. Y teniendo en cuenta que son más conocidos por el público general que otros espacios como por ejemplo las galerías, hacía sentido que fuera el primer capítulo. Pensamos en instituciones locales y otras del exterior que había visitado, que me enamoraron o que están en mi lista de pendientes.  

—¿Y de las obras?  

—Es una mezcla de muchas cosas, obras reconocidas, tratando de esquivar clichés o al menos algunos, obras que considero son fundamentales o que simplemente amo y trabajos de colegas. La sugerencia de mencionar 10 obras al inicio fue de Vicky y Mara, mis editoras, algo que no se me había ocurrido y que fue un desafío interesante ya que es difícil encapsular años de obsesión por el arte en una lista tan corta. Queremos que la bitácora se sienta relevante en distintas partes del mundo, por eso hicimos un combo y no hablamos solo de arte argentino.

—En el libro hay espacio y actividades para que complete el lector, ¿que es lo que más te seducía de esta propuesta?  

—Esa fue otra de las iniciativas de las chicas ya que todas las bitácoras que conforman la colección tienen una parte que incluye actividades, justamente para que la gente se adueñe del libro y haga de esta experiencia única. Es lo que la distingue de un libro de arte, lo que le da vida. Me gusta pensar que las actividades son el alma de la bitácora, porque ahí es donde entra la mirada del otro y donde vale todo.  

—¿Cómo fue el trabajo con la ilustradora?  

Muy curioso, ya que con Juliana no nos conocimos en persona, ni siquiera tuvimos una reunión virtual. Vicky y Mara sugirieron trabajar con ella y solo con leer mi trabajo entendió a la perfección lo que el libro necesitaba y le otorgó la identidad visual. Me entusiasmaba que fuera parte porque tiene una serie muy extensa de ilustraciones sobre artistas mujeres y yo venía investigando mucho esa misma vertiente. Había dado talleres durante el 2020 y 2021 donde solo hablábamos de artistas y curadoras mujeres, con el deseo de revertir el canon. En 2022 hice una muestra en Usina de arte (mientras terminaba el libro) donde trabajé con un grupo de artistas argentinas de diferentes generaciones y regiones del país, por lo ya estábamos alineadas con Juliana, no hacía falta conocernos.  

—¿Por qué incluiste el arte urbano?  

—Trabajo en el entorno urbano como curadora con un proyecto que llevo a cabo desde el 2017 junto a mí pareja, el artista Ale Giorgga, donde bajo los mismos objetivos de diversificar y expandir el relato y las posibilidades, hablamos acerca de la historia del arte de nuestro país resaltando la labor de artistas fallecidos que consideramos cruciales. Personas que hicieron labores muy valiosas pero que no necesariamente son conocidas por la gente, porque no se habla de ellxs en las escuelas, las universidades, incluso muchas veces no están en museos o colecciones. Y como no hay nada más democrático y libre que la calle, nos plantamos ahí. Considero que el arte urbano es la expresión menos "contaminada" que existe hoy, es una manera directa de ver arte. No hay que hacer más que caminar, esperar el colectivo, salir.

—¿Y los ateliers?  

—Son los espacios de donde sale todo lo que permite que el ecosistema del arte funcione. Sin artistas y su trabajo nada de esto existe ni se puede sostener. Además considero que son lugares muy especiales, donde se develan los misterios, donde podemos conocer a artistas de manera más profunda. Cuando vemos una muestra nos encontramos con el resultado final, pero para conocer toda la historia, no hay nada mejor que contactarse con artistas y hacer ese ejercicio es una experiencia muy valiosa.  

—¿Se puede tomar el libro como una guía para recorrer museos?  

—Claro que sí y ojalá que muchas personas lo hagan. Tengo el libro en mi tienda de arte, Quorum, y a veces las personas me confiesan que no saben si se van a animar a "arruinarlo" pero yo les digo que escriban, resalten, marquen, que la usen y vean lo que les gusta y lo que no. Si el libro puede abrir aunque sea una puerta ya soy inmensamente feliz.  

—También aclaras conceptos , es un libro muy didáctico, ¿es lo que buscabas?  

—Hace quince años que las personas no saben a qué me dedico cuando digo que soy curadora, así que los conceptos están para aclarar. Usar palabras con propiedad ayuda a que seamos más conscientes de lo que hacen artistas, curadores, gestores, críticos, galeristas y la lista sigue. Entender que una performance no es lo mismo que un Happening, que existen muchas más técnicas de las que pensamos, que el sistema del arte se profesionalizó mucho en las últimas décadas y que hay gente especializada haciendo un trabajo muy valioso.

—También es muy estético,¿ fue algo buscado?  

—La línea estética acompaña la identidad de la editorial, Fera. Las chicas ya han hecho muchos libros y suelen ser objetos atractivos. Es una postura que abrazo y que era necesaria para un libro como este. La persona que elige comprar la bitácora se tiene que enamorar de ella primero.  

—¿Qué te gustaría que el lector encuentre?  

—Ganas de conocer y descubrir. Que la gente deje de sentirse incómoda y alejada del mundo del arte, que tiene mucho para ofrecer y es infinito y extraordinario.  

—¿Está dirigido solo a personas que les gusta el arte o es una invitación a él?  

—Diría todo lo contrario. Por supuesto que fue pensada para personas que tienen algún tipo de interés pero es muy gratificante que lleguen mensajes de personas que se animaron a comprar el libro sin saber nada. A veces, cuando quiero acceder a territorios que me son ajenos, busco herramientas como un podcast, una guía o algún usuario de Instagram para aprender. Que esto sea lo mismo para lxs que no saben (o creen no saber) nada de arte.

—¿Te llevó mucho tiempo de investigación?  

—Creo que lo escribí en un año pero es el resultado de mucho tiempo de investigación, experiencias, frustraciones y desilusiones de todo tipo. Hay partes que escribí rapidísimo porque ya estaban en mi cabeza y otras que me costaron un montón. De hecho agradezco la paciencia de Vicky y Mara, porque por momentos parecía que no iba a salir, pero era solo cuestión de entender que ya había vivido muchas cosas, que ya había leído un montón y que podía compartir eso con otrxs.  

—¿Estas pensado en otro libro?  

—Si, pero es un proyecto que va a llevar tiempo. Me gustaría armar un compilado de las entrevistas que hice en los últimos diez años a artistas, galeristas y curadores. Hace poco me tomé el tiempo de revisar el material, algo que no hago nunca porque no me gusta leerme, y me di cuenta de que hay mucho que no se puede encontrar en otras partes. Sería un pequeño fragmento de lo que pasa hoy en el mundo del arte.

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