"Me interesaba contar cómo el deseo puede romper y crear otro destino"

Lucía Lijtmaer escritora, periodista y crítica cultural, estuvo en Argentina a, su país natal, para presentar su novela "Casi nada que ponerte". Desde chica vive en España tras el exilio de sus padres

mripetta

 "Hacía 15 años que no volvía, porque cuando vine fue para investigar el libro, para las entrevistas. Está siendo una experiencia tremendamente emotiva, súper bonita. Porque es un libro que costó sacar adelante. Ahora que está siendo recibido, con muchísimo amor, la verdad, y con mucho orgullo también de contar esta mirada ", dice la autora a en un café de Palermo.  

Los dos protagonistas se conocieron siendo muy jóvenes en la década del 70, se enamoraron y armaron una sociedad dedicada a la moda y abrieron una boutique.¿Cómo te encontraste con Simone y Jorge?  

—Eran amigos de mis padres. Se siguieron viendo cuando cada vez que veníamos. Yo había estado en el negocio de muy pequeña viendo la ropa.  

—¿Por qué decidiste escribir la historia?

—El mundo de mi familia que tiene que ver más con lo intelectual. Y estas dos personas que estaban en el mundo de la moda, del lujo, era algo para mí muy extraño, no formaba parte de ninguna manera de mi vida, ni de la de ellos. Entonces había algo del relato que me resultaba fascinante, y recordaba la boutique. Me fascinaba y me vine a escribirla, a investigarla.  

—Es todo real?  

-Sí, todo. Estudié muchísimo también historia de la moda, aunque no salga reflejado necesariamente en el libro, de la economía argentina para entender los diferentes flujos de importación . Era una mezcla entre creación y importa ropa que después vendían a ciertas clientas muy destacadas y de mucho lujo.  

¿Ellos que re dijeron ?

 

-Se reían, les parecía como, ¡ay, esta chica, qué graciosa! Pero fueron increíblemente generosos porque me abrieron las puertas de su casa, toda la a todo su entorno, me abrieron su vida y la de su familia. Hice todas las entrevistas que pude y me llevé mucha bibliografía. Los entrevisté muchas veces a ellos y también para contrastar la información bien a su entorno y a especialistas.

 

-¿Qué era la historia que querías contar?

 

-En un principio era la idea del lujo. Eso era lo inicial, después me di cuenta que también era una gran historia de amor. De cómo ellos se encuentran y se convierten en un equipo que está por encima de todo. Los dos vienen de una extracción social que no es la que les pertenece por destino natural. Hay una ascensión de clase muy evidente. Rompen ese destino y eligen otra cosa. Y me interesaba mucho la idea del deseo, del deseo como algo que te mueve, que es motor de vida para generarte otra cosa, otra vida, otro destino. Y cómo ellos también transmiten ese deseo a sus clientas, a través de la ropa, a través de lo que ofrecen. La Colorada, esa boutique era una burbuja de deseo también en momentos de la Argentina que no eran especialmente amables. Entonces, ese deseo propio de salir de donde están y ser otra cosa, estar juntos en eso como equipo y transmitir ese deseo me parecía fundamental

"Creo que es muy importante diferenciar, y en los tiempos que corren más, los hechos de la ficción. Aunque lo leamos como una novela, que se pueda leer como una novela. Pero es importante para mi decir que todo lo que se cuenta aquí pasó. Los nombres están cambiados para proteger su vida, su identidad y su privacidad. Puedes trabajar literariamente igual, hay creación literaria, pero respetando los hechos".

 

-¿Y cuando la leyeron ellos?

 

-Me daba miedo. Me daba mucha miedo, también mis padres, que salen en el libro, que la historia de mi familia. Es un libro que está escrito con esta mirada híbrida de fascinación, pero también me intento de entender.

 

- ¿Y tus padres qué te dijeron?

 

-Se emocionaron mucho. Y por la mirada. Creo que era mi mirada y que hay cosas que una puede escribir y no necesariamente hablar con su familia, pero que las puedes narrar, entonces queda ahí. También ahora que han pasado años es un homenaje a su esfuerzo y a lo que tuvieron que pasar. Aunque sea mi mirada, ellos hubieran escrito otro libro, claramente. Pero migrar con 30 años de esa manera. Me resultan tan jóvenes ahora que lo pienso. Y con una beba. Hay mucha gente que yo conozco, que vive en Barcelona, en Madrid, y que se me han acercado, a contarme qué es su historia también. Había un hueco también ahí. De qué pasa con los que se van, cómo crecen con los hijos, qué somos. ¿Cuál es nuestra historia? Ahí había un hueco.

 

-Entonces el libro también es un poco de construcción de la identidad.

-Absolutamente. Todos tenemos una narrativa de vida que te cuenta tu familia de cómo eran tus abuelos, de cómo eran tus abuelos, de dónde vinieron, a dónde fueron. Uno sabe de su familia lo que le cuentan en su casa. Y es poner también en discusión ese relato y esas narrativas de quiénes somos. Cómo te sienta esto y que reconozco y que desconozco y que me resulta extraño. Es decir, ¿quién sería yo si no se hubieran exiliado? No lo sé, nunca lo voy a saber. Lo mismo a mis amigas, ¿quiénes hubiéramos sido o no nos hubiéramos conocido? ¿Los padres estarían en Rosario? ¿Estarían en Santa Fe? No me hubiera pasado. El resultado para mí es el enriquecimiento. Insisto, mis padres tendrán otra versión de los hechos, por supuesto. Yo me siento cómoda aquí y a la vez, soy de Barcelona. Soy súper de Barcelona. Ahora vivo en Madrid y soy super madrileña. Creo que la identidad me gusta pensar que es algo moldeable y que te enriquece. En vez de buscar estas cosas que nos separan, en realidad nos hacen más ricos en experiencia.

 

-Hay humor en el libro

 

-No quería darle el peso de tragedia porque por supuesto el exilio es una tragedia. Pero nosotras y nosotros, los que hemos crecido, podemos tener otra versión de los hechos, que es la nuestra. Y en mi caso es una lectura feliz, por suerte.

 

-Pero no fue tu idea inicial, tu idea inicial era contar la historia de ellos y terminas contando tu propia historia.

 

-Estaba obviando porque yo no me quería incluir. Había como un rechazo a la inclusión de la primera persona porque yo no quería contar mi historia. Me di cuenta que tenía que contar por qué estaba contando esta historia, por qué formaban parte de mi vida, por qué esta fascinación. Es la razón de escribir este libro. Y la parte personal fue la más fácil de escribir, esa salió sola. Me di cuenta que el libro crecía enormemente porque se complementaba y contaba también la otra parte. La parte argentina y la parte de Barcelona.

 

¿Y qué te gustaría que el lector encuentre?

 

-La verdad es que primero que un libro es una puerta a un mundo y es una manera de pensar y es una historia también de entretenimiento, me gustaría que le pasaran bien leyéndolo. Que los seres humanos somos frágiles pero también capaces de lo mejor. En momentos ahora muy complicados, pensar que el amor, aunque suene cursi, es un motor, es una fuerza muy poderosa, que es la que tuvieron ellos. Que poder narrarnos y poder narrar es un acto de sanación también, aunque no es un libro triste. El humor también es un acto de sanación. Es abrir una ventana a toda una experiencia de toda una generación posterior a la dictadura, los que nacimos durante la dictadura, que hemos vivido en como en ciertas islas afuera, pero que tenemos una conexión con este país y que es una conexión importante que nos ha marcado la vida. Entonces, bueno, que de los peores momentos también surge el arte y la cultura, pero que igual mejor no repetirlos.

 

 

 

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