Un libro para volver a disfrutar La Sirenita en clave gráfica
El ilustrador francés Benjamin Lacombe estuvo en la Feria del Libro para presentar su último trabajo, que implicó una relectura del cuento.
Está contento de estar en Buenos Aires otra vez. El ilustrador francés Benjamin Lacombe saluda en perfecto castellano y se acomoda en la mesa de café con sus cartucheras con lápices y su paleta con acuarelas. Pregunta, como si hiciera falta, si puede dibujar durante la entrevista. A manera de una firma privilegiada mientras habla realiza una ilustración en la primera página de su nuevo libro La Sirenita. La traducción da tiempo para disfrutar de mirarlo mover los lápices y que en pocos minutos surja un dibujo detallista y conmovedor. Da la sensación que lo realiza con facilidad. Ya no posible hacer la entrevista sin dejar de mirar lo que hace. Y él puede hablar y crear al mimo tiempo sin ninguna dificultad.
"Ya no recuerdo si primero vi la película o leí el cuento. No sé si es una cuestión de cultura, si es una cuestión de historia. Es como que siempre estuvo La Sirenita dándome vueltas. Porque, por ejemplo, de Frida, (que también ilustró) recuerdo cuando vi la primera vez algo de ella. Recuerdo la primera vez que leí a Alicia en el país de las maravillas. Pero La Sirenita he intentado, pero no he podido recordar cuando fue el primer acercamiento. Me atrajo desde siempre y tenía la sensación que un día la ilustraría, por eso me ha costado mucho tiempo", dice café de por medio en Libros del Pasaje donde están gran cantidad de sus obras.
Lacombe presenta una relectura gráfica del texto de Hans Christian Andersen La sirenita. Lo hace con una traducción del danés original, con la biografía del autor, con una larga investigación a cargo de Jean-Baptiste Coursaud. A partir de la correspondencia entre Andersen y Edvard Collin pudo descifrar el sentido metafórico del cuento. Luego de estas cartas, los autores concluyeron que la Sirenita se refiere a un amor prohibido y no correspondido hacia otro hombre.
"Esta idea de que este cuento tenía algo más, que había un plus que había que indagar más allá de que era una sirenita fue desde el principio. Antes de conocer al príncipe ya había algo en la sirenita, se siente diferente a sus hermanas, muchas veces expresa que es un cuerpo donde no se encuentra. Luego sí está el conocimiento del príncipe, esta idea de sacrificar todo en pos de este amor. Pero esta idea de no corresponder, hay algo como un dolor de vivir que a mí me resonaba. Por otro lado un día encuentro unos estudios de género de una especialista de Harvard donde empiezo a ver que existen cartas, que en esas cartas aparentemente se podría deducir que La Sirenita es el producto de un amor contrariado que tenía Andersen. Vuelvo con esta idea de las cartas y así es como voy llegando a esta génesis de esta nueva presentación que he dado la Sirenita", relata sin dejar de dibujar.
"Fue un trabajo enorme. Imagínate que encontraron entre 30.000 y 40.000 cartas, de esas hay 400 que son Collin. En esas cartas hay pedazos de La Sirenita, con lo cual, no quedan muchas dudas de que era claramente la expresión de esta historia de amor. En el manuscrito original hay otro final , uno que jamás había sido publicado, incluso tiene partes tachadas. El mismo Andersen dijo que lo más importante es su texto es lo tachado porque eso es lo que viene desde el corazón hasta la pluma", afirma.
"Un final que a partir de ahí cambia todo. Imagínate que estamos en 1837. Dice esto en un momento en que la palabra homosexual no existe, mucho menos transgénero. Por primera vez está la idea de un alma con una identidad distinta a la identidad de el cuerpo. Esto también explica muchas obras de Andersen como El patito feo, donde está este animalito que no es el esperado por los cisnes que lo rodean, donde está La reina de la nieve que termina con su corazón helado. Este tema atraviesa la obra entera de Andersen y a partir de allí yo ya no pude encontrar otra manera de ilustrar lo que está que hago acá", sostiene buscando los colores mientras sigue dibujando.
-Es la primera vez que veo en un libro tuyo color fluor
-Ni yo lo hubiese imaginado el fluor en mi paleta. Frida me hizo cambiar bastante mis ideas sobre el color. La paleta de Frida tan colorida me obligó a empezar a introducir en mi estilo ese tipo de cosas. Ahora, de Frida a este flúor jamás me lo hubiese imaginado de mí mismo. Pero es cierto también que estamos hablando de un libro de alguien que tiene una identidad que quiere ir hacia el género femenino, es un ser que quiere ser mujer. Entonces por eso mismo decidí tomar el rosa y el rosa fluor. El rosa es muy tradicional de distinción de sexos o géneros, siempre identificado por lo femenino. El azul, esos azules profundos muy masculinos. Y en el medio tenemos este personaje fluido, este personaje indefinido que se da en este violeta con que yo muestro la cola de la sirenita. Por eso desde la tapa del libro vos ves que aparece esta idea de género.
-Ella transmite desde la ilustración cierta anbigüedad.
-Era justamente el desafío que tenía la dificultad de este personaje que podía balancearse. Puede ir de una forma más masculino a una forma más femenina, en función de la forma en que se va a moviendo. La sensación que tuve fue como ser un equilibrista, y de estar un poco entre estos dos caminos porque yo iba tratando justamente un personaje con esta característica de ser no definido.
-Es una historia muy triste y tiene la ilustración, mucho color.
- Si uno porque cuente una tragedia debería pintar con colores grises eso sería muy monocorde. La verdad es que la vida no es así. Hay días que estamos tristes y sin embargo abrís la ventana y hay un sol radiante, un cielo azul. Acá pasa lo mismo. Justamente la tristeza es tristeza porque se opone también a este mundo de color, a esta alegría de los otros. Entonces lo que hace es que resuena de otra manera esa tristeza.
-¿Tenes rutina?
-Soy muy desorganizado, siempre tengo muchos proyectos al mismo tiempo, muchas cosas en la cabeza. Hay algo seguro que es que trabajo mucho, pero no tengo rutina.
-¿Qué es lo que te gusta generar en el lector?
- A mí me interesa la emoción. Que podamos sentir a los personajes, que tengamos la sensación de que los sentimos, que los estamos viviendo y que resuenen esos personajes en quien los lee.