DE PELÍCULA

Exguardia británico recibió 13 años de prisión por espiar para Rusia

El espía fue detenido en 2021, tras un mega operativo encubierto. Comprobaron que tenía documentos secretos en su poder, incluyendo mensajes al entonces primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson

Revista Veintitrés

La Justicia británica condenó este viernes a más de 13 años de cárcel a un antiguo guardia de la embajada del Reino Unido en Alemania, acusado de vender información confidencial a Rusia, en un caso que se remonta a antes del inicio de la invasión de Ucrania.

El británico David Ballantyne Smith, de 58 años, que admitió ocho cargos de espionaje, fue sentenciado a 13 años y dos meses de cárcel, debiendo cumplir efectivamente la mitad, por el juez Mark Wall del tribunal penal de Londres, teniendo en cuenta "el daño" hecho al Reino Unido por sus acciones.

Pese a que no entregó documentos altamente clasificados ni información sobre armamento británico, el magistrado consideró que su culpabilidad era "alta", ya que había copiado una "cantidad significativa de material a lo largo de los años", informó la agencia de noticias Europa Press.

Smith, que admitió la connivencia con Moscú y su animadversión hacia Londres, comenzó a recopilar documentación en el año 2018, y los investigadores dieron con él en noviembre de 2020, tras seguir la pista de una carta enviada a un diplomático ruso.

Cómo detuvieron al británico que espiaba para Rusia 

Fue detenido en agosto de 2021, después de que dos agentes encubiertos se hicieron pasar por un miembro de los servicios de Inteligencia y por un desertor ruso que ofrecían "información muy sensible".

La Policía confirmó después que Smith tenía documentos secretos en su poder, incluyendo mensajes al entonces primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson.

El ex primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson

Según el juez, con la información que pasaba a Rusia, el ahora condenado puso "en máximo riesgo" al personal de la embajada para la que trabajaba.

El acusado esgrimió que solo quería "molestar y avergonzar" a sus compañeros, alegando también que padecía una depresión y que tomaba alcohol en demasía.

El fiscal Nick Price subrayó tras el fallo que los delitos cometidos por el condenado fueron "un ataque" contra Reino Unido y "podían haber puesto en riesgo la seguridad nacional". "Las acciones de Smith no estaban motivadas solo por el dinero y la codicia, sino que había un trasfondo político detrás", añadió Price.

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