Guterres condena un ataque de Israel contra instalaciones de la ONU en el Líbano
La Organización de las Naciones Unidas analizó uno de los temas de actualidad
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó el bombardeo israelí a una instalación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el Líbano, que dejó dos heridos.
"Condeno el hecho de que una instalación de la ONU haya sido bombardeada, y dos cascos azules hayan resultado heridos, lo que es una violación del derecho internacional. Los cascos azules deben ser protegidos por todas las partes en el conflicto. Lo que ocurrió ciertamente merece ser condenado", dijo Guterres.
Hizo este declaración en una rueda de prensa en la capital de Laos, Vientián, tras finalizar los eventos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) y los socios de diálogo del bloque regional, uno de los cuales fue la cumbre Asean-ONU celebrada este viernes.
El secretario general de la ONU señaló que el ataque israelí a las fuerzas de paz de la organización fue mencionada durante la cumbre con la Asean, sobre todo teniendo en cuenta que los dos soldados heridos son de Indonesia, país miembro de esta asociación.
"Hubo una reacción de muchas partes, solidaridad con los cascos azules heridos, y a Israel se le dejó muy claro que este incidente era intolerable y no debía repetirse", destacó Guterres.
La Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) denunció el jueves disparos israelíes hacia una torre de observación de su cuartel general en la ciudad de Naqoura, que provocaron su caída y dejaron además dos heridos.
Esta fuerza multinacional, liderada por el teniente general español Aroldo Lázaro Sáenz, cuenta con más de 10.000 efectivos de 50 países, entre ellos Argentina, Colombia, España, Guatemala, Perú, El Salvador y Uruguay.
Los contingentes más numerosos dentro de esta fuerza son los de Indonesia (1.231), Italia (1.068) y la India (903).
El Ejército israelí cruzó a principios de octubre la llamada Línea Azul y sostiene combates puntuales en el sur del territorio libanés con la milicia chií Hizbulá.
Esta organización, junto con el movimiento palestino Hamás en la Franja de Gaza, las fuerzas hutíes del movimiento Ansar Alá en Yemen y las milicias proiraníes de Irak y Siria, forma parte del llamado 'eje de resistencia' contra el Estado hebreo en Oriente Próximo y lleva un año lanzando cohetes a las zonas del norte de Israel.
La incursión terrestre sigue a dos oleadas de detonaciones de dispositivos de control remoto a lo largo del Líbano y una campaña de bombardeos aéreos para descabezar a Hizbulá, cuyo dirigente histórico, Hasán Nasralá, murió en un ataque con bombas antibúnkeres sobre un edificio residencial de Beirut. La capital libanesa no sufría bombardeos israelíes desde la guerra de 2006.
Para el 3 de octubre, la escalada del conflicto entre Israel e Hizbulá había dejado casi 2.000 muertos, entre ellos 127 niños y 261 mujeres, y unos 9.400 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.
Fuente: Sputnik