El Gobierno siguió el debate con el interés puesto en garantizar la votación
Apuntó contra la izquierda y el kirchnerismo
El principal objetivo del Poder Ejecutivo nacional era asegurarse la continuidad de la sesión especial en la Cámara de Diputados para aprobar el Presupuesto 2019. La segunda preocupación estuvo puesta en la protesta fuera del Congreso, a la que equipararon con la de diciembre pasado cuando se votó la reforma jubilatoria, y al igual que en ese momento terminó con la represión de manifestantes y decenas de detenidos.
El Presidente siguió el debate desde la Quinta de Olivos. Cuando comenzaron los incidentes en las inmediaciones del Parlamento y casi en simultáneo se desataron en pleno recinto los primeros cruces entre diputados del oficialismo y la oposición, se comunicó con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para transmitirle que era necesario asegurar la discusión del proyecto de Ingresos y Gastos, que propone un importante ajuste para el año próximo.
"No se puede llevar la manifestación como mecanismo de extorsión", sostuvo Bullrich en diálogo con A24. Aunque evitó precisar a qué sectores se refería, aseguró que hay quienes quieren "repetir la misma escena y lógica" que la que se vivió durante el debate de la reforma jubilatoria. "Tratan de impedir el voto de un Presupuesto y la opinión de cada uno de los diputados través del impedimento por medio de la violencia", agregó la funcionaria nacional.
Desde la Casa Rosada, al igual que otras veces, algunos apuntaron a "la izquierda y el kirchnerismo" y apelaron a la misma idea de Bullrich para explicar lo que sucedió ayer por la tarde: "Se trata de los mismos grupos y el mismo esquema en la primera sesión del año pasado por el cambio de la fórmula jubilatoria". Más allá de ese discurso, entre algunos funcionarios estaba el temor de que la represión policial a quienes protestaban pusiera en riesgo la votación del Presupuesto, más aún cuando fue necesario pasar a un cuarto intermedio por pedido de un grupo de diputados de la oposición.
Una vez que volvió la calma fuera del Congreso y se retomó la sesión, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se trasladó a la Cámara Baja pasadas las 17 para garantizar que estuvieran los votos para aprobar la iniciativa oficial.