Qué es la neutralidad climática que los ciudadanos de Alemania definen en un referendo
Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C se necesitarían transiciones “rápidas y de gran alcance” en materia de energía, industria, arquitectura, transporte y planificación urbana
Los ciudadanos y las ciudadanas de Belín definen este domingo en un referendo con carácter vinculante si quieren que la ciudad sea climáticamente neutra en 2030 y no en 2045, como estaba previsto. Para que el resultado se convierta en ley, la mayoría de los ciudadanos debe votar a favor, y también se debe cumplir el requisito de una participación de al menos el 25 por ciento de las personas con derecho a voto, es decir unos 608.000 sufragios afirmativos, confirmó la agencia de noticias DPA. Unos 2,4 millones de personas fueron convocadas al referendo sobre la instauración de unos objetivos de emisiones de dióxido de carbono (CO2) más estrictos. Sin embargo, no está claro que la ciudad-estado de Berlín pueda adelantar su neutralidad climática a 2030. Alemania se fijó como meta alcanzarla en 2045, y la Unión Europea, en 2050.
Qué es la neutralidad de carbono o climática
La neutralidad de carbono implica alcanzar un resultado neto de cero emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), esto es, emitir a la atmósfera la misma cantidad de gases que se absorbe por otras vías.
La absorción de los GEI se logra a través de sumideros de carbono. Los sumideros son cualquier sistema, natural o artificial, que absorba más carbono del que emite. Los principales sumideros naturales de carbono son el suelo, los bosques y los océanos, que asimilan el carbono atmosférico y lo transforman en oxígeno, contribuyendo a reducir la cantidad de CO2 del aire.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés) presentó en 2018 un informe especial sobre los impactos esperados a raíz de un calentamiento global de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales y las sendas de emisiones correspondientes a ese aumento.
El informe advirtió que, para limitar el calentamiento global a 1,5 °C se necesitarían transiciones “rápidas y de gran alcance” en materia de energía, industria, arquitectura, transporte y planificación urbana. Advirtió además que sería necesario que las emisiones netas globales de CO2 de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45 % respecto de los niveles de 2010 y siguieran haciéndolo hasta alcanzar el "cero neto" aproximadamente en 2050.