¿Hasta dónde resiste el cuerpo humano el frío extremo? El dato clave en medio de la ola polar
El cuerpo humano tiene límites frente a condiciones extremas, y el frío no es la excepción. Te contamos qué ocurre cuando la temperatura desciende bruscamente y cuál es el punto crítico que puede poner en riesgo la vida.
El cuerpo humano necesita mantener su temperatura interna en torno a los 37 grados para que todos sus órganos funcionen adecuadamente. Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 grados, el riesgo de hipotermia se vuelve inminente. Esta afección, en la que la temperatura corporal cae peligrosamente, puede tener consecuencias severas, incluyendo confusión, pérdida de memoria, y en su forma más grave, fallo cardíaco y renal.
La médica Karin Kopitovski, presidenta de la Federación Argentina de Medicina Familiar y General, enfatiza la necesidad de respuestas comunitarias ante fenómenos climáticos extremos. "Es fundamental que no solo haya prevención a nivel individual, sino una respuesta coordinada que involucre a programas municipales y asociaciones civiles para asistir a las personas más vulnerables en situaciones de frío extremo", sostiene.
Los efectos del frío en el organismo son variados y pueden afectar a cualquier persona; sin embargo, grupos como bebés, adultos mayores, personas sin hogar y aquellos con condiciones médicas específicas son particularmente vulnerables. Los síntomas de la hipotermia comienzan a manifestarse a 35 grados, aumentando en gravedad con cada grado adicional de descenso. En niveles críticos, por debajo de 28 grados, se requiere atención médica inmediata.
Las temperaturas bajo cero no son la única causa de esta condición; factores como el viento, la humedad, y el contacto con agua fría también pueden agravar la situación. La congelación de tejidos puede comenzar a producirse cuando el aire está por debajo de los 15 grados, afectando principalmente áreas expuestas como nariz y orejas.
Frente a un caso de hipotermia, la actuación rápida es esencial. Es vital trasladar a la persona afectada a un entorno cálido, cambiar su ropa mojada por prendas secas y cálidas, y proporcionarle líquidos calientes. En casos severos, los procedimientos médicos pueden incluir la reintroducción de sangre calentada al cuerpo.
Para prevenir riesgos durante esta ola de frío, se recomienda el uso de ropa adecuada en capas, así como gorros, guantes y bufandas. En el interior del hogar, se aconseja mantener temperaturas superiores a 20 grados y sellar la entrada de corrientes de aire.
Cecilia Ezcurra, médica jefa del servicio de infectología y epidemiología del Hospital Alemán de Buenos Aires, recalca la importancia de mantener una alimentación saludable, elegir vestimenta adecuada según el entorno, y tener al día las vacunas contra virus respiratorios, especialmente en los grupos más vulnerables. Adicionalmente, los niños y ancianos deben recibir cuidados especiales, evitando quedarse solos al aire libre y asegurándose de estar bien abrigados incluso durante el sueño.
Preparar una mochila de emergencia con ropa, mantas y un botiquín puede ser fundamental ante una eventualidad producida por condiciones climáticas extremas, subrayando la importancia de estar siempre listos para enfrentar estas situaciones críticas.