Cómo secar los billetes tras una inundación: recomendaciones esenciales
Te contamos los pasos esenciales para secar y proteger tu dinero, evitando daños irreparables y conservando su valor. Los detalles, en la nota.
La reciente tormenta que azotó Bahía Blanca dejó a su paso severos daños materiales, incluyendo la afectación de dinero en efectivo en hogares de la región. Muchas personas, tras cobrar sus sueldos, se encontraron con billetes mojados, generando preocupación sobre cómo recuperarlos. El economista Mauro Trellini, columnista de La Brújula 24, explicó en el programa Bahía Hoy los pasos cruciales para secar y proteger el dinero en efectivo, evitando así daños irreparables.
En primer lugar, Trellini desaconsejó el uso de secadores o caloventores para el secado de billetes, ya que estas prácticas pueden comprometer aún más su integridad. La recomendación es secarlos al aire de manera natural. Para ello, aseguró que se debe elegir un lugar con ventilación, colocando los billetes en una superficie plana, ya sea en el piso, sobre una cama o una mesa, donde puedan secarse adecuadamente.
Una vez que los billetes estén secos, el economista sugirió un proceso adicional de planchado. Este procedimiento implica colocar papel absorbente o higiénico entre dos billetes y luego introducirlos en libros, cerrándolos y colocando un objeto pesado sobre ellos. Esta técnica permite que los billetes se mantengan planos y se terminen de secar sin arrugas o daños adicionales.
Respecto a la recuperación de los billetes en el ámbito bancario, Trellini destacó la importancia de depositarlos en una entidad financiera, ya que, en condiciones normales, no debería haber inconvenientes. Sin embargo, advirtió que los bancos pueden rechazar billetes que estén muy dañados físicamente. Aun así, sugirió la posibilidad de que se consideren excepciones en el caso de Bahía Blanca, dadas las circunstancias excepcionales por las que atraviesa la localidad.
En otro punto, Trellini abordó la situación relacionada con las cajas de seguridad, aclarando que la responsabilidad del contenido guardado recae en el cliente, ya que los bancos no se hacen responsables por los objetos depositados allí. La solución frente a este dilema, según el economista, dependerá de las condiciones de servicio de cada banco, así como de si existe alguna póliza de seguro que pueda aplicarse en esta situación precisa.