Dormir mejor: los 7 errores más comunes que arruinan tu descanso
Especialistas revelaron cuáles son los hábitos que sabotean el sueño sin que lo notes, y ofrecen claves prácticas para mejorar la calidad del descanso noche tras noche. Los detalles, en la nota.
En la actualidad, el sueño pasó de ser una necesidad biológica a convertirse en un objetivo de rendimiento para muchas personas, quienes se ven atraídas por aplicaciones, tecnología portátil y rutinas específicas en su búsqueda de mejorar su descanso. Sin embargo, esta obsesión contemporánea llevó a malentendidos sobre lo que realmente influye en la calidad del sueño. En este contexto, especialistas del sueño identificaron siete errores comunes que pueden arruinar el descanso sin que los individuos se percaten de ello.
El primero de estos errores se relaciona con la privación ocasional de sueño, que muchas veces se asocia con consecuencias negativas para la salud. Aunque es cierto que la falta de descanso puede tener efectos adversos, la fisióloga del sueño Stephanie Romiszewski advierte que, en una ocasión puntual, puede incrementar temporalmente la dopamina, generando sensaciones de euforia o creatividad. No obstante, enfatiza que esto no debe considerarse una estrategia sostenible.
Otro concepto erróneo es la idea de que el aturdimiento matutino siempre indica falta de descanso. La sensación de desorientación al despertar, conocida como inercia del sueño, no significa necesariamente que el cuerpo requiera más horas de sueño. Romiszewski recomienda evitar volver a dormir tras sonar la alarma, ya que esto puede desencadenar un nuevo ciclo de sueño y dificultar un despertar más fresco.
El fenómeno del “divorcio del sueño”, donde las parejas optan por dormir en habitaciones separadas para evitar interrupciones, no trae los mismos resultados para todos. La doctora Sophie Bostock indica que, según investigaciones, los hombres generalmente descansan mejor con una pareja, mientras que muchas mujeres lo hacen sin el calor y ruido de su compañero. En este sentido, hacer uso de edredones separados podría ser una solución práctica para regular la temperatura durante la noche.
Una irregularidad en la hora de despertar es otro factor determinante para disfrutar de un sueño reparador. La falta de consistencia en el horario de levantarse, especialmente los fines de semana, afecta el ritmo circadiano y complica el conciliar el sueño. James Wilson, coach en sueño, sugiere que es más beneficioso mantener un horario constante, a pesar de que esto implique sacrificar algunas horas de sueño en fin de semana.
El uso de dispositivos de monitoreo del sueño también puede jugar en contra de la calidad del descanso. La fisióloga Romiszewski advierte sobre una condición llamada ortosomnia, donde la preocupación por los datos del sueño provoca insomnio. La ansiedad derivada de la información proporcionada por estos dispositivos puede llegar a afectar a las personas, quienes tienden a sentirse más fatigadas, independientemente de su descanso real.
En un contexto donde los rituales alrededor del sueño proliferan, muchos métodos que se viralizan en redes sociales pueden resultar contraproducentes. Romiszewski señala que la obsesión por seguir rituales de sueño puede intensificar la ansiedad, ya que depender de objetos o condiciones específicas crea la percepción de que el sueño es frágil. En cambio, quienes logran dormir bien tienden a no obsesionarse con el acto de dormir.
Por último, el colchón es considerado la inversión más significativa para un buen descanso. Wilson enfatiza que la calidad del sueño se fundamenta en el confort físico, lo que significa que una almohada inadecuada o un edredón ineficiente pueden afectar el descanso sin una relación evidente. Por lo tanto, el especialista concluye que realizar técnicas de relajación resulta poco efectivo si el cuerpo no se encuentra en una posición cómoda durante la noche.
En resumen, comprender estos errores comunes y las recomendaciones de los especialistas puede ser clave para mejorar la calidad del descanso y, en consecuencia, contribuir a la salud física y mental de cada individuo.