El electrodoméstico que todos tienen y vale oro
Un grupo de científicos ideó un método revolucionario para recuperar oro de 22 quilates y otros metales valiosos a partir de aparatos electrónicos en desuso. Los detalles, en la nota.
Un grupo de científicos del ETH Zurich desarrolló un método innovador para recuperar oro de 22 quilates y otros metales preciosos a partir de desechos electrónicos, una problemática que adquiere relevancia en el contexto argentino. Los desechos electrónicos, que incluyen teléfonos móviles, computadoras y electrodomésticos, se convirtieron en uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento a nivel global. Sin embargo, pocos son conscientes de que estos dispositivos, aunque en pequeñas cantidades, contienen oro y otros metales valiosos en sus componentes.
La nueva técnica presentada por el equipo de investigadores se basa en el uso de sustancias derivadas de la industria alimentaria, lo que representa una opción sostenible para la extracción de metales preciosos. Este enfoque no solo reduce el impacto ambiental asociado con la gestión de residuos electrónicos, sino que también emplea materiales reciclables, evitando procesos químicos agresivos que suelen ser perjudiciales para el entorno.
La situación de los desechos electrónicos es crítica. Se estima que en 2021, se generaron alrededor de 57.4 millones de toneladas de estos residuos a nivel global, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones. De estos desechos, muchas veces se pierden metales preciosos, como el oro, que podrían ser reutilizados en lugar de ser desechados. Las técnicas tradicionales para la extracción de estos metales suelen implicar prácticas mineras altamente contaminantes, lo que pone de relieve la necesidad de soluciones más limpias y eficientes.
El nuevo método implica la creación de un material a partir de fibrillas proteicas obtenidas de subproductos lácteos, tales como los residuos generados tras la producción de queso. Estas nanofibrillas, desarrolladas en forma de esponjas, presentan la capacidad única de atraer y capturar iones de oro presentes en las placas base de dispositivos electrónicos.
El procedimiento de recuperación comienza con la recolección de residuos ricos en proteínas. A partir de estos residuos, se crea una esponja a través de un proceso de desnaturalización que transforma las proteínas en nanofibrillas. Estas esponjas se sumergen luego en una solución ácida que se obtiene mediante un tratamiento de placas base de computadoras viejas. En este proceso, los metales preciosos presentes en las placas se disuelven y se convierten en iones, facilitando su extracción.
Una vez en la solución, las esponjas de fibrillas proteicas actúan como imanes, atrayendo y atrapando los iones de oro. Posteriormente, al calentar las esponjas, los iones se reducen y convierten en escamas de oro puro. Finalmente, estas escamas se funden para formar una pepita de oro con una pureza de hasta el 91%. Se estima que a partir de solo 20 placas base de computadoras antiguas se puede obtener una pepita valorada en unos $34.000, lo que pone de manifiesto la posibilidad económica de este método.
Entre los electrodomésticos que pueden contener oro en su interior se encuentran televisores y pantallas LCD/LED, computadoras y laptops, teléfonos móviles, cámaras digitales, impresoras, reproductores de DVD y Blu-ray, microondas y aires acondicionados. Con el desafío del creciente volumen de desechos en Argentina, esta innovación ofrece no solo una vía para recuperar materiales valiosos, sino también una forma de contribuir a la economía circular al transformar residuos en recursos.