SALUD

Ni oliva ni girasol: el aceite con más omega-3 y menos colesterol ideal para cocinar

Su perfil nutricional lo convierte en una opción ideal para quienes buscan mejorar su alimentación sin resignar sabor ni versatilidad en la cocina. Los detalles, en la nota.

Redacción BAE

El aceite de canola se posiciona como una alternativa saludable en la cocina, destacando por su alto contenido de omega-3 y su capacidad para mejorar el perfil lipídico del organismo. Este aceite se obtiene de la planta de colza y se ha convertido en el segundo aceite más cultivado a nivel global, superando al girasol. Sus propiedades nutricionales lo convierten en un aliado para quienes buscan una alimentación equilibrada sin sacrificar el sabor.

A diferencia del aceite de oliva, tradicionalmente considerado uno de los más saludables, el aceite de canola ofrece notables ventajas para la cocción de alimentos. Aunque el aceite de oliva ayuda a regular los niveles de colesterol LDL y previene enfermedades cardiovasculares, su composición no lo hace ideal para todas las técnicas culinarias. En este sentido, el aceite de canola presenta una opción versátil, apropiada tanto para ensaladas como para frituras.

Investigaciones científicas han revelado que el aceite de canola contiene diez veces más omega-3 que su contraparte de oliva. Este ácido graso esencial juega un papel crucial en la reducción de inflamaciones y la mejora de la salud cardiovascular, contando con esteroles y tocoferoles que contribuyen a esta función. Según el artículo "El aceite canola y sus efectos en la salud", de la profesora de química María Isabel Giacopini de Zambrano, el aceite de canola no solo previene enfermedades cardíacas, sino que también es eficaz en el control de enfermedades relacionadas con la inflamación.

El estudio "The Lyons Health Study" respalda estas afirmaciones, indicando que la inclusión de aceite de canola en la dieta mediterránea puede reducir significativamente eventos fatales y no fatales en pacientes con enfermedades cardiovasculares. Esta mejora en la salud se traduce en un menor riesgo de muerte cardiovascular, especialmente en aquellos que han experimentado infartos de miocardio.

Adicionalmente, se ha evidenciado que el consumo de aceite de canola impacta favorablemente en la aterotrombosis, la fibrinólisis y los lípidos plasmáticos, mejorando la función endotelial y el perfil lipídico en pacientes con enfermedad arterial periférica crónica. También se destaca su eficacia en la prevención del aumento de la presión arterial sistólica en personas con diabetes a largo plazo, así como en el tratamiento de enfermedades renales diabéticas.

Los estudios comparativos muestran que las dietas altas en ácidos grasos monoinsaturados, como el que se encuentra en el aceite de canola, ofrecen beneficios más significativos sobre el perfil lipídico en comparación con otros aceites como el de oliva, girasol, palma y soja. La sustitución de grasas saturadas por aceite de canola ha demostrado reducir las concentraciones de triglicéridos, colesterol total y colesterol de lipoproteínas de baja densidad, promoviendo así la salud cardiometabólica.

Por lo tanto, el aceite de canola se plantea como un recurso valioso en las cocinas argentinas, contribuyendo a una dieta equilibrada y saludable sin renunciar al sabor y la versatilidad en la preparación de alimentos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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