"La historia se apodera de mí por un recorte de un artículo viejo que encuentro entre mis cosas, sobre el incendio de la fábrica de blusas Triangle Waist el 25 de marzo de 1911 y que inspira a conmemorar cada 8 de marzo el día de los derechos de la mujer. En la foto que acompaña el artículo se ven las jóvenes mujeres tiradas en el piso una al lado de la otra. Me llegó al corazón, no puedo sacarme esa imagen de mi cabeza. "Esto lo tengo que contar", me dije", cuenta desde Córdoba a BAE Negocios la escritora Graciela Ramos sobre su nueva novela.

-¿La inmigración está en casi todas, es un tema que te interesa en particular?

-Todo. La migración me desvela. Los recursos naturales para la vida humana están en todo el planeta, pero migramos, para sobrevivir, para mejorar, por amor y muchas preguntas más que me llevan a correr y recorrer sus respuestas. Mi familia viene de Italia, muy jovencitos dos hermanos se subieron a un barco para Argentina, como muchos. Y esas son las historias que me gusta contar en mis novelas, esos abuelos que un día fueron jóvenes y se aventuraron, y que les fue bien, o mal.También me cuestiono las raíces, la familia, las prioridades. Estoy trabajando en un ensayo sobre el tema.

-¿Estas dos hermanas están inspiradas en alguien?

-Sí, en mis tías y mis abuelas, y en todas las tías y abuelas que alguna vez fueron jóvenes inmigrantes. Raffaella y Giusseppina son dos personajes muy característicos de mi familia Italiana, tejer, cocinar, curar. Son dos jóvenes, huérfanas que la vida las pone ante la adversidad, tienen que tomar decisiones y luego enfrentar las consecuencias de las mismas. Su destino era Argentina pero terminan en Manhattan. Y junto a otras amigas italianas son testigos partícipes de la gran tragedia, el incendio de la fábrica de camisas. Ellas salen del mismo lugar que un día mi bisabuelo dejó su familia, su tierra, sus amigos, sus recuerdos, sus amores.

-¿Cómo definís a cada una de ellas?

-Raffaella es la hermana mayor. Una mujercita abrazada por sus temores. Desde muy pequeña, cada vez que se ponía nerviosa la tos la abrazaba anulándola completamente. Las manualidades, centradas en el tejido y la costura fueron sus píldoras más efectivas. Sus creaciones fueron perfeccionándose cada día. Y Giusseppina, la más chica, dueña de un carácter más definido. Siempre observando y protegiendo a su hermana mayor. Su habilidad para cocinar la hicieron la candidata perfecta para heredar las sapienzas chamánicas de su abuela. Gritonas, habilidosas, temerosas, amorosas, valientes, ellas son las mujeres de mi vida.

-¿Por qué el titulo?

-Porque quería simbolizar el concepto de tejer esperanzas, ilusiones, ellas soñaron un mundo diferente en la América de 1900. Y no todo fue como lo planearon, o lo pensaron.

-¿Cuál es la importancia de la amistad entre mujeres en la novela?

-La amistad es importante en la vida y, personalmente siento que eso se va perdiendo poco a poco por mal utilizar la tecnología. La amistad verdadera, la hermandad, siempre las resalto en mis novelas, eran un tesoro de la época. Antes no había preaviso para nada. Un día llegaba la menstruación, la primera relación sexual, el primer enamoramiento, y bueno, esas conversaciones no eran frecuentes en las familias, en realidad no eran frecuentes, se daban por ahí, entre las amigas.

-¿El amor que lugar ocupa en esta novela?

-El amor es parte de la vida. En esta novela lo construyo desde la inocencia de los personajes, el no saber, el confundir las cosas y como eso afecta la vida cotidiana. ¿Qué es el amor? Hasta donde. Giusseppina cree estar enamorada de un hombre oscuro, violento.

-¿Hay situaciones que pueden cambiar la vida para siempre?

-Si, el incendio de la fábrica de camisas les cambió la vida para siempre, a todas. Novelar ese momento fue complicado, un hecho previsible, evitable. Aún tengo en mi cabeza la imagen de las niñas saltando al vacío, con sus vestidos largos flamenando por el aire.

-¿Tenes rutina para escribir?

-Sí, aunque las tuve que cambiar un poco desde que ocupo la Dirección de Cultura de mi ciudad. Me gusta escribir con algún aroma, uso esencias de lavanda, rosas, limón. Y, por supuesto y nunca negociable, el mate.

-¿Los lectores varones se están acercando a este tipo de novelas?

-Tengo lectores varones, que leen cada libro que publico y que los agradezco. Sí, creo que cada vez nos leen más. Pienso que si no nos leen tanto es más por cuestión de tiempos en la vida que de gusto por la lectura.

-¿En esta novela que te gustaría que el lector encuentre?

-Espero que disfruten de la historia, es una novela que cuenta muchas situaciones que alguna vez alguien vivió. Desde el inicio, cuando ingresaban por la Isla Ellis, llamada también "La Isla de las lágrimas" a los Estados Unidos, eran sometidos a rigurosos exámenes intelectuales y médicos. No todos los superaban, lo que no lo lograban tenían que regresar a su país de origen. Familias incompletas, amigos separados. Lo mismo con "La Mano Negra", una de las primeras organizaciones mafiosas italianas por extorsión que operaban en la Little Italy. También Clara Lemlich una jovencita inmigrante que se convirtió en la voz del movimiento de las costureras en Manhattan , una mujer que inspira, que todos deberían conocer.

-¿Tenes miedo a quedarte sin historias?

-Jamás, me sobran las historias. Tengo una comunidad desconocida en mi cabeza que trabaja sin cesar. Y adelanto que ya estoy trabajando en la continuación de Las Tejedoras de Ilusiones.