"Tengo más libertad en lo que escribo gracias a este trabajo que hago como editora"

Nita Prose, editora canadiense desde hace 20 años, que acaba de publicar su primera novela. La Camarera.

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"Estaba en Londres,  en un hotel. Me fui, regresé, y abrí la puerta y ahí estaba la camarera. Ella tenía en sus manos mi pantalón sucio y ella se asustó cuando abrí la puerta. Estaba viéndola y ella estaba viéndome a mí. Pensé, que trabajo más íntimo y más invisible que ser una camarera. Se enfatizó en mi mente como una raíz. Después no pensé en esto durante días. Pero en el avión, una semana más tarde, comencé a escuchar una voz. Era precisa, exacta. Otra persona totalmente. Eso fue Molly la protagonista de La camarera. Tomé una servilleta que estaba bajo de mi taza y una pluma. Empecé a escribir lo que estaba escuchando. El prólogo que es casi exactamente como le escribí ese día", dice Nita Prose, editora canadiense desde hace 20 años, que acaba de publicar su primera novela.

"Siempre pensaba que tal vez un día iba a ser esto. Por muchos años como editora también trabajé escribiendo libros de otros. Mi trabajo en este caso es como entrar en ser otra persona, como ladrón de su voz. Y es un trabajo muy lindo porque es una manera de vivir otra vida como político, como estrella, como cantante, militar, lo que sea. Esto de entrar en una voz para mí es algo muy interesante. Hay algo en lo cual uno puede empatizar, tener compasión con el mundo a través de una persona si lo entras muy profundamente en su voz", sostiene la autora en un preciso castellano durante su visita a Buenos Aires.

"Tengo más libertad en lo que escribo gracias a este trabajo que hago como editora"

-¿Estaba en tu fantasía que tu primera novela  bestseller?

-Claro que no. Si yo vendía una copia a mi madre, era muy feliz. No sabía que iba a ser tan popular. Pero por otro lado, como escritora y como editora, lo que me gusta son libros que transmiten a una experiencia personal a lo universal. Veo con la popularidad del libro que eso que estaba tratando de hacer parece que sí funcionó. Esta experiencia de ser Molly, de entrar en su mirada, en su manera de ser como camarera y como una persona muy peculiar. Ser tan individual y resulta ser universal al mismo tiempo.

-¿Qué género es tu novela?

-Es una mezcla de los géneros, el de misterio y con lo que se llama en Canadá, en los Estados Unidos, el tipo de ficción que te hace sentir bien. Esos son los géneros que combino con este libro. Una de las cosas más difíciles cuando uno está acercándose a un género como misterio es que hay tantos maestros. Entonces para solucionar el problema de ¿cómo voy a hacer algo nuevo en un género donde han hecho todo y muy bien?. Para mí la respuesta fue cambiar los roles tradicionales en el misterio. Sherlock Holmes tiene un conocimiento, tiene una vista muy interesante que no tengo yo como lectora. Y en mi novela es exactamente al revés. Eso sí fue a propósito. Molly entra, ve todas las pistas y no las entienda para nada. Pero a través de sus ojos el lector si puede. El lector es Sherlock Holmes, va captando las pistas para solucionar el misterio. Pero también Molly está cambiando mucho. Es una evolución con ella.

-¿Querías ser un policía clásico?

- Quería hacer un misterio clásico a la forma de Agatha Christie, pero también el mundo que creo no es real. Y eso fue intencional. Quisiera que la personalidad de Molly sea la cosa más importante. Para mí es muy importante es que el lector puede participar en mi mundo. Como escritora quiero dar el mínimo. Siempre estoy preguntándome, '¿cuál es lo más mínimo que puedo dar para que el lector puede completar?'. Yo empiezo y el lector termina. Por ejemplo, con la descripción del hotel, es lo más mínimo para que la persona que lee vea los hoteles que han visto en las películas, en la vida, y completar la visión. Un cumplido que me gusta mucho, es un poco raro, es cuando alguien me dice, bueno, esto fue en Nueva York, estoy segura y yo digo, sí. Y otra persona me dice, bueno, este fue en Londres, y yo digo, sí. Porque siempre que completan es correcto. Han hecho su trabajo como lector y eso para mí es un cumplido muy grande. Han creado una realidad de algo que yo empecé y ellos terminaron. Crear este mundo que para cada uno es diferente.

-¿Molly tiene síndrome de Asperger?

-La verdad, nunca pongo una etiqueta sobre lo que es Molly. No quería que el lector entrara con prejuicio. Quería que el lector descubra poco a poco cómo es ella. Es mucho más grande que un diagnóstico.

-¿Habías trabajado dando clases a alumnos con necesidades educativas especiales?

-Sí, hace muchos años, antes de ser editora. Eran magníficos. Eso fue una etapa de mi vida muy importante para mí. Fuimos a los museos y librerías. A un café para tomar el derecho de estar ahí como cualquier otro. A veces nos trataban mal. Eso no puedo olvidarlo. Estos niños reaccionaban siempre con dignidad, de buena manera, un poder humano increíble. Aprendí tanto a través de estos niños. No lo sabía cuando estaba escribiendo, pero cuando acabé, me di cuenta que Molly es una mezcla de todos estos niños con que trabajé hace años.

"Tengo más libertad en lo que escribo gracias a este trabajo que hago como editora"

-¿No lo hiciste pensando en que Molly tuviera esa característica?

-Totalmente inconsciente. No fue obvio hasta que completé el libro. Molly de alguna manera tiene un doble prejuicio, ser camarera y su condición. Más bien tres, también pobreza. Y eso de que ella fuera invisible, también los prejuicios contra ella.

-¿Cómo fue tu relación con Molly?

-Pienso que es una parte de mí, seguramente. No soy Molly, pero para la experiencia de crear una persona así, uno tiene que vivir un poco como ella. Ojalá no sea la única. Ojalá el lector se sienta lo mismo que yo siento. Que queremos protegerle, que queremos que crezca, que cambie. Es la idea. Y tal vez es por eso que hablo de ella con respeto y con ternura. Porque espero que el lector sienta exactamente lo mismo con respecto a ella.

-¿Qué encontraste en la escritura?

-La verdad, no veo nada distinto de mi trabajo como editora. Para mí, es lo mismo. Pienso que para los demás son cosas muy diferentes. Solo puedo escribir historias y ayudar a la gente a escribir historias. No tengo más talentos. Para mí es otra parte de la moneda. Tengo más libertad en lo que escribo gracias a este trabajo que hago como editora.

-¿Qué te gustaría a vos que encuentre el escritor, el lector en esta novela?

- La manera de vivir otra vida, de tener la experiencia de ser alguien invisible. Y ojalá con esta empatía, esto se lleve a otra manera de ser, en las calles, en las tiendas, con la gente que hacen muchos trabajos invisibles para todos nosotros cada día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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