"Soy una contadora de historias, más que escritora"

La escritora española Elisabet Benavent estuvo en Buenos Aires para presentar su libro número 24 y a poco del estreno de su segunda serie en Netflix. 

mripetta

"En septiembre hará 10 años que Valeria salió a la calle", dice la autora en referencia a su primera publicación que se convirtió en serie.
 

—¿Cuál es el rutina que tenes?
 

—Pues lo peor es que no tengo. Creo que es lo que me está volviendo completamente loca. Soy una persona que trabaja mucho mejor bajo presión. Sí que es verdad que yo le dedico muchísimo tiempo a la fase de no escritura de la novela, todo lo que sea documentación, construcción de personajes, ambientación y me voy armando, antes no lo hacía, antes iba más a pecho descubierto, ahora ya me hago mayor, voy armando una escaleta. Primero muy general, una especie de esqueleto interno y luego voy haciendo una escaleta mucho más descriptiva del proceso. Solo puedo sentarme a escribir, porque si no pierdo mucho tiempo, entonces yo solo me siento a escribir cuando sé que va a ir del tirón. He pedido seis meses más en la editorial porque un libro al año es imposible ya. Es un ritmo de vida que es maravilloso te permite hacer cosas maravillosas como saltar el charco, conocer otros países, encontrarte con lectores que nunca pensaste que tus libros llegarían tan lejos. Pero claro todo lo que hay detrás todo el trabajo. Ya estoy escribiendo la siguiente, pero estoy disfrutando.
 

—¿Las historias las sacas de tus amigas?
 

Al principio susurraban mucho más durante un tiempo susurraron mucho más, pero no hay nada que se resista a un par de botellas de vino. Para mí, la realidad supera la ficción. Hay cosas que me cuentan mis amigas que no puedo meter en un libro porque no se lo creería nadie. Si dicen algo muy certero, que me parece que puede servir pido permiso siempre. Oye, puedo utilizar esta frase, me parece brutal. Siempre me dicen que sí, sin ningún problema. Pero escribo con mucho la imaginación también. A partir de lo que vivimos, vemos o escuchamos se pueden crear historias completamente diferentes. La ficción me parece un campo súper agradable. En la ficción puede pasar lo que tú decidas que pase, cosas referenciales, aspiracionales y es lo más bonito de este género, que puedes soñar.

 

"Soy una contadora de historias, más que escritora"

 

—¿Cómo haces ese corte para hacer desprenderte de una novela y meterte la otra?
 

Me permitió un tiempo de duelo también porque es como entrar en una fiesta acompañada de tu mejor amigo y tienes que salir de la fiesta haciéndote amigo de todos los demás y tu amigo se tiene que ir. Entonces, con el que te apetece estar es con tu mejor amigo, que es con el que ya te conoces y te lo pases fenomenal. Tu mejor amigo se tiene que ir desde un momento en el que te tienes que lanzar a conocer al resto de la gente. Los personajes es un poco así. Sabes que terminas con el mismo apego que la persona de la que vienes. Es duro sobre todo porque hay veces que es una especie de esquizofrenia literaria. Le tomas como mucho apego a ciertos personajes. A los masculinos me he llegado a enamorar muchísimo de algunos.
 

—¿Los personajes masculinos son más difíciles de construir?
 

Se alimenta más de las expectativas. Muchas veces estás construyendo un personaje masculino y no es la persona de la que te enamorarías, es una especie de símbolo del amor propio hecho carne. Sobre todo, el personaje masculino tiene que ir siempre creciendo en paralelo al personaje femenino, porque no tienen que ser dos piezas de un puzzle que encaja en la perfección, sino dos piezas que se complementan de alguna manera, que funcionan por solitario. Porque no somos el 50% de una media naranja pero cuando se juntan se complementen bien. Que mariden bien como el vino con la comida el vino funciona bien por una parte, la comida funciona bien por la otra pero cuando se juntan se potencian, con los personajes de la vida es lo mismo entonces es difícil. También lo es construir al personaje femenino y alejarla de las expectativas de la persona que tú quieres ser y que no se parezca a otras. Entonces crecen siempre en paralelo. No construir personajes tóxicos. Además vemos del imaginario común del hombre al que vamos a cambiar, vamos a conseguir cambiarlo. Ese malote del que nos enganchamos. En este libro yo tenía muy claro que quería hablar de muchos tipos de amor diferentes.
 

—¿Qué es lo que te gustaría que el lector encuentre?
 

—Vale. Mira, entretener. Creo que está menospreciado. Aspiro a que se olviden las rutinas, que durante el rato que te dedican a la lectura, todo lo demás no exista. Y si al cerrar el libro te quedaste con una pregunta, de repente te das cuenta de algo. Te pones en duda, ¿hoy esta relación que tengo con esta persona es sana o no es sana? Eso ya es un premio, pero sobre todo es entretener lo que busco.
 

—¿Los varones te leen?
 

—Los hombres se acercan cada vez más, pero creo que tienen muchos más prejuicios que las mujeres a la hora de acercarse a la literatura. De vez en cuando las firmas te sorprenden viendo un puñado de hombres y que te da una lección porque muchas veces le preguntó ¿para quién es? No, no es para mí. Claro, vas a ver el propio prejuicio y lo que pasa es que aún son los menos. Se sigue pensando que por ejemplo el thriller y la novela negra es un género para hombres y la novela romántica es para mujeres. De todas maneras, te diré que en mi experiencia dice que las mujeres leemos más que los hombres cualquier género.

 

"Soy una contadora de historias, más que escritora"

 

—¿En qué te da escribir?
 

—Pues es una cosa que se mantiene desde que yo empecé a escribir. Es que durante el rato en el que yo estoy escribiendo la realidad, es la que yo quiera que sea. Y eso es maravilloso. Cuando estoy escribiendo la novela es dónde quieres ir hoy. Eso me parece maravilloso, sentada en mi escritorio he podido viajar por todo el mundo, he podido ser mil personas diferentes, vivir amistades, amores, miedos. Creo que te da te da una empatía especial. Estás mucho más despierto cuando te relacionas con la gente, de manera egoísta, porque después sabes que te va a servir, pero lo haces sin darte apenas cuenta. Y bueno, ha cambiado, ha cambiado por completo mi vida profesional, pero lo cierto es que la personal no. A mi vida persona sigue estando exactamente igual. Yo me sigo relacionando con la misma la capacidad de viajar, de cumplir sueños, de cumplir un sueño y ponerte otra meta. Pero mi vida personal no encuentro mucha diferencia, sigo siendo la misma persona cuando empecé. Soy una contadora de historias, más que escritora.

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