"Los viajes, como la lectura, te ayudan a abrir la cabeza"
Ellas emprendieron viajes extraordinarios en tiempos en los que los desplazamientos eran difíciles y la mayor parte de las personas no salían de sus pueblos. Mujeres que se animaron a desafiarlo todo en busca de sus nuevos destinos. Silvina Quintans; periodista especializada en viajes y género rescató las historias de once viajeras.
"Trabajo con Fernando Bravo en radio Continental y los jueves armamos esa sección que se llamaba Mujeres Viajeras. La gente se reenganchó con las historias, me las sugerían, había mucho idea y vuelta. Lo sostuve 25 a 30 semanas más o menos. Todas las semanas contaba una historia. También escribí algunas para una revista de viajes. Después apareció el proyecto de hacerlo en forma de libro. Estuve trabajando esas biografías que había hecho con mucha más en profundidad", dice la autora té mediante en un bar de avenida de Mayo.
"No quería que todas las viajeras fueran del mismo lugar, también busca distintas épocas y distintos perfiles. Hay como una especie de cadena que una te va llevando. Me interesaba que estuvieran distintos puntos de vista de lo que era viajar, que sólo lo podían hacer las mujeres con dinero. Todavía existe un poco ese prejuicio que sólo se viaja si se tiene plata. Estas mujeres son historias extraordinarias. El viaje como curiosidad y como turismo si era patrimonio de las clases altas en el siglo 19, que las mujeres, o las mujeres que se iban a hacer el tour de Europa digamos para cultivarse, pero a mi no me interesaba eso. Pero en realidad el viaje también era el viaje de exploración, la idea del desplazamiento surge a veces de una necesidad, y a veces también de la propia dinámica histórica de ese momento, porque algunas de las viajeras se suman a expediciones científicas o expediciones o incluso a las piratas. A mí me interesaba mucho que mostrara la vulnerabilidad de la viajera. Porque yo no quería pintar heroínas".
—El libro cuenta con material gráfico
—Sí tiene texto, recuadros, que hice yo y conmigo hubo una editora, Elena Lucchetti, que trabajó toda la búsqueda de imágenes. No novelé las historias, hay una estructura que es muy periodística. Son biografías cortas, no son biografías profundas, de hecho me quedaba mucho material afuera. Entonces usamos algunos recursos, como los recuadros que servían para descargar la información. A mí no me interesaba la anécdota sola del viaje, lo que me interesaba es saber quiénes eran las mujeres que salían de viaje. ¿Por qué viajar? ¿Cuál era su situación social? ¿Cómo las veía la sociedad en la época? ¿Cuál era el lugar que ocupaban dentro de su familia? ¿Qué se esperaba de ellas y qué fue lo que hicieron finalmente? ¿Qué fue lo que las impulsó a viajar? ¿Cómo las recibieron cuando volvieron?.
—¿Qué tienen en común además de viajar?
—Había cosas que me llamaban la atención. Por ejemplo, que en la mayoría de las historias estas mujeres perdieron a su padre o se fueron de sus casas muy temprano. Las empujó a la autonomía, que de alguna manera es el requisito del viaje. Otra cosa es que acá tenemos mujeres de todas las clases sociales, pero ninguna fue a la universidad. Algunas no sabían leer y escribir. y otras que eran de clase alta, también fueron autodidactas porque la educación de las mujeres no estaba contemplada para nosotras. Sí, otra cosa que me había interesado mucho ¿Cuál era la situación de ellas con respecto a la única salida que tenían las mujeres en ese momento que era el matrimonio? ¿Qué pasaba con el matrimonio de estas mujeres que salen a viajar. Hay muchos relatos de viajes de exploradores, de hombres que eran los que monopolizaban el tema del viaje o los que tenían la voz. Se sabe poco de las mujeres que viajaban entonces me interesaba rescatar esas historias de alguna manera porque también es cierto que es hasta el día de hoy que los prejuicios.
—¿Qué te gustaría que encuentre el lector en el libro?
—No es que yo pienso que todo el mundo tiene que viajar, porque a lo mejor hay gente que no le gusta, que no le interesa y muchas veces cuando uno escribe una crónica de viaje, por ejemplo, no la escribís necesariamente para la persona que va a ir a hacer lo mismo que hiciste vos. Muchas veces esa historia suelta la fantasía o despierta algo que no necesariamente es el viaje. Revisar alguna historia propia o despertar la curiosidad por algo. El tema de los viajes, siempre fue en paralelo con mi laburo de periodista, siempre tuve esas dos vertientes, la de género, la de los viajes. Los viajes a mí me interesa mucho porque ayuda a abrir la cabeza, ayuda a entender que no todos somos iguales, que hay gente que no le guste viajar o que le guste viajar de otra manera y está bien. Pero también entender que hay otras culturas, que hay otras formas de ver el mundo. Eso te lo da el viaje y la lectura. Lo que sí me interesa, hay miradas de estas viajeras que dan vuelta un poco estos prejuicios que uno tiene. Lo que ayuda al viaje es a cultivar una mirada propia y en lo posible abierta a otras realidades y a los otros. Mi intención un poco es esa, que la gente le abra la mirada a otras vidas. Que fuera una lectura muy accesible, la idea es esa.
