Algo no funcionó. El pasado fin de semana prometía grandes recaudaciones: Avengers-Endgame sigue con buenas piernas en la taquilla (ya acercándose a los cuatro millones de entradas vendidas) y se estrenaba una de las películas argentinas fuertes de la temporada, El cuento de las comadrejas, de Juan José Campanella. Era muy probable -dado que Avengers entró en cuarta semana- que el filme de superhéroes quedara en segundo lugar y que la comedia de Campanella sumara mucho más de lo que finalmente sumó. El resultado, aunque superó la barrera -hoy harto difícil- de los 100.000 espectadores, es magro. No se trata de las críticas -hubo varias poco entusiastas, aunque otras fueron elogiosas-, dado que el nombre "Campanella", al menos en el fin de semana de lanzamiento de sus películas, está blindado, es una marca establecida. Pero algo no terminó de funcionar probablemente en la difusión del filme. Como fuere, eso también derivó en que las recaudaciones totales estuvieran alrededor del medio millón de entradas. Decoroso, pero muy (muy) lejos de lo previsible.

El público, evidentemente, opta por estrenos. Además de El cuento..., hubo otros tres filmes nuevos en la lista. El film canino La razón de estar contigo 2 (cómo funcionan estos relatos, realmente) quedó en cuarto lugar, el infantil Ugly Dolls (descorazonadoras críticas mediante), en el quinto, y la biografía Tolkien, otra película de la que se esperaba que llevase mucho más público, quedó en el décimo puesto con alrededor de 4.000 entradas vendidas en 47 salas. Un número bajísimo.

Es probable que, ahora sí, se sienta la crisis económica con algo más de fuerza. Sin embargo, también resuenan los casi 3,6 millones de tickets de Avengers, que sigue y sigue sumando; y se verá qué sucede con el film de acción de culto John Wick 3, que se estrenará el próximo jueves y que, en los EE.UU., esta semana, le quitó el primer puesto al tanque de Marvel, y con el hipertanque Aladdin, versión del clásico de Disney pero con actores y el protagónico de Will Smith. La hipótesis respecto de lo que sucedió quizás sea otra y esté relacionada con -lo decimos desde hace demasiado tiempo- la destrucción de audiencias diversas con la creciente concentración de las majors de 2006 en adelante. En efecto: solo hay un público para la película-evento. Pero además ese público es infanto juvenil, o joven adulto. Nada más. El resto ha comenzado a optar de modo definitivo por plataformas on line, por Internet y por otras formas del audiovisual (no, por cierto, TV de aire, también en absoluta decadencia). Sin ese público y sin super espectáculos "de marca" o nichos muy marcados como el cine de terror (véase el éxito de un filme muy menor como La Llorona, que se mantiene con buen ritmo en la tabla), siempre y cuando venga en inglés (El hijo, película de suspenso que bien puede convocar al público de terrror, no superó los 60.000 espectadores: es argentino). No parece que haya posibilidad de cambiar el paisaje en lo inmediato.