Año fundacional ese 1967, que asistió al lanzamiento del Sgt Pepper Lonely Hearts Club´s Band beatle, tal vez la mayor y más influyente obra de la historia de la música pop. Pero también certificado de nacimiento de la psicodelia que entronizó a Pink Floyd y su álbum debut The piper at the gates of dawn como íconos de un rubro que iba mucho más allá de música, combinando colores, sensaciones y...drogas.

Los mánagers históricos se quedaron con Barret porque pensaron que Pink Floyd “no tenía futuro”

Detrás de aquel Floyd primigenio, brillaba el genio de Syd Barret, autor casi excluyente del 80% del material, guitarrista y vocalista, quien además había bautizado al grupo a partir de los nombres de sendos músicos bluseros (Pink Anderson y Floyd Council). El cuarteto original se completaba con Roger Waters, el bajista que tomaba el micrófono en algunos temas; el tecladista Richard Wright y Nick Mason tras los parches. Aunque otros personajes influyentes de aquel armado fueron los productores Peter Jenner y Andrew King, quienes negociaron sus primeros contratos de grabación. Después de un par de simples de relativo éxito y celebradas perfomances en el circuito de lugares de moda, el grupo se metió a estudios para registrar su primer LP.

Grabado en los mismos estudios de Abbey Road que cobijaron a los Beatles, The piper at the gates of dawn (El flautista en las puertas de la alborada) tomaba su título de una lectura infantil de Barret, The wind in the willow (El viento en los sauces). Poblado de referencias surrealistas y sonidos vanguardistas que se prolongan en experimentaciones rítmicas, The piper... suena tan fresco y desafiante hoy como cuando fue grabado, pero no tuvo el mismo éxito en su país de origen (llegó al 6 puesto en el ranking) que en el codiciado mercado estadounidense, donde se ubicó bien por debajo del centésimo escalón.

Para promocionarlo, la banda se embarcó en un tour junto a Jimi Hendrix, que por entonces despegaba en el Reino Unido, a pesar de su origen americano.

Para Barret, que vivia su propio "viaje", adicto al LSD y con trantornos de personalidad, fue el comienzo del fin de su fugaz estrellato. Cuando los bloqueos mentales de Syd, que era capaz de tildarse en una sola nota durante un tema completo, se hicieron ingobernables para el resto, se pensaron soluciones altrnativas. Una pasaba por resguardarlo como compositor del material, relevándolo de su rol de guitarrista, para el cual convocaron a un viejo amigo de Waters, David Gilmour. Pero tampoco funcionó: las nuevas composiciones no tenían la estructura que un grupo como Floyd pretendía. Hasta que en la previa de una presentación, simplemente se "olvidaron" de pasar a buscarlo.

El anuncio de la separación del principal artífice confundió a los productores, quienes tomaron la peor decisión de sus carreras, quedándose con Barret en detrimento de aquel grupo al que no le veían "ningún futuro".

Su derrotero hasta su oscura muerte (2006) alimentó toda clase de historias y leyendas. En las memorias escritas de uno de sus ex compañero, se lo describe asistiendo de incógnito a las sesiones de "Wish you were here" (1975), completamente ido y muy cambiado fisicamente (tanto que les llevó un buen rato reconocerlo).

Cuando llegó el momento de escuchar Shine on you, crazy diamond, sólo atinó a decir que era una composición "rara" y ellos no supieron decirle que él era el "diamante loco" al que aludía la letra.

  • Otras puertas

En simultáneo con la psicodelia que brillaba en vivos colores, los californianos The Doors debutaban con un trabajo oscuro, la contrapartida poética de aquel “verano del amor” que fl orecía en playas y parques de la costa oeste americana.