Desde Cannes

Especial para BAE Negocios 

Ka 75° edición del Festival Internacional de Cine de Cannes que comenzó el martes de esta semana y continúa hasta el día 28 de este mes, ya antes de su inicio se planteaba como “el año del regreso”, la vuelta al Festival con mayúsculas.

Luego de la suspensión en 2020 (hay que remontarse hasta 1968 para encontrar otra interrupción) y la edición del año pasado, en julio, con distancia social, barbijos, pase sanitario e hisopados cada 40 horas, la sensación de este año es la de que se ha liberado un cúmulo impresionante de energía contenida. Ello se nota en la cantidad de acreditados de la industria y prensa al Festival y, sobre todo en el Mercado, que 2021 había tenido una edición ciertamente acotada, en la que fueron muy pocos quienes decidieron viajar a la Costa Azul.

Este año, los organizadores del Festival instan al uso de barbijos dentro del Palacio del Festival y en las proyecciones, pero ello no se cumple ni controla. Es ínfima la cantidad de gente que lo usa. Aun así, el porcentaje es mayor del que se advierte por fuera del mundillo del festival y el mercado: por todos lados la impresión es la de que la pandemia “ya ha pasado” (justo desde comienzos de esta semana el uso de barbijos ya no es obligatorio siquiera en el transporte público en Francia).

Sí hay que decir que el Palais ha puesto detectores de dióxido de carbono para asegurar la calidad del aire y se nota más fruición en la limpieza de los espacios. Por lo demás, también se ha dispuesto un centro para realizarse tests (47 euros es el costo de uno PCR) y una mesa de ayuda médica abierta todos los días, las 24 horas, para gestionar eventuales turnos médicos con no más de una hora de espera. En el caso de que se detectara un positivo, las disposiciones en vigor obligan a aislarse durante 7 días, en caso de tener la pauta de vacunación completa (3 dosis), o 10 días, si no fuera el caso.

Tickets y hackers 

El Festival y el Mercado han vuelto a “su normalidad”, en tanto estas medidas no parecen hacer mella en la dinámica cotidiana. Dinámica que, en los hechos, parece ignorar cualquier tipo de cuidado o prudencia. En donde sí se nota el impacto, es en lo que hace al funcionamiento del sistema de tickets, reservas y accesos.

 

Las reservas de entradas para las películas se hace con 4 días de anticipación y lo cierto es que desde el 14 de mayo (fecha en que se abrió dicha posibilidad) la página se cae continuamente y no son pocos los que cada día se levantan a las 7 de la mañana y al mediodía siguen sin haber podido asegurarse una entrada. Se alude a ataques masivos de hackers. No faltan los que piensan en que el explícito apoyo a Ucrania, la condena a la invasión rusa y las palabras de Volodymyr Zelensky en la apertura tengan que ver con la virulencia de este pretendido ataque.

Pero lo cierto es que este tipo de inconvenientes también se da en otros contextos, dilaciones y cancelaciones son más habituales que en el pasado y hasta la fiesta de apertura del Mercado (un evento muy esperado) arrancó una hora y media tarde, con una fila eterna tras al cual, como en los boliches, muchos llegaron a la puerta para encontrarse con un “no puede entrar” por más que se contara con una invitación oficial para ello.

Sin embargo el clima no es el de tensión. La alegría reinante seguro responde a tanto tiempo de impedimentos y encierro, que llevan a que se toleren los inconvenientes porque, después de todo, “finalmente podemos estar aquí”. También, merece ser dicho, este festival posee habitualmente una serie de rígidas reglas, a veces antipáticas y en algún caso arbitrarias, a las que los asistentes nos hemos acostumbrado. Un sistema no siempre amable que nos ha entrenado para que, pese a dichas circunstancias, disfrutemos del evento. Pero tampoco puede ignorarse que, desde la vereda de enfrente y desde la propia organización seguramente se dirá que son justamente esas estrictas directivas y acciones las que permiten gestionar un evento de esta magnitud.

El egreso de Top Gun

 

Tom Cruise y Top Gun

El festival ha comenzado con toda su fuerza, en el que, tras la apertura, el punto fuerte ha sido la presentación de Top Gun: Maverick, una secuela por todo lo alto. Tom Cruise estuvo en la presentación, dio una charla y recibió un reconocimiento honorífico. La multitud colmó las calles para acercarse, tras las vallas, a la alfombra roja y pudo ver las maniobras de los aviones que sobrevolaron el Palacio del Festival para culminar dibujando en el cielo una bandera roja blanca y azul (¿la francesa o la estadounidense?).

Esta presencia marca la apuesta de las majors a que Cannes se recupere como un lugar fortísimo de promoción cuando se realiza una premier mundial. Top Gun es de Paramount y dentro de poco Warner Bros dirá aquí presente con la biopic Elvis, dirigida por el genial director australiano Baz Luhrman y con un elenco encabezado por, quizás, el más actor más amado del presente, Tom Hanks. El Mercado parece recuperar músculo y la consigna parece ser “calidad antes que cantidad”.